Turismo y ocio en Garciotún

Garciotún es un municipio ubicado en las estribaciones de la Sierra de San Vicente que guarda interesantes tesoros para en cada uno de sus rincones para ser descubiertos por sus visitantes. 
Entre sus principales atractivos se halla la Iglesia de la Magdalena, cuyo estilo de construcción es bastante discutido, ya que mientras unos consideran que es de estilo románico, de planta de cruz latina con bóveda de cañón, otros se atreven a decir que pertenece al siglo XV, es de estilo gótico tardío y posee una nave separada en cinco tramos.  En cuanto a los puentes de la población sobresale: el Puente de los Pilones, ubicado sobre el arroyo Saucedoso sobre pilas de mampostería rectas que deben sosportar lajas de granito. Aguas abajo, es posible acceder a una zona de pequeñas cascadas. También, se destaca el Puente Romano, el cual se emplaza sobre el arroyo de Las Cañadillas, camino a Castillo de Bayuela, donde incluso lo conocen como Puente de los Molinos.
Rumbo al noroeste, por el Cordel de Merinas, se puede apreciar el Horno de cal Tradicional. Según se sabe, hasta finales del siglo pasado se explotó en las afueras de Garciotún una cantera de mármol veteado de enorme belleza y singulares características. Vale destacar que ciertas construcciones muy conocidas, como es el caso de la Basílica del Prado de Talavera, la capilla de San Pedro en la Catedral de Toledo y la Real Capilla de San Pedro de Alcántara de Arenas de San Pedro poseen en su interior mármol  “de Bayuela”, proveniente de las minas de Garciotún.

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Tranquilo viaje por Encamp

En pleno corazón de Andorra se halla la parroquia de Encamp, un sitio ubicado muy cerca de la capital pero  lejos del ruido, en donde los lagos contrastan con el verde las hierbas que cubren los valles.
Entre sus principales atractivos se encuentra la iglesia parroquial de Santa Eulàlia de Encamp, cuya construcción data de finales del siglo XI o comienzos del XII.
A escasos metros de la nueva iglesia de Sant Jaume dels Cortals, se ubica el Mirador del bosque de los aludes, desde donde es posible apreciar una estupenda panorámica de todo el valle de Encamp. El mirador, se halla integrado por completo dentro del  bosque, entre pinos rojos y abetos.
Sin lugar a dudas, el mayor encanto de Encamp no es otro que el Funicamp, una instalación excepcional ya que se trata de la telecabina más grande de toda Europa. A través del Funicamp es posible recorrer, en tan solo 20 minutos, algo más de seis kilómetros por el  valle dels Cortals, a llegar a unos 2.502 metros de altitud. Durante el trayecto, e incluso desde la cima, se obtienen magníficas vistas.
También, vale la pena pasear por el Conjunto Medieval de les Bons, el cual conserva todavía la estructura tradicional característica de los pueblos de Andorra, que se destaca por sus callejas angostas y casas de piedra. En la parte alta del conjunto, circunscribiendo la iglesia de Sant Romà, se localizan una torre de defensa y dos palomares, así como algunos restos de lugares de habitación y un depósito de agua.

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Viaje por la costa de Bareyo

Bareyo es un municipio de la costa de Trasmiera, que está situado en la zona del Cabo de Ajo, al norte de Cantabria. Está compuesto por tres pueblos: Ajo, el más importante y popular por sus playas y la ría, Bareyo, que da nombre al ayuntamiento y que posee una de las mejores iglesias románicas de la región, y Güemes, localizado en un valle escondido y alejado.

Posee el típico paisaje de la costa cántabra, caracterizado por suaves relieves cubiertos de praderías y un litoral en el que predominan los acantilados. También, cuenta con dos playas, Cuberris y La Antuerta, y la encantadora ría de Ajo, conocida también como de La Venera o de Castellano, que está muy bien conservada. Este estuario, donde tiene su desembocadura el río Campiazo, constituye el límite con el municipio de Arnuero. La carretera es atravesada por el Puente de la Venera, desde donde es posible contemplar uno de los molinos de marea más importantes de la región.

Al igual que otros municipios de la costa de Trasmiera, Bareyo ha experimentado en los últimamente un notable desarrollo turístico y urbano, sobre todo en el pueblo de Ajo, que es el más cercano a la costa. No obstante, la zona de las playas y la ribera de la ría no se vieron afectadas por el crecimiento urbano. En el núcleo urbano de Ajo es posible contemplar diferentes casonas y casas-torres, que le confieren cierto estilo.

La zona de la costa, donde se alzan los acantilados de Cabo Quintres, considerados los más altos de Cantabria, y los de Cabo del Ajo, es la más atractiva del municipio. Para llegar a Cabo Quintres debemos partir del pueblo de Ajo, tomando una pista que pasa por el barrio La Peña y la zona de Seles hasta acceder a los alrededores del cabo. A este lugar se puede acceder también desde la zona de las playas, recorriendo la costa por praderías procurado mantener distancia de  las rocas del acantilado. Por otro lado, es recomendable recorrer la ruta jacobea cantábrica, en el tramo que discurre por el municipio. Para ello, una opción es ascender desde el Puente de Solorga hasta arribar al pueblo de Bareyo, para luego continuar por la carretera local hasta Güemes, donde hay un albergue de peregrinos. Desde allí, es necesario seguir hasta Galizano primero, y al santuario de Latas y Santander después. Otra alternativa es ascender por los caminos rurales que salen desde el Puente de Solorga y que conducen hacia la iglesia románica de Santa María de Bareyo.

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El escenario rural de los Valles Pasiegos

Hoy visitamos la comarca de los Valles Pasiegos, en Cantabria, cuya singularidad reside en que se alza en torno a las cuencas de los ríos Pas, Miera y Pisueña. Cuenta con un encantador paisaje rural, de alguna manera esculpido por los estilos de vida tradicionales muy ligados a la ganadería que todavía persisten, y numerosos atractivos por descubrir.
Los primeros pobladores, que habitaron los valles pasiegos durante el Paleolítico, han dejado sus huellas en las cuevas del Monte Castillo, tres de ellas delcaradas Patrimonio de la Humanidad.
Las primeras iglesias y ermitas datan del siglo XVII, en torno a las cuales se asentaron las villas de San Pedro del Romeral, San Roque del Riomiera y la Vega de Pas. En efecto, los templos más antiguos son los de San Roque de Riomiera, Nuestra Señora de la Vega y el de San Pedro del Romeral.
Las cabañas pasiegas, construcciones características de la zona, dan cuenta del modo de vida de los pobladores del valle pasiego. Hasta no hace mucho, eran usadas en verano por los pastores cuando llevaban el ganado desde los pueblos hacia la zona de pastos. Su estructura es de dos plantas y tejado de lastras de pizarra. Era común que cada familia tuviera unas cinco o seis de estas cabañas, a las cuales se trasladaban de acuerdo a los pastos.
La práctica de la trashumancia ha conformado desde siempre el estilo de vida pasiega, pues esta comarca, gracias a sus grandes extensiones de praderías y pastizales, ha sido el sitio perfecto para la cría de la vaca pasiega, su raza autóctona. Con su leche son elaborados diversos productos representativos de la zona, como las quesadas, la mantequilla y los dulces.
Todas las costumbres y tradiciones ancestrales del lugar pueden conocerse mejor visitando el Museo de las Tres Villas Pasiegas, ubicado en un antiguo edificio de la Vega de Pas, cuya construcción se asemeja a una típica cabaña pasiega. Allí, se exponen numerosos utensillios de trabajo, entre otros objetos representativos de los pasiegos.
También, puede visitarse la Casa del Pasiego, centro de interpretación en el que se exhiben distintos elementos, maquetas y útiles que dan cuenta de la forma de vida tradicional de la comarca.
Otra opción es acercarse a coocer el Museo de las Amas de Cría Pasiegas, en Valvanuz, que cuenta con una exposición conformada por  más de 300 fotografías de amas de crías pasiegas, a modo de documentar las costumbres típicas de los pobladores de la comarca.

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Oferta turística de Villalba de la Lampreana

Villalba de la Lampreana es un municipio de Zamora que cuenta con una interesante oferta turística para disfrutar.

Uno de sus principales encantos es la iglesia parroquial de la Asunción, que se destaca por sus bonitos artesonados, murales y retablos. Además de contar con una gran torre; en su interior resulta interesante apreciar el coro que dispone de flores entalladas del  siglo XVI.

Hay otros edificios que llaman la atención por su singularidad, que  están construidos en adobe en forma de tapial y que se alzan en pleno campo. Tal es el caso del Horno de Damian, una antigua construcción de barro que fue utilizada para  la recolección y trilla, e incluso como guarida.  Lo que asombra de su estructura es que carece de teja, por lo que es difícil explicar cómo aún perdura.

Tambien destacan los palomares, construcciones de tierra de larga data que han sido muy populares durante la época medieval, pero que hoy están en desuso. Estas estructuras fueron pensadas para la producción de pichones, que en su momento fueron un alimento de primera necesidad. Es posble verlos por casi toda la comarca de Tierra de Campos, con forma y tamaño variados, aunque la mayoría se halla en estado de abandono.

En el centro de la villa se ubica la Plaza Mayor, el centro de reunión de las gentes de este lugar. Aquí suelen realizarse sesiones de cine y diversas actividades culturales. También en ella se alza el Ayuntamiento,  cuyo nuevo edificio se erige sobre el anterior.

Al mismo tiempo, Villalba ofrece a los visitantes un amplio abanico de opciones para disfrutar de los momentos de ocio, que incluyen áreas deportivas, de paseo y áreas recreativas al aire libre.

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El entorno rural de Escalante

Escalante es un municipio de la costa de Cantabria, situado próximo a la Bahía de Santoña. Su amplio territorio comprende, aparte de la villa del mismo nombre, seis entidades de escasamente pobladas: Cornoció, Baranda, El Alvareo, Noval, Montehano, y Rionegro.

Su término municipal abarca desde las marismas que circunscriben el Montehano hasta el río Campiazo. Posee un relieve accidentado por suaves cumbres, en las que predominan los eucaliptales. La zona de mayor atractivo del municipio es, sin dudas, la de las marismas, que forma parte de la Reserva Natural de las Marismas de Santoña y Noja. La Ría de Escalante, al igual que la Bahía de Santoña, ostenta un gran valor medioambiental, pues cobija a diversas especies de aves que se refugian de forma temporal o permanente en estos parajes.

Montehano constituye la silueta que caracteriza a Escalante. Este monte cónico, estuvo en el pasado rodeado completamente por las marismas. En su cima aún quedan algunos vestigios de un castillo que se alzó allí durante la era medieval, a cuyos pies se erigió un convento. Debido a la explotación de una cantera que se realizó durante muchos años  Montehano se vio muy perjudicado, por lo que actualmente se aguarda su rehabilitación.

Otro de los atractivos del municipio es la ermita de San Román de Escalante, de origen romano, que se halla construida en un prado cercano a la carretera que se conduce por el Alto del Portillo hasta Castillo Sietevillas.

Para apreciar mejor la arquitectura del lugar, bien merece la pena hacer un alto en la villa de Escalante. Aquí es posible observar diversas construcciones populares que se entremezclan con otras de estilo más señorial, como es el caso de la casona en la que posee su sede el ayuntamiento. También es interesante contemplar los restos de los molinos de marea, en especial el de Cerroja, recientemente recuperado.

El recorrido obligado de este municipio es el que conduce a la cima de Montehano, de apenas 187 metros de altitud. Aunque es bueno saber que su ascenso en un tanto complicado debido a la existencia de numersosos  cortes verticales, así como de una abundante vegetación que torna este monte prácticamente impenetrable.

En el término municipal hay diferentes caminos rurales y algunas carreteras poco transitadas por donde se puede dar un paseo apreciando el encanto del entorno rural agradable y sus rincones.

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Turismo rural en Algatocín

Aquellos que gustan del turismo rural descubrirán en Algatocín, ubicado al pie de la sierpecilla, un pueblo realmente atractivo para tal fin. 
Su tradicional núcleo urbano, de calles empinadas y angostas, se conjuga a la perfección con un entrono natural de excepcional belleza.
Los lugareños no dudan en afirmar que el nombre de este pueblo deviene de la antigua leyenda de Algatois, quien fuera una princesa árabe. Y según se cuenta, la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, el monumento más emblemático de Algatocín, ha sido construido sobre el palacio de dicha princesa, allá por el siglo XVI.
Durante el paseo, es posible apreciar las pintorescas fachadas porticadas datadas en el siglo XVIII. También, conviene hacer un alto en la Ermita del Santo Cristo, que se localiza en la zona más alta del municipio. Es desde este lugar donde se obtienen estupendas vistas panorámicas de la Serranía de Ronda, así como del valle del Genal y algunos pueblos cercanos, como Alpandeire y Faraján. Incluso, en los días de mayor claridad, es posible divisar hasta el Peñón de Gibraltar.
Para disfrutar de su excepcional entorno natural, una buena opción es emprender un recorrido por las diversas rutas de senderismo, como la Ruta de la Ermita, la de la Sierra,  además de los caminos de Benalauría y de Salitre.
Lo más popular de la gastronomía local son las gachas de harina con miel de caldera, el gazpacho y los guisos de chivo, entre otras exquisiteces, así como los platillos a base de cerdo ibérico.
En cuanto a sus principales festividades, la Feria de Agosto, la Romería de San Isidro Labrador, que tiene lugar en Mayo, y la Feria de San Francisco, celebrada cada mes de Octubre, son algunas de ellas.

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Pujerra y su entorno

La Serranía de Ronda, en Málaga, acoge lugares realmente excepcionales, dueños de atractivas leyendas, como es el caso de Pujerra.  Se trata de un municipio que, aunque pequeño, sorprende al visitante por su trazado, así como por su entorno natural.
En efecto, el encanto sobrecogedor de la Sierra Bermeja, se conjuga armónicamente con los frondosos bosques que componen el Valle del Genal, lo cual convierte a Pujerra en el sitio indicado para quienes les atrae el turismo rural o disfrutan de practicar senderismo, entre otros deportes de aventura.
Al igual que en otras poblaciones aledañas, en su núcleo poblacional, de callejas sinuosas y angostas, la iglesia constituye el principal edificio del lugar. Se trata de la Iglesia del Espíritu Santo, datada en el siglo XVI, que sobresale por su torre de campanario.
En la zona de acceso al municipio, se emplaza una fuente que contiene un mural, el cual da cuenta de los orígenes del pueblo. Una vez que ingresamos a él, es posible allegarse hasta un mirador para apreciar una estupenda vista panorámica del Alto Genal.
Otro sitio de interés es, por cierto, la Ermita de San Antonio, la cual se localiza a tan sólo 1,5 kilómetros de Pujerra.
Para disfrutar mejor de la naturaleza del lugar, bien vale la pena visitar el Molino del Puente, que está en estado ruinoso, el cual se erige junto al río Genal. Este paraje es bastante concurrido durante el verano, pues aquí es posible darse una zambullida y reposar guarecido por los bosques.
También, podemos realizar una excursión al  Monte de Guaitará, un bosque de pinares que se destaca visiblemente entre la vegetación que circunda este paraje.
Por supuesto que mientras estemos de paso por este pueblo, no podremos evitar la tentación de degustar un sabroso gazpacho, el plato típico de la gastronomía local.

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Benalauría

Benalauría es un municipio de mucho encanto, que capta especialmente la atención de quienes lo visitan debido a que sólo puede ser divisado desde el lado opuesto del Valle del Genal. Si vamos por el lado del valle, nada podrá verse de él ya que el verde intenso de la vegetación así lo impide. Muchos creen que gracias a esta situación aún sigue conservando intactos cada uno de sus encantos.
Las riberas del río, sumamente bellas, al igual que la Loma de la Sierra y el Peñón de Benadalid, sobresalen del entorno natural del pueblo, el cual ofrece una estampa muy pintoresca gracias a que cuenta con bonitos bosques, que se combinan con un gran número de  ejemplares vegetales.
De paseo por las calles empinadas del casco urbano, conoceremos los principales edificios, como el Ayuntamiento, que se alza en la plaza del pueblo, y la Iglesia Parroquial de Santo Domingo, una bonita construcción datada entre los siglos XV y XVI. Recorriendo la calle Alta podremos visitar el Museo Etnográfico, el cual funciona en un edificio que antiguamente era un molino de aceite.
Saliendo del núcleo poblacional, el Columbario romano del Cortijo del Moro es un sitio muy interesante para conocer. Se trata de un yacimiento arqueológico cuyo origen, según se cree,  se remonta al siglo I.
Un dato a tener en cuenta es que todos los años, en diciembre, se realiza la Feria de Artesanía del Valle del Genal, donde se puede adquirir todo tipo de artículos de corcho. Entre las festividades más importantes del municipio se encuentra la de los Moros y Cristianos, que se desarrolla el primer domingo de agosto. El calendario festivo se completa con la Feria en Honor a Santo Domingo de Guzmán, también en agosto, la Semana Santa y, el 1 de noviembre, el Tostón de Castañas.

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Alba del Campo

Alba del Campo es un pueblo lleno de encanto que está situado en la provincia de Teruel, en las inmediaciones del río Jiloca.

La villa se alza a los pies de una pronunciada loma, que se halla presidida por un castillo en estado ruinoso, del que sólo se conservan sus muros.

En dirección al sur y el oeste se encuentra la rambla de Las Atalayas, así como los cerros de San Ginés, San Cristóbal y Palomera, las mayores elevaciones de la zona.

Su patrimonio cultural, está compuesto por la Ermita de la Purísima Concepción, una construcción de estilo popular que data del siglo XVIII. Además de la originalidad de su interior, vale la pena apreciar los dos retablos  de estilo rococó que posee.

Otras ermitas que pueden visitarse son la Ermita de Santa Bárbara, declarada patrimonio histórico – artístico; la Ermita de la Virgen Mora, situada en la carretera que lleva a Almohaja, y la Ermita de San Cristóbal, ubicada en el cerro del mismo nombre.

Otra de las construcciones religiosas de especial interés es la Iglesia de la Invención de la Santa Cruz, un templo del siglo XVIII y de estilo barroco, cuyo edificio consta de tres naves. También, vale la pena conocer el Campanario de Alba, el cual constituye un vestigio de la antigua iglesia.

Del patrimonio natural de Alba del Campo se destacan la Fuente de la Umbría y su balsa, que están ubicadas en el camino de la ermia de la Virgen de Mora.

Además, pueden hacerse excursiones a El Hoyón, una magnífica depresión que se encuentra en el Alto de la Casilla, próxima a la ermita de los Santos de la Piedra. El acceso a este lugar sólo puede realizarse a pie o en vehículos 4X4.

Por último, resulta interesante hacer una visita al Museo Minero de Escucha, que funciona dentro de una mina. En él, se recrea cómo se trabajaba en la mina, a la vez que puede apreciarse la maquinaria real que era empleada.