El paisaje de contrastes de Uleila del Campo

A aquellos que le gusten los destinos llenos de contrastes, entonces de seguro les encantará visitar Uleila del Campo. Se trata de un municipio que se encuentra situado entre la vastedad que supone el desierto de Tabernas y el paisaje marcado por la sierra de Filabres.
Entre sus calles, angostas y de pendientes abruptas, es posible visitar la Iglesia de Santa María, un majestuoso edificio de estilo neorrománico, considerado el monumento más importante de la población, que fue construido a pedido del Conde de Aguilar y cuya estampa puede apreciarse desde las afueras del municipio. Debido al estado de deterioro en el que se encontraba, se le han realizado diversas remodelaciones, siendo la más reciente la efectuada a principios de 2012, a través de la cual se realizó una redecoración del interior y una parte de la portada del templo.
Otro de los sitios destacados es el Centro de Interpretación del Trabajo Tradicional, en donde se exponen fotografías, vídeos y demás material, que dan cuenta de cómo se efectuaba la actividad agrícola, no sólo en esta localidad sino también en el resto de la comarca
Al mismo tiempo, Uleila del Campo posee numerosos espacios de gran encanto, que se mantienen intactos al paso del tiempo. Un ejemplo de ello es la plaza de los Álamos, punto de encuentro por excelencia para la mayoría de los locales.
Por otro lado, esta localidad, al estar ubicada entre dos paisajes que contrastan visiblemente, es en verdad un auténtico mirador natural, desde donde es posible obtener fantásticas vistas panorámicas de todo su entorno así como de municipios vecinos.

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Velefique: pueblo de acogida

Velefique es un pueblo de Almería, poseedor de un importante legado histórico. Antiguamente era conocido por su carácter de pueblo de acogida, pues en la época de los musulmanes guareció en sus tierras a una secta jarichí que era muy hostigada en Córdoba.
Antes de ello, allá por el siglo VIII, cobijó a un grupo de bereberes que se establecieron en toda la comarca, conducidos por la reina al-Kahima. De todos modos, fue durante la época de los moriscos cuando alcanzó su mayor esplendor. En efecto, gran parte de las edificaciones todavía conservan su fachada blanca que junto  a la pizarra, muy frecuente en sus callejas, vuelven al paseo por esta villa una experiencia más que recomendable.
Entre sus yacimientos arqueológicos, se destacan una fortaleza datada en la Edad Media, situada en la ladera que lleva hacia la Sierra de Filabres; y los restos de la muralla de la Casa de la Balsa.
Además, Velefique cuenta con interesantes monumentos en su casco urbano, como por ejemplo la Iglesia de Santa María, un templo del siglo XV en cuyo interior conserva una imagen de la Purísima Concepción, de gran valor histórico y artístico. Desde su torre, puede contemplarse una postal del valle de la Sierra de Filabres, considerada una zona perfecta para practicar senderismo.
Si visitamos Velefique, no podemos dejar de probar el cocido de morcilla o los bollos de nata, manjares característicos de la gastronomía local.

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Turismo cultural en Albánchez

Albánchez es un pueblo serrano de Almería, ubicado entre el Valle del Almanzora y la Sierra de Filabres, que emerge entre imponentes barrancos y arboledas.
Si hay algo por lo que se destaca Albánchez es por su gran cantidad de monumentos, como es el caso de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Anunciación, la Iglesia de la Encarnación y la Ermita de San Roque. Otra de las construcciones más importantes es la Ermita de San Mateo, erigida en el siglo XIX, siendo su elemento más característico La Cruz del Calvario, hecha de mármol blanco. Para un paseo refrescante nada mejor que visitar la Fuente de los Caños, que data del siglo XVIII.
El edificio de la Iglesia de la Encarnación reemplazó a la primera parroquia que fue construida en el municipio y destruida a manos los moriscos durante el periodo de la Rebelión. Empezó a levantarse en 1638 y fue concluida en el año 1642. De todos modos, posteriormente fue ampliada hasta alcanzar sus dimensiones actuales a comienzos del siglo XVIII. Por sus características, se trata de uno de los conjuntos barrocos más sobresalientes de la época. 
Para conocer mejor las costumbres de sus pobladores, el turista puede elegir visitar Albánchez en la época de las matanzas, momento en el cual los vecinos, siguiendo una antigua tradición, se dedican a elaborar embutidos y carnes.
Desde la Sierra de los Filabres, a la que se puede ascender desde Cantoria o  la Cuesta de la Virgen, es posible apreciar el blanco perfil del municipio que emerge entre matorrales de esparto, espino y tomillo.

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