Campodron, enclave medieval

Campodron, en la comarca de Ripollès, es un lugar mágico como pocos, debido a la belleza paisajística que lo destaca y el trazado medieval que aún conserva la villa.
Podemos visitar el museo dedicado a la vida y obra de Isaac Albéniz, músico oriundo del lugar, o dar un paseo por el espectacular puente románico que se alza sobre el río Ter, conocido como el Pont Nou, que ha sido declarado Monumento Histórico – Artístico por ser uno de los elementos más emblemáticos de Campodron. También, es interesante transitar por sus estrechos callejones, vislumbrando la peculiar arquitectónica de los antiguos edificios construidos en piedra, siendo un verdadero viaje en el tiempo por el Pirineo Catalán.
Para continuar con el paseo, podemos elegir recorrer sus dos núcleos medievales: Vila de Baix, ubicado a orillas del río Ter, y la Vila de Dalt; que se alza en una de las márgenes del Ritort. Es en esta última zona donde se encuentran las construcciones más significativas, como por ejemplo la iglesia de Sant Pere, templo románico del siglo XII que perteneció a un antiguo monasterio y la iglesia de Santa María, con reminiscencias góticas y románicas. Mientras que en Vila de Baix destacan la iglesia del Carmen y el edificio consistorial.
En las afueras del casco urbano, también existen diversos rincones de gran atractivo, como es el caso de la estación de esquí Valtter 2000, una de las más populares de esta zona  del Pirineo.
Caminando río arriba por el Alto Ter, encontraremos el entorno perfecto para practicar senderismo o realizar rutas de montaña, sobre todo en los pueblos de Llanars, Villalonga de Ter y Setcasest.
Llanars, es un típico pueblo de montaña, donde se emplazan grandes mansiones entre sus callejones. En el caso de Villalonga de Ter, este enclave medieval sorprende por su riqueza monumental.
Mientras que en Setcasest, destaca por sus casas con atractivos balcones adornados con flores. Sus calles, que fueron restauradas, le dan un aire especial a este pueblo.

Imagen:

Wikipedia

Valdeverdeja

Valdeverdeja es una villa toledana de la comarca del Campo del Arañuelo, poseedora de un atractivo entramado rural, que se encuentra rodeada por las aguas del río Tajo.
Hay indicios de que esta población estuvo habitada desde el Neolítico. También, en estas tierras verdejas es posible apreciar el legado romano, pues los pueblos prerromanos dejaron aquí una escultura zoomorfa, así como diversas aras romanas.
Durante la época medieval, Valdeverdeja perteneció al señorío de la Puebla de Santiago del Campo Arañuelo y luego pasó a manos de la Orden de Santa María de España, fundada por Alfonso X el Sabio para potenciar la armada castellana. Tiempo después volvió a pertenecer a los Reyes Católicos, siendo entregada en 1423 a don Pedro López de Zúñiga. Para finalmente en 1668 obtener el título de Villa, dejando de ese modo de pertenecer a la Puebla de Santiago del Campo Arañuelo.
La iglesia parroquial de San Blas, datada en el siglo XVI, es una magnífica construcción de sillería de granito que dispone de tres naves y un imponente  crucero conformado por arcos torales. Se encuentra rodeada por  un extenso espacio diáfano, el cual según se cree puede haber sido un antiguo cementerio.
Otro sitio de especial interés es la ermita de los Desamparados, cuya subida por la que se accede a la ermita se halla rodeada por un bonito via crucis realizado con cruces de granito.
En líneas generales, el conjunto urbano se encuentra en muy bien estado de conservación, resultando sumamente atractivo.