Rutas por Cillorigo de Liébana

El Valle de Cillorigo forma parte de la comarca de Liébana junto a otros tres valles: el del río Deva (Valdebaró), Quiviesa (Valle de Cereceda) y Buyón (Valdeprado). El área occidental del municipio de Cillorigo es muy accidentada debido a la presencia de los Picos de Europa, en tanto que en el norte del término municipal  pueden contemplarse las gargantas de los ríos Corvera y Urdón, así como el Desfiladero de la Hermida. En dirección al este, se halla el fantástico Valle de Bedoya, que se esconde en las  laderas del Peña Sagra. ´

También esta zona se destaca por su patrimonio histórico-artístico, en el que se incluye la iglesia mozárabe de Santa María de Lebeña, templo del siglo X que es considerado una de las joyas arquitectónicas más interesantes de Cantabria. En todos los pueblos pueden apreciarse estupendas muestras de arquitectura popular, pero Cillorigo se presenta como una auténtica reserva de patrimonio.

En Cillorigo de Liébana hay múltiples opciones para caminar, desde las rutas por el macizo oriental de los Picos de Europa hasta paseos por los poblados del valle. Para acceder con mayor facilidad a las cumbres del macizo oriental de los Picos de Europa se recomienda hacerlo desde el Circo de Ándara, donde hay un refugio que es de gran ayuda si deseamos movernos por esta zona. Es el Casetón de Ándara, ubicado a 1.700 metros de altitud, en la base de la Pica del Mancondíu. De este modo, podemos ascender a las cumbres más elevadas del macizo: la Morra de Lechugales (2.441), Silla Caballo (2.438) y Pica del Jierru (2.426); u optar por subir a la cima del Samelar (2.227) y el Pico San Carlos, de fácil acceso. Desde estas cumbres es posible contemplar panorámicas maravillosas. Debido a que se trata de picos muy elevados donde la nieve está presente la mayor parte del año, solamente se aconseja su ascensión durante el verano.

Otra alternativa es realizar una excursión a Collado Pelea, una travesía que va desde Cabañes a Bejes. Se puede ascender también desde Lebeña a través del barrio de Allende. Incluso, podemos acercarnos hasta el Puerto de las Brañas desde una pista que parte del Collado Pelea, una encantadora zona de pastos cercana al nacimiento del río Corvera.

El municipio cuenta además con senderos señalizados, como es el caso del “Sendero de la Reserva de Saja” (GR-71), que va desde Polaciones por las laderas de Peña Sagra e ingresa por el Collado de Taba a Cillorigo, descendiendo por la ermita de San Tirso y el monte Casillas. El recorrido continúa por la margen izquierda del Deva, pasando por Tama, Pendes, Cabañes, Collado Pelea y Bejes. La última etapa se extiende desde Bejes hasta Sotres (Asturias), en el interior del Parque Nacional de los Picos de Europa.

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Valle de Guriezo

El Valle de Guriezo, la zona baja de la cuenca del río Agüera, se encuentra lindante con Vizcaya y Castro Urdiales, en  Cantabria. Desde el pueblo de Agüera, el río homónimo atravieza un encantador y amplio valle hasta su desembocadura en El Pontarrón, dando origen a la Ría de Oriñón.

Vale aclarar que Guriezo es un conjunto de 24 barrios que se hallan diseminados por la llana del valle y las laderas contiguas. Entre las entidades de población que más se destacan se hallan El Puente, la capital del municipio, y Trebuesto, uno de los barrios de mayor población que sirve de acceso al embalse del Juncal.

El patrimonio natural y cultural de Guriezo es muy variado. Uno de sus principales atractivos es el Pico las Nieves (778 metros), que alberga en su cima a la ermita del mismo nombre. En todo su entorno existen diferentes restos de monumentos megalíticos, como el menhir del Ilso de Lodos y un túmulo situado en las proximidades. Otro paraje de especial encanto es el Embalse del Juncal, ubicado en las elevaciones que existen al sur del valle. También pueden encontrarse diversos vestigios megalíticos en la divisoria con el municipio de Castro Urdiales.

En cuanto al patrimonio histórico-artístico, merece la pena destacar la iglesia de San Vicente de la Maza, construcción del siglo XVII que está ubicada en mitad del valle, circunscripta por un frondoso encinar. Otro sitio de especial interés es la Ferrería de Laiseca, aunque no puede visitarse debido a que es una propiedad particular. También, puede apreciarse la arquitectura popular de este valle, cuyas casas son de un estilo muy pintoresco y típico de la zona de Cantabria  más allá del Asón.

Una de las excursiones más recomendadas es la subida al Pico las Nieves (778 metros), la cima más alta del valle, a través de la ruta que comienza en el barrio de Landeral.

Otro itinerario interesante es el del Embalse del Juncal, paraje que sobresale por su gran belleza natural y absoluto sosiego. Para acceder a él, es necesario tomar la pista que sube desde Trebuesto y que discurre por bonitos parajes agrestes. Esta ruta, que recorre el trazado original del canal, es un tanto dificultosa debido a que hay que caminar por laderas peñascosas con precipicios de gran altitud y algún túnel que conduce a sitios un tanto peligrosos.

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Lugares para visitar en Matute

Matute es un municipio de La Rioja, que pertenece a la subcomarca del Alto Najerilla.

 Entre sus principales edificios religiosos se halla la Iglesia de San Miguel, un templo totalmente en ruinas que se ubica en la parte alta del pueblo. De la construcción sólo se conservan el ábside semicircular, parte de los muros y la portada.

A su vez, puede visitarse la Iglesia Parroquial de San Román, templo de dos naves que fue erigido a fines del S. XV.

Es interesante realizar un recorrido por las ermitas del pueblo, entre las que se encuentran la Ermita de la Concepción, una construcción barroca del S. XVII; y la Ermita de San Quirico, situada en la cima del monte San Quiles.

También es de destacar la Casona-palacio, que es popularmente conocida como “de Villegas”, a pesar de que se construyó varios años después del fallecimiento del poeta.

Por otro lado, merece la pena dar un paseo por la Calle de los Marqueses, la cual se halla surcada por numerosos edificios de piedra noble que exhiben en sus fachadas sus respectivos escudos.

Además de un interesante patrimonio histórico-artístico, Matute le ofrece al visitante diversas posibilidades para practicar senderismo, bicicleta de montaña o, simplemente, pasear. Gracias a ello, es posible conocer de cerca todo su entorno geológico-histórico, así como sus bellos paisajes que logran cautivar a todo aquel que los contemple. Por esta zona se extiende la ruta regional del GR 93, que comunica San Millán con Anguiano. Aunque lo más interesante de todo son, sin dudas, las numerosas Rutas locales que pueden emprenderse para apreciar en detalle cada uno de los rincones de Matute.

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Desarrollo turístico de Arnuero

Arnuero es un municipio que está ubicado en la costa de Trasmiera, abarcando los pueblos de Isla, Castillo Sietevillas y Soano, aparte de Arnuero que da nombre al término municipal, y el barrio de Quejo, que forma parte de Isla y que en las últimas décadas ha experimentado un importante desarrollo turístico.

El municipio está delimitado al oeste por la Ría de la Venera o de Castellano, al norte por el mar, y al este por la Ría de Quejo y Marisma de Joyel. De este modo, las rías y la costa constituyen los principales protagonistas del entorno natural de Arnuero, con prados que cubren ligeras elevaciones y algunas manchas forestales como es el caso de  los encinares del Cincho y la Playa de la Arena.

Vale decir que la costa de Arnuero, y específicamente de Isla, lejos está de la fiebre urbanizadora que en los últimos tiempos ha caracterizado al litoral de Cantabria, como se puede observar en Quejo: edificios que se alzan sobre las rocas y a orillas del mar, imitando al modelo turístico mediterráneo en un clima muy disímil, nueve meses al año de tranquilidad y sosiego.

Por fortuna, las autoridades municipales de Arnuero están poniendo sus esfuerzos en fomentar un proyecto de desarrollo sostenible muy ambicioso en base a los recursos naturales y culturales del municipio. Dicha iniciativa de promoción del turismo, denominada Ecoparque de Trasmiera, revaloriza el hasta ahora olvidado patrimonio histórico-artístico: las torres medievales de Cabrahigo, Rebollar y Venero, las iglesias de Arnuero, Castillo e Isla; el palacio de los Condes de Isla; los molinos de marea del Conde y La Venera y el de Santa Olalla en la Marisma de Joyel.

La costa es indudablemente la zona de mayor atractivo del municipio. La costa de Cabo Quejo, es el sitio perfecto para aquellos que desean dar paseos por parajes agrestes carentes de construcciones y coches, algo totalmente impensado en otras zonas del litoral cántabro. Partiendo desde el núcleo poblacional y turístico de Quejo, pasando por las playas de Los Barcos y El Sable, y ascendiendo junto al camping “Playa de Isla”, lugar en el que la “civilización” se acaba, se llega a una senda que sube por praderías y y se extiende hacia el oeste siguiendo la línea costera, donde a la derecha se erigen los acantilados de Cabo Quejo. Esta ruta nos lleva hasta la Playa de la Arena, en donde desemboca la Ría de la Venera, que se destaca por su encantador encinar. Desde ahí, podemos tomar la carretera para subir hasta Isla, y tomar frente al palacio de los Condes de Isla un camino asfaltado que conduce directo a Quejo.

Cuando baja la marea, es recomendable pasear por la Playa de la Arena, recorriendo la orilla de la Ría de la Venera. Al otro extremo de Arnuero, se localiza la Marisma de Joyel, que compone la Reserva Natural de las Marismas de Santoña y Noja.

Otro lugar de gran valor ecológico es el monte Cincho, que en su mayoría se halla cubierto por un abultado matorral autóctono. Intentar ascender a la cima es bastante difícil debido a que, para ello, es necesario atravesar matorrales muy cerrados.De ahí la razón por la cual es considerado como uno de los montes más inaccesibles de Cantabria.

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¡Ven a conocer Lérida!

Lérida es una ciudad de Cataluña que atrae a los visitantes por su interesante legado romano y musulmán, así como por su rico patrimonio religioso y cultural.
Su monumento religioso más significativo es el Catedral, a la cual popularmente se la conoce como la Seo Vella, que es considerada uno de los mayores claustros del continente europeo. Lo que más destaca del conjunto es su magnífica galería-mirador, desde la que pueden contemplarse estupendas vistas de la ciudad. Al mismo tiempo, Lérida posee una Catedral nueva, conocida como la Seo Nova, templo de estilo barroco donde se rinde homenaje a la Virgen de Montserrat y a la Virgen del Blau.
Prosiguiendo con nuestro recorrido por los principales edificios religiosos, visitamos la Iglesia de San Lorenzo, de estilo románico combinado con acabados góticos, el Convento de San Francisco, la Iglesia de San Martín y la Iglesia de San Antonio, por mencionar sólo algunas.
Por otro lado, la ciudad alberga atractivos castillos y palacios que no podemos dejar de ver. Así, por ejemplo, podemos ir al Castillo de Gardeny, una fortaleza construida por los Templarios que todavía conserva algunos restos de la muralla y las torres.  El Castillo de la Zuda, antigua construcción de estilo  mudéjar, y el Palacio de la Paeria, actual sede del ayuntamiento, son otros de los lugares a los que vale la pena realizar una visita.
La oferta museística está compuesta por el Museo Arqueológico, el Museo de Ciencia, el Museo Morera de Pintura y el Museo Diocesano de Escultura, entre otros.
Al pasear por la zona céntrica de la ciudad, es recomendable hacer una parada en el Centro de Arte de la Panera y el Auditorio Municipal Enric Granados. También, en esta zona podemos realizar una caminata por la calle peatonal conocida como Eje Comercial, que con sus tres kilómetros de extensión es considerada la más larga de Europa.
En cuanto a sus espacios verdes, se destacan el parque de la Mitjana y el parque de los Campos Eliseos, el más grande y el más antiguo de la ciudad respectivamente. También, podemos tomarnos un descanso en el parque de Santa Cecilia y Arborètum, un impactante jardín en el cual son representados el Pirineo y el desierto,  con una rambla mediterránea que no tiene desperdicio.
Si disponemos de tiempo, podemos aprovechar para realizar una excursión al Valle del Arán, situado en los Pirineos, y al Valle del Boí, donde se localizan diversas iglesias románicas.
En fin, Lérida es poseedora de tantos atractivos que es difícil que los visitantes se resistan a regresar.

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Cahecho: El Mirador de Liébana

Cahecho es una localidad que forma parte del municipio de Cabezón de Liébana, en Cantabria. Compone el Valle Estrechu o Estrecho, el cual está formado por el río Aniezo.
La particularidad de dicha localidad es que se ubica en una zona de enorme belleza paisajística, que ofrece diversas alternativas de ocio, ya sea en el propio pueblo como en las zonas aledañas.
También, vale destacar que aquí el turismo rural ha adquirido mucha importancia debido a la riqueza natural, ecológica y cultural y popular con la que cuenta, ofreciendo al turista un sitio de gran tradición y encanto.
El pueblo de Cahecho es conocido como El Mirador de Liebana, pues ofrece vistas espectaculares hacia los Picos de Europa.
Las verdes praderías que lo rodean hacen que este lugar goce de un clima privilegiado. Además, los bosques de robles y hayas se conjugan con las flores silvestres más exóticas.
El patrimonio histórico-artístico local es dueño de una sensacional belleza, destacándose  la iglesia parroquial, una construcción de estilo gótico cuyo origen se remonta a comienzos  del XVI, que alberga un hermoso retablo con interesante predela, además de un atractivo cordobán como frontal en el altar.

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El espíritu de la belle époque perdura en San Sebastián

San Sebastián es una ciudad moderna, aunque aún sigue conservando en sus calles señoriales el espíritu de la belle époque. Es muy conocida por ser la cuna de la sidra, cuya temporada que se extiende hasta junio es denominada la época del Txotx.
Para comenzar, podemos ascender desde la zona de la playa al Monte Igueldo, donde es posible contemplar inmejorables vistas de la ciudad. El ascenso lo podemos hacer en el tradicional tren cremallera que parte desde la plaza del Funicular. En lo alto del monte, hay un parque de atracciones, del cual no querremos perdernos sobre todo si vamos con niños. Además, en el Igueldo se erige el antiguo faro el Torreón que, si bien está en desuso, es utilizado como mirador.
Tras el descenso, vale la pena contemplar el Peine del viento, obra situada sobre un acantilado, auténtico símbolo del País Vasco que está ubicado junto a la plaza donde nos deja el tren cremallera. Lo espectacular de esta obra es que posee siete agujeros en el suelo, por los cuales sale el aire que empujan las olas hacia una cueva subterránea.
Entre sus playas, una de las más concurridas es la de La Concha, cuyo nombre deviene de la forma semicircular que posee la bahía. Aquí se alza el Palacio de Miramar, utilizado como residencia veraniega de la familia real. Más adelante se halla el Balneario La Perla, el sitio ideal  si de buscar relax se trata.
Al final del paseo se localizan el puerto y el Aquarium, perfecto para visitar si vamos con niños pues allí se puede bucear entre toda clase de animales marinos.
Al casco antiguo, ubicado detrás del ayuntamiento, se lo conoce como Parte Vieja, cuyo centro neurálgico es la Plaza de la Constitución, que en el pasado fue utilizada como plaza de toros.
El edificio del ayuntamiento, usado anteriormente como casino, es una elegante construcción situada con vista al mar, a cuyas espaldas sobrevuela el ambiente ecléctico de la Parte Vieja, mientras que en la parte de enfrente reina la tranquilidad que transmiten los jardines de Alderdi. Al cruzar dicho espacio ajardinado, llegamos al
Ensanche de Cortázar, la parte de la ciudad donde se ubica el Nuevo Mercado de San Martín, el cual alberga un gran número de comercios. Ideal para ir de compras.
Tras atravesar la plaza Bilbao llegamos al puente de María Cristina, situado sobre las aguas del río Urumea. Fue construido hace más de un siglo para comunicar la Estación del Norte con la zona céntrica de la ciudad. A los lados se erigen cuatro obeliscos, en clara imitación del puente de Alejandro III de París.
Antes de llegar a donde desemboca el río Urumea en el mar, llegamos al palacio de congresos Kursaalun cruzando el puente de la Zurriola. Aquí es donde se realiza el famoso festival de cine, entre muchas otras actividades importantes.
Esto es sólo un resumen de lo que puedes hacer en San Sebastián. ¡Te invitamos a conocer la ciudad!

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Es Mercadal

Es Mercadal es un pueblo que se halla en un cruce de caminos, justo en el centro de la isla de Menorca. Se trata de una población dueña de una rica historia, que posee además diversos atractivos para descubrir.

Por su ubicación estratégica, desde este pueblo es posible dirigirse hacia cualquier lugar de la isla en tan solo poco tiempo. Por lo que es ideal para disfrutar de las playas vírgenes.

En la cima del Monte Toro, a escasos minutos de la villa, está el santuario de la Virgen del Toro, centro de peregrinación de los Menorquines.

En las afueras de Es Mercadal, rumbo a Ciutadella, hay un aljibe, el cual constituye uno de los elementos más representativos de la época de dominación de los británicos. Esta construcción, que data del año 1736, es utilizada para recoger el agua de lluvia por medio de una monumental terraza. En el pasado servía para abastecer a las tropas, pero actualmente los lugareños lo utilizan para buscar agua de gran pureza.

De la arquitectura religiosa se destaca la Iglesia de Sant Marti, la cual se alza sobre los restos de la que era conocida como La iglesia vieja. Es un templo de importantes dimensiones, que posee cierto aire renacentista, lo cual le otorga un aspecto refinado.

Otro de los encantos es un molino harinero de mediados del siglo pasado, que se se encuentra instalado en un local del Pla de ses Eres. Se trata  de uno de los pocos elementos que se conservan que da cuenta  del patrimonio histórico-industrial del que supo ostentar  la isla de Menorca.

También, vale la pena visitar la Sa Ferreria den Carretero, una herrería de comienzos  del siglo XX que simboliza la importancia de este oficio para la economía rural de ese entonces. Además de conservar intactas sus instalaciones, este lugar posee una gran colección de herramientas y utensilios de hierro.

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Bernueces, un lugar de grandes leyendas

Bernueces es una Parroquia de Gijón, Asturias, cuyo nombre deviene de Vernocius, quien fuera el propietario de una villa romana que se asentaba aquí. Esta parroquia es conocida también como Castiello, por las leyendas que situaron un castillo en este lugar.

Para conocer mejor su entorno es sugerible realizar la senda del río Peña Francia, ya sea a pie o en bicicleta, que nos permitirá apreciar el paisaje urbano y rural, la naturaleza y el patrimonio histórico artístico de este bello lugar. La ruta empieza en La Guía, desde donde nos dirigimos hasta Les Mestes para caminar por la ribera, contemplando los altos de Castiello. Luego pasaremos por la puerta del edificio de la Escuela Superior de Ingenieros Industriales, para después adentrarnos en un frondoso paraje que se alza en las orillas del arroyo, justo por donde se ubica el campo de golf de El Tragamón así como  una antigua panera. Proseguimos hasta Los Maizales, donde se sitúa la finca La Isla, que sirve de acceso al Jardín Botánico, en donde es posible apreciar el antiguo Molín de Rionda. Vale decir que a lo largo del camino hay varios merenderos, en los cuales podemos realizar una parada y beber un poco de sidra.

La ruta culmina en Güeyu Deva, un lugar sumamente bello que está conformado por un lavadero, fuente y puente de piedra.

En esta comarca gijonesa, también puede visitarse el recinto fortificado del Castillo de Bernueces,  cuyos restos se localizan en una pequeña loma llamada El Castillo, ubicada justo antes de la capilla de San Miguel. Si bien los vestigios son realmente pocos, bien merece la pena apreciarlos y conocer algo acerca de las leyendas populares que se tejieron en torno a él.

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