Conoce el legado románico de León

León, ciudad situada en la Comunidad de Castilla y León, es un destino que nos conducirá hacia lugares que conservan el legado dejado por los romanos, así como a monumentos de origen medieval. A su vez, León nos ofrece la posiblidad de recorrer los puntos clave del Camino de Santiago.
Para empezar, podemos acercarnos hasta la catedral de Santa María, templo que exhibe un impactante estilo gótico francés y en cuyo interior es posible contemplar sus atractivas vidrieras. Otro de los monumentos religiosos que más se destacan es la  basílica de San Isidoro, construcción de estilo románico que contiene un panteón donde descansan los restos de los reyes de origen leonés.
Para apreciar mejor la arquitectura religiosa de la ciudad, vale la pena visitar el Convento de San Marcos, además de las iglesias de Nuestra Señora del Mercado, la de de San Salvador de Palat del Rey y la iglesia de San Marcelo.
Uno de los lugares de parada obligada es la Casa de Botines, obra de Antonio Gaudí. Pero también podemos aprovechar para realizar un recorrido por las murallas de origen romano, de las cuales solamente quedan algunos restos, como es el caso de la Puerta de la Moneda.
Otra alternativa interesante es marcar un itinerario por sus  palacios, que son una clara muestra del esplendor que tuvo antiguamente la ciudad de León. Así, por ejemplo, podemos incluir en nuestro periplo al palacio de Los Guzmanes, de forma cuadrangular, y el Palacio del Conde Luna, característico por su encantadora portada de piedra.  El Palacio del Marqués de Torreblanca, el Medieval y el de los Marqueses del Prado, no tienen desperdicio.
Si vamos de paseo, tenemos que hacer en León, un paseo por su Plaza Mayor y la Puerta del Castillo que  en la antigüedad era una de las puertas de entrada a la ciudad. Hay que hacer en León un recorrido por la judería donde se encuentra el Castrum Ludeorum y yacimientos que muestran como vivía la comunidad hebrea. Una visita  obligatoria que hay que hacer en León es por el barrio húmedo donde están la mayor parte de bares y restaurantes de la ciudad.
Para conocer mejor la cultura e historia de esta impactante ciudad, podemos recorrer sus museos, como el Museo de León, que expone piezas de la historia de la provincia junto a una interesante colección de objetos romanos, el Museo de la Real Colegiata de San Isidoro, al que popularmente se lo conoce como la Capilla Sixtina del Románico por el gran número de frescos que alberga, y el Museo Etnográfico Ildefonso Fierro, donde pueden apreciarse objetos tradicionales de la cultura leonesa.

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Montes Obarenes – San Zadornil: auténtico murallón natural

Los Montes Obarenes – San Zadornil es un parque natural que está situado al nordeste de la provincia Burgos, en Castilla y León.  Este espacio protegido, que se alza sobre las llanuras de La Bureba, conforma un auténtico y majestuoso murallón natural. El Pan Perdido (1.237 metros) es el pico más alto del relieve de estilo jurásico que caracteriza a este lugar.

El parque, que limita al norte con las aguas del río Ebro, abarca en su interior las sierras de La Llana, Oña, Arcena, Pancorbo y los Montes Obarenes.

En todo el paisaje prevalecen numerosos desfiladeros, siendo alguno de los más representativos el que está situado cerca de Oña, el cual ha sido tallado por el curso del río Oca. Asimismo, en Sobrón pueden apreciarse las hoces excavadas en la roca por el Ebro, mientras que en la sierra de Arcena destacan las cascadas y la garganta tallada por el río Purón.

Con respecto a la vegetación, gracias a su ubicación privilegiada, el parque es poseedor de una riqueza de especies arbóreas y arbustivas. Esto hace que sea además el hábitat de un importante número de aves rapaces que anidan fundamentalmente en los diversos cortados rocosos de este paraje, sobre todo en la Hoz de Sobrón.

Por otro lado, son realmente escasos los espacios naturales que albergan tanta riqueza cultural como el de los Montes Obarenes. En este caso, destacan el arte y la historia del pueblo de Oña, representados por el monasterio medieval de San Salvador, y la pintoresca villa de Frías, popular por sus casas colgantes, su puente sobre el Ebro y su castillo.

Explorando la Sierra de Gredos

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Sierra de Gredos

La Sierra de Gredos, ubicada al sur de Castilla y León, está constituida por numerosas lagunas, circos glaciares, riscos, depósitos de morreras y cañones, que constituyen un espectáculo en si mismo. Su pico más alto es el de Almanzor, el cual alcanza los 2.592 metros.

Su situación geográfica, sumada a los marcados desniveles y a la diferente orientación de sus laderas, convierten a la Sierra de Gredos en un excepcional hábitat para numerosas especies vegetales y animales.
El Circo de Gredos, es uno de los principales atractivos del Parque Regional de Gredos. Para llegar a este lugar es necesario tomar el camino empedrado que parte de Hoyos del Espino. Tras subir por la senda rumbo al Prado de las Pozas, es necesario cruzar el puente que se alza sobre el río de las Pozas, el cual se precipita en diversas cascadas que discurren por un antiguo valle de origen glaciar. Al llegar a Los Barrerones, ya es posible contemplar la belleza del circo y la laguna de Gredos.
La Laguna de Gredos es una inmensa laguna glaciar de aguas frías y translúcidas, en las cuales se reflejan las cumbres que circunscriben el circo de Gredos: Cuchillar de las Navajas, Almanzor, El Sagrao, Risco de la Ventana y Los Tres Hermanitos.
Cabe señalar que este espacio natural ha sido distinguido con la Carta Europea de Turismo Sostenible, otorgada por la federación que aglutina a los espacios naturales protegidos del continente europeo, EUROPARC, debido entre otros motivos a los sistemas de gestión y control de visitas de gran eficacia que allí se desarrollan.
Este increíble paraje resulta más que perfecto para la práctica de escalada, montañismo, ciclismo, senderismo y esquí de travesía.
Otro de los recorridos recomendados es el que incluye una visita a la Laguna Grande o a las Cinco Lagunas.
Además de todos estos valores ambientales, en los alrededores de la Sierra de Gredos existen distintos lugares de gran tradición, arte e historia, como es el caso de los pueblos El Barco de Ávila y Candelada, y de la calzada romana del Puerto del Pico.

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Sabinar de Calatañazor y la Fuentona

Sabinar de Calatañazor, localizado al oeste de la provincia de Soria, constituye uno de los bosques de sabinas mejor conservados de todo el mundo. Está dispuesto sobre tierras llanas y sorprende por el porte y longevidad de los ejemplares de esta masa boscosa, ya que algunos alcanzan los 20 metros de altura y poseen una antigüedad de aproximadamente dos mil años.

En los alrededores del sabinar se encuentra una de las localidades de mayor atractivo de la zona, Calatañazor.  Dicho pueblo, circunscripto por un impactante y profundo precipicio, se halla presidido por su castillo. Al pasear por las calles estrechas y empedradas de esta villa medieval,  pueden apreciarse las casas porticadas construidas con adobe y vigas de enebro y que se caracterizan por sus chimeneas redondas.

Junto a este parque natural, más precisamente en la parte más occidental de la Sierra de Cabrejas, se encuentra el Monumento Natural de la Fuentona, el cual está conformado por el paraje Los Ojos de la Fuentona, surgencia de origen kárstico de abundante fauna y vegetación formada por el nacimiento del río Abión. Este acuífero, que consiste en un conjunto de galerías subterráneas inundadas por agua, catalogadas como las más profundas de España, se complementa con la Cascacada de la Fuentona.

En síntesis, esta reserva natural es el sitio ideal para aquellos que buscan combinar el descanso con actividades al aire libre, como senderismo, avistaje de aves y senderismo.

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Actividades en Pallars Sobirà

Pallars Sobirà, que integra el Parque Natural del Alto Pirineo, no sólo es una comarca a la que muchos suelen visitar en invierno para practicar esquí alpino, sino que además cuenta con pueblos de mucho encanto, que se alzan entre valles y montañas, los cuales disponen de interesantes propuestas de actividades para el viajero.
Estos pueblos exhiben la típica arquitectura de montaña del Pirineo, a través de senderos y puentes que reflejan el estipo característico de otros tiempos.
Además de contar con diversos edificios de la época romana, hay una amplia oferta de museos, entre otros sitios de interés cultural, como es el caso del Ecomuseo de les Valls d’Aneu o la Serradora d’Areu, en donde se pueden conocer sobre los usos y costumbres que forman parte de la tradición de la comarca. También, pueden visitarse el Museo de Mariposas de Cataluña y el Centro de Interpretación de Tavascán, así como los conjuntos de Gerri de la Sal, la localidad de  Esterri d’Aneu y Llesui.
Esterri d’Aneu se la conoce por ser la localidad más importante de la región. Su casco antiguo está configurado por angostos callejones con edificios realmente antiguos. En la calle Mayor está la Creu de Terme, una estela discoidal ubicada sobre una columna que, de acuerdo a la tradición, fue levantada por los franceses. El río Noguera Pallaresa es cruzado por un puente medieval que data del siglo XIII. Asimismo, en esta localidad se encuentra la Casa Grassia, uno de los ecomuseos más importantes de la zona, donde el visitante puede hacer un repaso sobre  las costumbres y tradiciones propias de los habitantes del siglo XIX.
Por su parte, la localidad de Llesui, situada cerca de Sort, es popular por su estación de esquí, aunque desde hace años que sus instalaciones permanecen cerradas. Uno de sus principales monumentos es la iglesia románica de Sant Pere.
En tanto que Gerri de la Sal, es un municipio que ha sido declarado conjunto histórico artístico debido a su bello trazado medieval, que incluye la muralla y la Torre de la Presó.
Pero además en la comarca de Pallars Sobirà puede visitarse la Montaña de Tor, situada en el pueblo homónimo, sobre la cual recae un halo de misterio pues durante la Guerra Civil y, sobre todo, en el periodo de posguerra, fue escenario de una serie de extraños asesinatos y revueltas que, sumado las difíciles condiciones de vida, hicieron que fuera abandonado por sus habitantes. Por eso es que muchos la denominan la “Montaña Maldita”. Aunque claro, para conocer más de esta historia y develar el misterio, nada mejor que visitar el pueblo de Tor.

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La Tinença de Benifassá

La  Tinença de Benifassá, es una sub-comarca de la Comunidad Valenciana que está compuesta por los pueblos de Coratxá, La Pobla de Benifassá, El Boixar, Fredes, Castell de Cabres, El Ballestar y  Bel,  todos ellos de aspecto medieval. De manera que las opciones a las que puede acceder el visitante, sobre todo en materia de turismo cultural y turismo rural, son realmente muy diversas.
En lo que respecta a la gastronomía, La Tinença es famosa por su exquisita cocina autóctona, de la que se destacan los platos a base de carne de caza, guisos y diversos productos naturales.
El paisaje de La Tinença es propicio para la realización de numerosas actividades, como paseos a caballo, turismo activo, senderismo y travesías en 4×4.
Los tintes de la postal que arroja el entorno de esta zona van variando con cada estación del año. Se trata de un lugar lleno de contrastes, que incluye una importante área de  cotos de caza, cursos de ríos, frondosos  valles y elevaciones del terreno que denotan su paisaje limpio.
Su principal atractivo es, sin duda alguna, el Parque Natural de la Tinença de Benifassà, el cual abarca diferentes poblaciones. Posee una abundante fauna y flora, y es una zona que puede recorrerse gracias a las diversas rutas con las que cuenta, las cuales llevan a los visitantes a conocer sus diferentes embalses y bosques. La ruta roja, que se extiende desde el Portell de l’Infern hasta el Salt de Robert, es una de las más elegidas por los amantes del senderismo y del turismo activo.
No hace falta esgrimir más motivos para visitar La Tinença de Benifassá. ¡Anímate a descubrirla!

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Turismo activo en Pallars Sobirà

Pallars Sobirà, comarca que forma parte del Parque Natural del Alto Pirineo, dispone de muchas opciones interesantes para poder disfrutar al máximo de su entorno durante el invierno. En la época invernal, la cumbre nevada de la Pica d’Estats, 3.143 metros de altitud, conforma el paisaje perfecto para practicar  esquí y muchas otras actividades, que permiten descubrir la naturaleza y el patrimonio artístico y cultural del lugar.
El paisaje blanco que ofrecen las laderas nevadas del Pirineo, se conjuga con la imagen que brindan los ríos de aguas rápidas, los lagos de origen glaciar y las angostas carreteras que conducen hacia pequeños asentamientos rurales. A ello, se le suman diversos sitios, como el pueblo de Tor, el Pla de Negua o els Plans de Boavi, dueños de un cierto halo de misterio.
Tampoco hay que dejar de mencionar a la atractiva arquitectura de montaña, que puede observarse en sus iglesias, construcciones románicas y ermitas, y demás estructuras pastoriles, que propician el turismo rural de montaña y turismo activo.
Debido a su orografía típica de montaña y la magnificencia de su paisaje, los pueblos del Pallars se encuentran entre los más elegidos por los aficionados al turismo de aventura, pues ofrecen el escenario perfecto para realizar descensos de rafting o de barrancos, rutas a caballo, etc. Pero además en invierno pueden realizarse otras actividades, más allá del clásico esquí alpino.
De este modo, Pallars Sobirá dispone de atractivos aunque improvisados senderos blancos, conformados por laderas, senderos y bosques, que permiten estar en contacto con la naturaleza de la cordillera pirenaica realizando senderismo, ascensiones, rutas en trineo impulsados por perros, excursiones con raquetas de nieve y esquí de fondo y de montaña.
En tal sentido, Bosc de Virós, es una estación de esquí muy concurrida para participar de las travesías en trineo con perros debidamente entrenados, con el apoyo de un guía experto.
Aquellos que se decanten por el esquí alpino, pueden hacerlo en Talascán, Port Ainé o Spot Esquí, que entre los tres suman unos 70 kilómetros de pistas, además de un gran número de cañones de nieve y 6 telesillas, entre otras atracciones.

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