Jornada turística en Oviedo

Oviedo, capital del Principado de Asturias, es una ciudad de grandes atractivos. Por lo que si decidimos visitarla, debemos saber que tendremos que hacernos tiempo para recorrer sus principales sitios de interés.
Sus encantadoras plazas, colinas y montes de la Cordillera Cantábrica, al igual que su rico patrimonio histórico, compuesto por edificios, palacios y conventos, nos deparan un paseo inolvidable, pudiendo descansar de nuestras jornadas turísticas en sitios como el Campo de San Franciso o la Plaza del Fontán.
La capital asturiana cuenta en su haber con el mayor número de edificios prerrománicos, declarados Patrimonio de la Humanidad, que fueron levantados entre los siglos IX y X. Algunos de ellos son el Palacio de Santa María del Naranco, la Cámara Santa de Oviedo, la Foncalada y el  Testero de San Tirso.
Entre sus principales monumentos de índole religiosa se encuentran la Catedral de San Salvador de Oviedo, cuya estructura presenta una combinación de los estilos gótico y barroco, y El Monasterio de San Vicente, que data del año 761, en coincidencia con la fundación de la ciudad. 
Con respecto a la arquitectura civil, se destacan la Universidad de Oviedo, una de las más prestigiosas de España, y la Casa de la Rúa.
También, podemos hacer un recorrido por otros puntos de especial interés, como el edificio del Ayuntamiento, el Teatro Campoamor y los palacios de Malleza-Toreno, Camposagrado y Valdercazana-Heredia.
No podemos desaprovechar la oportunidad de visitar el Museo Arqueológico de Asturias, donde se exhiben piezas de la era paleolítica, así como del arte gótico y del período romano. En tanto que en el Museo de Bellas Artes, podremos apreciar una interesante colección de obras de artistas de la talla de Picasso, Carreño Miranda y Evaristo Valle.
Para ir de compras, sólo basta con dirigirnos a la calle Uría, donde se concentra la mayor oferta comercial de la ciudad, que incluye grandes almacenes e importantes tiendas.

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Cañete la Real

Cañete la Real puede ser considerado como el destino ideal para disfrutar de la naturaleza en su más puro estado, combinado con el encanto que transmite su patrimonio histórico y monumental.
La Sierra del Padrastro, de gran valor ecológico, domina su entorno natural. Estña habitado por numerosas especies animales y vegetales, conformando así un escenario estupendo para la práctica de deportes, tales como parapente, espeleología, senderismo, escalada o bicicleta de montaña. Aquellos que practican parapente, seguramente no querrán perderse la oportunidad de saltar junto al cementerio del pueblo. En tanto que quienes prefieren la escalada, la Sierra del Padrastro y “La albacara”, son de cita obligada. 
De sus monumentos sobresalen las casas señoriales, propias de los siglos XV y XVIII, la Iglesia Parroquial de San Sebastián, que se caracteriza por su portada barroca, el Convento de San Francisco, edificio levantado en el siglo XVII, el Monasterio del Santísimo Sacramento de las Monjas Carmelitas, datado en el siglo XVIII, las torres defensivas de Ortegícar y Atalayón y los restos del castillo Hins Canit, de origen árabe.
Con respecto a su artesanía, los visitantes suelen preferir comprar los tradicionales azulejos decorados, al igual que productos de repostería hechos por las monjas de clausura.
Para degustar lo mejor de su gastronomía, sólo tenemos que probar la carne guisada con cebolla, la porra, el potaje de tagarninas, el gazpacho tostado y las chacinas.

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Canena turística

De camino por la Ruta de los Castillos, llegamos al pequeño pueblo andaluz de Canena.
Su casco urbano sobresale por su principal monumento, un castillo de estilo renacentista, que fue convertido en palacio durante el siglo XVI por Andrés Valdelvira.
Al dar un paseo por las calles de esta acogedora villa, es posible apreciar otros edificios de gran valor histórico y artístico, como es el caso de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, un templo renacentista cuyo interior se halla recubierto con armadura mudéjar. También, se destacan la Ermita de Nuestra Señora del Rosario, cuya construcción se realizó entre los siglos XV y XVIII, los restos de un antiguo molino, que se hallan al lado del arroyo de la Yedra; y  de un acueducto romano.
También, los turistas pueden disfrutar de las aguas terapéuticas del Balneario de San Andrés, que cuenta con una oferta de alojamiento en un enclave donde predominan los espacios verdes.
Cerca del núcleo poblacional se ubican la Fuente del Arca, un manantial natural que se localiza en la base del Cerrillo de los Prietos, al que se accede a través de un camino rural; y el Pantano de Gibribaile, que goza de un entorno de excepcional belleza.
Entre los principales platos de la gastronomía típica del lugar, se encuentran los guiñapos con liebre, así como el guisado de albóndigas y las tortillas dulces, que pueden acompañarse con las tradicionales bebidas anisadas de Canena.

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Ajofrín: La cuna de Jacinto Guerrero

En un recorrido por la provincia de Toledo, es interesante realizar una parada en Ajofrín, pueblo que vio nacer al maestro Jacinto Guerrero, autor de la popular zarzuela “La Rosa del Azafrán”. Paseando por sus apacibles calles, es posible toparse con numerosos  y, a la vez, antiguos edificios de estilo señorial, como es el caso de la Casa Grande, la Casa Facho, la Casa de los Martín de Vidal o la Casa de Las Laurinas, por mencionar sólo algunos ejemplos. Uno de sus mayores atractivos es la Iglesia de Santa María Magdalena, que sobresale por su torre mudéjar. En su interior pueden apreciarse diferentes elementos arquitectónicos y decorativos de estilo renacentista y barroco. Otro de los lugares más importantes del pueblo es el Museo Jacinto Guerrero, el cual alberga una vasta colección de objetos personales y fotografías del compositor que permite recorrer su trayectoria profesional. La exposición se halla dividida en cuatro temáticas:  el personaje y su relación con Ajofrín, las primeras composiciones de Guerrero y su vinculación con Toledo, sus primeros éxitos y el renombre alcanzado por el personaje por su contribución a la historia de la música española. Al caminar por el casco urbano, pueden visitarse también el rollo de justicia, la Ermita de San Andrés y la de Jesús Nazareno, la Cárcel Visigoda, y la fuente de los Cuatro Caños, ésta última construida en homenaje a San Ildefonso.

Postal de Chimeneas

Chimeneas es un pequeño municipio granadino, que en sus orígenes fue una alquería. Hay quienes sostienen que su peculiar nombre deviene del humo de las chimeneas procedente de las primeras casas que poblaron la villa y que llamaba la atención de los caminantes. Con el tiempo, la villa fue creciendo de a poco y se han ido encontrando diversos restos de yacimientos arqueológicos originarios de la época musulmana. También, se pueden apreciar los restos del Castillo de Tajarja, un encantador castillo medieval.

El pueblo está ubicado junto al barranco de las Zarzas, en cuyo entorno predominan las tierras muy fértiles, pues por allí pasan las aguas del río Genil. Para disfrutar al máximo de la naturaleza de los alrededores, nada mejor que hacerlo practicando senderismo o dando paseos a caballo.

Para continuar conociendo el patrimonio histórico de Chimeneas sólo basta con detenerse en la plaza principal para admirar los Arcos, para luego visitar la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario. Este último es el principal monumento del municipio, el cual que resultó parcialmente destruido debido al terremoto que sacudió a la región en  1884. Con los años, el templo logró ser reconstruido, gracias a lo cual hoy puede apreciarse el retablo del siglo XVI que se destaca por su  gran valor artístico.

En cuanto a su gastronomía, el plato estrella entre los lugareños es el  “pucherico”, un cocido elaborado con garbanzos y carne de cerdo. Este plato típico es degustado por los pobladores en una de sus festividades más importantes, el “jueves Lardero”, que es celebrado en el mes de agosto, durante una jornada donde además el pueblo lleva a cabo una romería.

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Aldeadávila de la Ribera

Aldeadávila de la Ribera es un municipio situado en la provincia de Salamanca, que cuenta en su haber con importantes elementos históricos-culturales, los cuales componen su arquitectura religiosa y civil.

En lo que respecta a la arquitectura religiosa sobresale la  iglesia parroquial de San Salvador, una construcción del siglo XVI de la que destaca su imponente torre. En su interior, conserva doce lienzos de gran valor y una imagen de la Virgen del siglo XIII.

Además, es preciso destacar el convento de Santa Marina de La Verde, datado en el  siglo XII, que perteneció a la orden de los franciscanos. Tras muchos años de abandono, se reconstruyó la iglesia del convento y se convirtió en la actual Hospedería de La Verde.

Por otra parte, el pueblo posee tres ermitas: la Ermita del Santo Cristo del Humilladero, una edificación del siglo XVIII con capilla mayor provista de bóvedas de crucería; la Ermita de la Santa, construida en homenaje a Santa Marina;  y la Ermita de San Sebastián, donde hoy en día funciona la Oficina de Turismo.

Continuando con el paseo, vale la pena visitar el Palacio de D. Jerónimo Manuel Caballero, una fortaleza del siglo XVIII en cuya fachada exhine un imponente escudo de armas.

De las construcciones tradicionales que todavía persisten, hay muchas que están abandonadas, en especial las construidas con piedra, granito y pizarra. Una de las estructuras típicas de la zona es el chozo, construida en piedra y de forma circular hecha, que eran utilizadas por los pastores para guarecerse cuando cuidaban el ganado. En el municipio, es posible observar numerosos chozos en estado de abandono, aunque hay algunos que han sido restaurados.

Los barrios más antiguos de Peñas y La Atalaya, se hallan encima de una gran peña, desde donde en el pasado se vigilaba la frontera del río Duero. Por debajo de esta peña hay diversas galerías, así como bodegas que se hallan conectadas entre ellas, y una cueva que lleva hacia el interior de este submundo de aspecto medieval. Algunas de las galerías marcan el camino hacia el antiguo castillo de Aldeadávila.

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Zafra, destino perfecto para el turismo activo

Zafra es una encantadora localidad de la Baja Extremadura, ubicada a mitad de camino entre Mérida y Córdoba, que ofrece al visitante la posibilidad de conocer su excepcional patrimonio histórico.

La población está presidida por el Palacio de los Duques de Feria, en torno al cual se entrelazan sus calles angostas, y rodeada por una muralla de piedra de ocho puertas. Este alcázar-palacio, que fue levantado en el s. XV, destaca por su patio central de mármol. Actualmente, aquí funciona el Parador de Turismo Duques de Feria.

El núcleo de Zafra está representado por sus dos plazas: la Plaza Grande, cubierta por arcos de ladrillos sobre los que todavía se conservan antiguos edificios, y la Plaza Chica, plaza porticada famosa por sus antiguos mercados. Ambas presentan detalles mudéjares y medievales.

En el centro de la villa se encuentra la Casa del Ajimez, hoy convertida en centro de interpretación de Zafra, que sobresale por sus atractivas ventanas mudéjares.

Entre sus edificios religiosos es posible mencionar a la Capilla de los Remedios, en cuyo retablo contiene diez obras de Zurbarán; la iglesia Colegiata de La Candelaria, construida en el siglo XVI; el Convento de Santa Clara, que alberga el monumento de los Señores de Feria; y el Convento de Santa Catalina, cuyo origen se remonta al año 1500.

Al mismo tiempo, al pasear por Zafra el viajero puede apreciar un buen número de casas señoriales, que en su mayoría fueron construidas entre los s. XVI y XVIII. De todas ellas, vale la pena destacar a la Casa Grande, poseedora de un sensacional claustro central, y a la Casa del Marqués de Solana, cuyo estilo se asemeja al neo-árabe.

Saliendo del recinto amurallado, pueden contemplarse diversos monumentos como la Plaza de los Toros, la Torre de San Francisco o los pilares góticos de San Benito y el Duque. Para descubrir la naturaleza de su entorno, en Zafra es posible realizar senderismo, cazar o recorrer rutas a caballo, entre otras actividades.

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Qué ver en Olivenza

Olivenza es una localidad extremeña ubicada en la provincia de Badajoz que despierta especial interés por su patrimonio histórico, el cual se compone de valiosos ejemplos de arquitectura civil, militar y religiosa.

Tanto el castillo como sus murallas fueron construidos por encargo de Juan II,  Rey de Portugal. De ese conjunto se conservan la Torre del Homenaje y las puertas del Alcochel, la de Gracia, la de los Ángeles y la de San Sebastián.

El Palacio de los Duques de Cadaval, actual sede del Ayuntamiento, es uno de sus principales edificios nobiliarios. Se trata de una construcción de estilo gótico manuelino que presenta destaca por su portada, en la que exhibe un medallón que contiene las armas portuguesas y el blasón de la villa. En una de las dependencias del castillo, conocida en el pasado como la Panadería del Rey, funciona actualmente el Museo Municipal Etnográfico González Santana, en donde se expone una rica colección arqueológica de piezas calcolíticas.

Entre la arquitectura religiosa oliventina destacan la Iglesia de Santa María del Castillo, templo de estilo clasicista datado entre los s. XVI y XVII; y la Iglesia de la Magdalena, construida en el s. XVI con claro estilo manuelino.

La villa dispone, además, de un estupendo paraje natural, que se caracteriza por sus pantanos, inmensas dehesas y cursos fluviales. Su territorio es básicamente llano, aunque presenta ligeras ondulaciones, siendo la Sierra de Alor (600 m) su mayor elevación.

Con respecto a la flora autóctona, representada mayormente por coscojas, rosales silvestres, adelfas y madroños, la Sierra de San Amaro y sus alrededores, al igual que la Sierra de la Luz y arroyo Friegamuñoz, constituyen las zonas de vegetación más ricas.

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