El sabor medieval de Covarrubias

Covarrubias es una villa medieval situada al sur de la provincia de Burgos. Por aquí pasa la Ruta turística del conde Fernán González, la cual comprende la ermita de   las Viñas, de origen visigótico, así como las ruinas del monasterio de San Pedro de Arlanza.

Podemos comenzar el periplo por la Plaza Doña Urraca, que está delimitada por los soportales de antiguas casas-palacios. De frente se ubica el Ayuntamiento, que en el pasado fue residencia de los condes de Lara, conocida como Palacio Fernán Gonzalez.

El Torreón Fernán Gonzalez, también conocido como torreón de doña Urraca, pues se cree que allí fue asesinada la Infanta Urraca; se encuentra adosado a la muralla del interior de la villa, que antiguamente supo albergar también al palacio del abad. Esta construcción es, al igual que el recinto amurallado, todo un símbolo defensivo de Covarrubias.

Por su parte, la Iglesia de Santo Tomás, originaria del siglo XII pero reconstruida en el siglo XV. Se trata de un templo de tres naves, cubiertas con bóvedas de crucería, que alberga  diversos sepulcros, alguno de ellos de estilo gótico.

También, podemos dar un paseo  por la Plaza Doña Sancha, una atractiva plaza medieval de forma irregular, que está circunscripta por el Torreón de Fernán González. Aquí se alza la Casa Doña Sancha, una construcción del siglo XV en la cual se cree vivió la infanta, y que hoy es centro de interesantes muestras de arte.

Continuamos viaje hasta la Colegiata de San Cosme y San Damián, que ha sido fundada en el siglo VII, y reconstruida seis siglos después, que sobresale por sus retablos y numerosos sepulcros. Además, contiene un Museo Parroquial, donde se exhiben piezas de orfebrería, tallas góticas, entre otros elementos de especial interés.

Ven a conocer Covarrubias, ¡la villa te espera!

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Daroca, ciudad monumental

Daroca es una de las ciudades aragonesas de mayor historia, lo cual se evidencia en el sensacional patrimonio monumental y artístico que aún conserva. Así, pues, que pasear por las calles de Daroca supone retornar a sus épocas de mayor esplendor.
La Puerta Baja, característica por sus sólidos sillares, oficiaba de bienvenida para los viajeros que provenían de Levante y Castilla. Sus torres rematadas por almenas están unidas por un arco rebajado, el cual fue usado en  el pasado como desagüe de un caudal natural que se creaba en los días de lluvia.
Por su lado, la Puerta Alta, originaria del siglo XVI, fue levantada para reemplazar otra anterior. Se destaca por contar con un escudo de la ciudad.
Otras puertas importantes son el Portal de Valencia, rodeado por un torreón de sillar, y la puerta del Arrabal, más conocida como portillo de San Valero, la cual brinda una vista encantadora del caserío.
Sus murallas son, indudablemente, su principal encanto.  Las mismas han sido construidas en diferentes épocas, hasta el antiguo castillo, donde es posible contemplar restos de la primitiva alcazaba musulmana. Otro tramo que vale la pena recorrer  es el que está entre la Puerta Alta, el cerro de San Cristóbal y la Puerta Baja.
En el caserío, el templo que más se destaca es la colegiata de Santa María, poseedora de una vasta riqueza ornamental. El baldaquino del altar mayor, así como el órgano del siglo XlV, son sus principales tesoros. La iglesia atrae a mucha gente porque es la guardiana de la reliquia de los Sagrados Corporales, quienes protagonizaron un milagro que durante muchísimo tiempo hizo que Daroca pasara a ser un lugar de peregrinaje para los cristianos.
Otros templos que merecen ser visitados son San Juan y Santo Domingo, cuya construcción fue iniciada en estilo románico en el siglo XII, y concluida en el XIII con estilo mudéjar. Motivo por el cual, ambos constituyen una referencia sin igual de la transición entre dichos estilos arquitectónicos, de ahí su importancia artística.

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Viaje al pasado en Daroca

Daroca es una ciudad que dispone de un gran legado histórico, que se evidencia en su privilegiado patrimonio monumental y artístico. Cuenta con un recinto amurallado que protege el casco antiguo, considerado el más extenso de Aragón. Los templos que aún se conservan, dan cuenta de la importancia que tuvo la ciudad durante el periodo medieval, ya que dos de sus iglesias son vistas como el eslabón aragonés en el que culmina el Románico y se inicia el Mudéjar.
Pasear por sus calles añejas representa una experiencia única, que nos transportará a cada uno de los rincones de las  portentosas murallas. El recinto amurallado de Daroca, posee más de cuatro kilómetros de extensión, y está compuesto por castillos, diversos torreones y varias puertas, algunas de ellas de carácter monumental. Lo que permite considerar a la ciudad como una de las poblaciones más ricas a nivel cultural de todo Aragón.
El templo de San Miguel, de estilo románico, es una construcción que data del siglo XII, y que conserva en su interior destacadas pinturas góticas. Actualmente, es utilizado como sala de conciertos y para la realización de actos culturales.
De sus puertas sobresalen la Puerta Alta, el portal de la muralla que brindaba acceso desde la zona más alta de la ciudad, y la Puerta Baja, considerada como la más monumental y emblemática de la ciudad.
El Castillo Mayor es otro de sus atractivos. Se trata de una fortaleza de origen árabe que articuló un complejo sistema defensivo compuesto por numerosos torreones, que pueden apreciarse a lo largo de 10 kilómetros de murallas.
Los que prefieren hacer un recorrido por los muesos locales, pueden dirigirse al Museo Comarcal Hospital de Santo Domingo, un edificio del siglo XVI que alberga materiales arqueológicos así como una vasta colección de obras de arte religioso; el Museo de los Corporales, situado en la colegiata de Santa María; y el Museo de la Pastelería, sitio perfecto para conocer los sabrosos lamines darocenses.

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Laguardia, con sabor a buen vino

Laguardia, es un municipio situado en la comarca de La Rioja Alavesa, a cuya jurisdicción pertenecen El Campillar, que se halla rodeado de viñedos; Páganos, donde se ubican la Iglesia de la Asunción y la casona de Juan de Ortiz de Zárate; y Laserna, un pequeño núcleo poblacional que sobresale por el Puente Mantible que se levanta sobre el río Ebro.  
La Villa de Laguardia, a pesar de los destrozos sufridos en las diferentes guerras, aún conserva restos de la muralla y su trazado original, con diversos torreones.
En el centro de la población se localiza la Plaza Mayor, una plaza porticada que se encuentra presidida por el Ayuntamiento, una construcción del siglo XIX.
Por su parte, en la Plaza del Gaitero, es posible apreciar el conjunto de escultura “Viajeros”, obra del artista Koko Rico.
De las construcciones religiosas, sobresale la Iglesia de Santa María de los Reyes, que presenta una mezcla de estilos en cada uno de sus rincones. Su portada gótica, realizada en piedra, representa una de sus principales joyas. La Torre Abacial, de origen militar, hace las veces de campanario.    
En cuanto a la arquitectura tradicional se destacan la Casa de Samaniego, situada en la Plazuela de San Juan, y la Casa de la Primicia, el cual constituye el edificio civil más antiguo de la Villa.
Al norte del cerro en el que se asienta Laguardia, en la parte exterior de las murallas, discurre el Paseo del Collado, digno de ser retratado.
Para disfrutar de la naturaleza del lugar, se puede optar por visitar las Lagunas y Embalse de El Prao, un espacio protegido que se localiza en el centro de la Rioja Alavesa, en las cercanías de Laguardia. Este paraje está compuesto por tres pequeños humedales: Carralogroño y Carravalseca, que son lagunas temporales endorreicas, y El Prao de la Paul, un pequeño embalse situado sobre una antigua zona encharcada.
El yacimiento de la Hoya, descubierto en 1935, contiene importantes restos arqueológicos.  En las proximidades del mismo, se encuentran interesantes monumentos funerarios como el Dolmen de San Martín, el del Alto de la Huesera, el Sotillo y la Chabola de la Hechicera.
La Villa posee, además, numerosas bodegas que se hallan excavadas bajo las casas. En sus alrededores, pueden apreciarse bodegas de arquitectura más moderna que permiten adentrarse en la cultura del vino de la región.

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Miranda de Castañar: postal de balcones naturales

De paso por Salamanca, podemos optar por dirigirnos hacia Miranda de Castañar, villa amurallada situada en la Sierra de Francia,  en cuyo casco urbano pueden apreciarse interesantes ejemplos de arquitectura popular y sus balcones naturales, además de monumentos tales como el castillo y la iglesia.
El castillo de Miranda del Castañar, es una fortaleza del siglo XV que se halla en buen estado de conservación, gracias a que ha sido restaurado. Su torre del homenaje domina el casco antiguo de dicha población. Del recinto amurallado, construido en el siglo XIII, se conservan las puertas de San Ginés, de Nuestra Señora, la de la Villa y la del Postigo.
Junto a la muralla podemos recorrer la Ronda Nocturna, callejeo interior de especial encanto que discurre por debajo de las casas por donde la guardia nocturna se ocupaba antiguamente de la protección de sus vecinos. No debemos perder la oportunidad de transitar por el tramo abovedado apuntado u ojival que pasa bajo la iglesia.
La Iglesia de Santiago y San Ginés de Arles, es un templo parroquial de estilo gótico que data de los siglos XIII y XIV. Está dividida en tres naves, y en su interior alberga un pequeño museo. Mantiene su estructura y diversas piezas artísticas que valen la pena ser apreciadas.
También, podemos programar una visita a la Ermita de Nuestra Señora La Virgen de la Cuesta, construida en homenaje a la Patrona de la ciudad. Desde aquí pueden contemplarse maravillosas vistas de la Peña de Francia.
Otros monumentos de Miranda del Castañar que merecen ser destacados son la Plaza de Toros, el patio de armas del castillo Miranda, la Casa del Excribano, palacete solariego construido en el siglo XVII, La Carnicería Real, sigular muestra de la antigua arquitectura civil que posee mostrador a la calle y un antiguo matadero, por mencionar sólo algunos.

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Jorquera: Villa medieval

Jorquera es una localidad de la comarca de La Manchuela, en Albacete, que se erige en un cerro a orillas del río Júcar, desde donde se obtienen magníficas vistas de las cuevas, desfiladeros, huertos y la línea de la ribera. Esta villa medieval se encuentra resguardada por un recinto amurallado del siglo XIII.
En Jorquera se siguen celebrando los típicos Alardes, que escenifican las disputas entre moros y cristianos por la Virgen de Cubas.
Una de sus construcciones más emblemáticas es el castillo, el cual perteneció a la taifa murciana y valenciana. Según cuenta la historia, en el año 1094 llegó hasta aquí el Cid Campeador cuando era perseguido por el rey moro Lucef. Actualmente, sólo quedan restos de esta fortaleza, pero bien merece la pena apreciarlas.
Aún permanecen en pie algunos restos del antiguo recinto fortificado de Jorquera, entre los que se destacan la puerta de entrada, los lienzos de la muralla y la Torre de Doña Blanca. Se cree que las ruinas de las murallas almohades han logrado perdurar en el tiempo debido a que en su interior fue instalado el cementerio municipal.
El cauce del río Júcar da lugar a una ladera de barrancos en la que hay numerosas cuevas excavadas en la roca, que resultan prácticamente inaccesibles. Entre las más sorprendentes se halla la del Cerro de la Horca, una de las pocas cuevas fortificadas que hay en la Península, en donde fueron hallados restos óseos de mastodonte.
Los puentes y calzadas conforman el legado dejado por los romanos. Sin embargo, los árabes fueron quienes dotaron de esplendor a esta villa, con la construcción de la muralla que la rodea y la invención de un innovador sistema de regadío. En efecto, ellos fueron los que decidieron canalizar el agua en dos acequias, las cuales discurrían en ambas márgenes del río recorriendo toda la vega.
Otros sitios de interés de la villa son la Iglesia de Santa María de la Asunción, la Ermita de Nuestra Señora De Cubas, la Casa del Corregidor y el edificio del Ayuntamiento.

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Daroca, una de las ciudades culturalmente más ricas de Aragón

Daroca es una atractiva ciudad aragonesa, que posee un pasado histórico en el que  musulmanes, judíos y cristianos han dejado sus huellas. Por lo que su patrimonio monumental y artístico, que la convierte en una de las poblaciones culturalmente más ricas de la región, no tiene desperdicio.
Los templos que aún se mantienen en pie, como el de San Miguel, que es usado como sala de conciertos y para la realización de actos culturales; y el de San Juan, que simboliza el surgimiento del Mudéjar; evidencian la trascendencia que supo tener Daroca durante la época medieval.  De todas maneras, el templo más importante es el de la Colegiata de Santa María, que posee un interior de excepcional riqueza ornamental. Dicha iglesia, atrae el interés de los visitantes ya que alberga los Sagrados Corporales, motivo que la convirtió en sitio de peregrinaje para los cristianos.
El recinto amurallado que cobija el casco histórico, considerado el más extenso de Aragón, da cuenta del carácter estratégico del enclave. A él, se han añadido tres castillos, algo más de cien torreones y diversas puertas, algunas de ellas de carácter monumental, como es el caso de la Puerta Baja y la Puerta Alta.
Dar un paseo por sus calles llenas de historia representa una experiencia maravillosa, permitiéndonos descubrir alguno de los tantos secretos que conservan las portentosas murallas.   
En el antiguo castillo, de origen árabe, se encuentran los restos de la primitiva alcazaba musulmana, desde donde es posible apreciar una sensacional panorámica del conjunto urbano.    
Para conocer un poco más de su rica historia, vale la pena visitar el Museo Comarcal Hospital de Santo Domingo, un edificio del siglo XVI en cuyo interior alberga, además de materiales arqueológicos, una importante colección de obras de arte religioso.

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Sos del Rey Católico

Sos del Rey Católico, es un municipio de Zaragoza que, según las crónicas medievales, es donde nació el rey Fernando II, el último rey de la Corona de Aragón. Pero aparte de este detalle histórico tan importante, Sos es un pequeño pueblo amurallado, declarado conjunto histórico, que por su aspecto medieval pareciera que se hubiese congelado en el tiempo.
Sos se erige sobre un cerro, posición estratégica que le permitió durante el siglo XV vigilar a la vecina Navarra, época en que se encontraba inmersa en una guerra civil de proporciones.
La muralla y las siete puertas de entrada de la villa se conservan en perfecto estado. Este interesante conjunto arquitectónico puede ser apreciado  desde la carretera. Para recorrer el núcleo poblacional, podemos comenzar por la Puerta de Zaragoza, desde la cual parte la calle principal. Durante el paseo, es posible contemplar las fachadas de las casonas con sus detalles góticos y renacentistas.
En el Palacio de Sada, donde nació el rey, funciona actualmente un centro de interpretación dedicado a Fernando II. Antes de arribar al castillo que domina la población, está la lonja medieval, en cuyo suelo, parte del cual procede de la antigua prisión de Sos, se pueden apreciar inscripciones realizadas por los presos durante la Guerra Civil y el periodo de posguerra.
Por último, en Peña Feliciana, accedemos al conjunto compuesto por el castillo y la iglesia de San Esteban. Como el castillo se encuentra en ruinas, solamente se puede observar el exterior y la torre del homenaje. En la iglesia de San Esteban, el principal templo de la villa, se conserva la pila en la que se bautizó a Fernando el Católico. Esta iglesia contiene además un museo de arte sacro, que expone lienzos barrocos, tallas góticas y una gran cantidad de piezas de orfebrería, entre tantos otros tesoros artísticos.

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