Naturaleza y cultura de Huétor Tájar

La provincia de Granada esconde lugares de inmenso atractivo y en los cuales se respira absoluta tranquilidad, y Huétor Tájar es uno de ellos. Este municipio sobresale por sus encantos, no sólo naturales sino también culturales y gastronómicos.

Para conocer los principales rincones de la villa, recomendamos realizar un recorrido cultural por su entorno, poseedor de una de las tierras más fértiles de toda la provincia granadina. Al pasear por el casco urbano es posible apreciar una torre vigía, que en el pasado formó parte de la popularmente conocida Fortaleza de Taharca. En ese preciso lugar se han descubierto monedas, restos de ánforas y diversos utensilios, sin embargo hoy en día la torre es todo lo que queda de esa estructura. Se la puede apreciar a simple vista desde la parte alta de la plaza del Ayuntamiento. En esa misma plaza se encuentra la Iglesia parroquial de Santa Isabel, templo del siglo XV en cuyo interior conserva un campanario de ladrillos.

Luego de recorrer los monumentos más importantes de la localidad, vale la pena caminar por los alrededores, donde se encuentran las cooperativas dedicadas al cultivo de espárragos. Es preciso señalar que aún hoy se conservan los sistemas de riego de la época musulmana, por lo que el paseo posee doble atractivo.

Después, seguramente el viajero deseará degustar algunos de los tantos platos típicos elaborados a base de los famosos espárragos, los cuales comúnmente suelen servirse en guisos, a la plancha, fritos o en pasteles. Pero además los espárragos son protagonistas de una de las celebraciones principales de esta localidad, la recogida del espárrago, que tiene lugar a mediados de marzo.

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Esquivias: Viaje al mundo de Cervantes

Los interesados en conocer el mundo de Cervantes, tal como si fuera un viaje al pasado, seguramente no dudarán en visitar Esquivias, una tranquila localidad de la Comarca de La Sagra que comunica Toledo con Madrid.

Al caminar por sus calles con casas blasonadas, la Casa Museo de Cervantes es la parada obligada. Se trata de una antigua casa de labradores, en donde vivieron Miguel de Cervantes y su esposa, Catalina de Palacios.  En este lugar se expone una interesante una colección etnográfica que incluye utensilios domésticos y aperos de labranza, así como documentos históricos de gran relevancia en los cuales aparecen reflejados algunos personajes de El Quijote.

El itinerario puede continuar por la Casa de Catalina de Palacios, una casa palacial de dos plantas que fue construida en el siglo XVI, en la que Catalina vivió junto a sus padres y hermanos hasta que se casó con el genial escritor.

Si llegó hasta aquí, el visitante tampoco debe perderse la oportunidad de conocer La Torrecilla, sitio que a comienzos del siglo XX funcionaba como posada o mesón y en el que acostumbraba hospedarse el escritor Azorín, en cuyas estancias escribió “La Novia de Cervantes” y “La Ruta del Quijote”. Se trata de un eficio barroco de tres plantas que data del siglo XVIII.

Para apreciar la arquitectura religiosa de Esquivias, es recomendable visitar la Ermita de San Roque, templo barroco que fue erigido durante el siglo XVII.

La Casa de los Ávalos, la Ermita de Santa Bárbara, la Iglesia Parroquial de la Asunción y la Fuente de Carlos IV, son otros de los atractivos de este pueblo.

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San Millán de la Cogolla: Yuso y Suso

Para realizar una visita diferente a La Rioja podemos optar por ir rumbo a San Millán de la Cogolla, municipio ubicado a pocos kilómetros del Camino de Santiago, donde se encuentran los monasterios de Suso y Yuso, un conjunto monumental de características imperdibles.
Lejos de lo que algunos suelen creer, La Rioja es mucho más que vino y bodegas, ya que además alberga a San Millán de la Cogolla, uno de los principales bienes culturales de España dado que aquí se encuentran los monasterios de Arriba y de Abajo, de Suso y Yuso, que han sido declarados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
Durante el siglo VI, San Millán de la Cogolla se refugió en una ermita excavada en la roca, lo cual dio lugar a una tradición monástica que, en el medioevo, se convertiría en uno de los centros culturales más destacados del sur de Europa. Aún hoy muchos peregrinos eligen desviarse de la Ruta Jacobea para realizar una visita a este tradicional caserío de La Rioja, transformado a lo largo de los años en el conjunto monástico de Suso y Yuso. Ambos monasterios están incluidos en la Ruta de la Lengua Castellana, que comunica San Millán de la Cogolla con otros pueblos que desempeñaron un papel más que importante en el desarrollo del latín vulgar, como es el caso de Salamanca, Santo Domingo de Silos o Valladolid.
La primera que se construyó fue la abadía de Suso, en torno a la cual se agruparon los barrios de Barrionuevo y Prestiño, que rodean el monasterio de Yuso.
El Monasterio de Suso, es considerado toda una rareza arquitectónica, sobre todo por las características del techo, que contiene un encantador arco de herradura mozárabe que oficia de bienvenida, así como del mosaico del suelo, al cual se lo conoce como la alfombra de portalejo. Las tres cuevas del monasterio orginal, que se hallan excavadas en la roca, rememoran la época en que fueron habitadas por San Millán. En la parte  central hay un sarcófago de estilo románico tardío donde el santo aparece representado con ropas sacerdotales visigóticas. No podemos irnos de este cenobio sin visitar antes  las tumbas de los siete infantes de Lara.
Por su parte, el monasterio de Yuso es una construcción del siglo XI, pero en varias oportunidades fue sujeto a remodelaciones. En su interior, posee una de las bibliotecas más importantes y de mayor valor de España. Se trata de un museo donde son conservadas las reliquias de San Millán. Sus salas, como el Salón de los Reyes, la sacristía y el claustro, se encuentran adornadas con relieves de marfil en alusión a la vida y milagros del santo, que recibió el apodo de Escorial de la Rioja.

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La Tinença de Benifassá

La  Tinença de Benifassá, es una sub-comarca de la Comunidad Valenciana que está compuesta por los pueblos de Coratxá, La Pobla de Benifassá, El Boixar, Fredes, Castell de Cabres, El Ballestar y  Bel,  todos ellos de aspecto medieval. De manera que las opciones a las que puede acceder el visitante, sobre todo en materia de turismo cultural y turismo rural, son realmente muy diversas.
En lo que respecta a la gastronomía, La Tinença es famosa por su exquisita cocina autóctona, de la que se destacan los platos a base de carne de caza, guisos y diversos productos naturales.
El paisaje de La Tinença es propicio para la realización de numerosas actividades, como paseos a caballo, turismo activo, senderismo y travesías en 4×4.
Los tintes de la postal que arroja el entorno de esta zona van variando con cada estación del año. Se trata de un lugar lleno de contrastes, que incluye una importante área de  cotos de caza, cursos de ríos, frondosos  valles y elevaciones del terreno que denotan su paisaje limpio.
Su principal atractivo es, sin duda alguna, el Parque Natural de la Tinença de Benifassà, el cual abarca diferentes poblaciones. Posee una abundante fauna y flora, y es una zona que puede recorrerse gracias a las diversas rutas con las que cuenta, las cuales llevan a los visitantes a conocer sus diferentes embalses y bosques. La ruta roja, que se extiende desde el Portell de l’Infern hasta el Salt de Robert, es una de las más elegidas por los amantes del senderismo y del turismo activo.
No hace falta esgrimir más motivos para visitar La Tinença de Benifassá. ¡Anímate a descubrirla!

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