El excepcional entorno natural de Allepuz

Entre el Maestrazgo y las altas sierras de Gúdar, y próximo a la estación de esquí de Valdelinares, se encuentran el pueblo de Allepuz. Esta municipio se caracteriza por su terreno montañoso, con un relieve de imponentes mesetas y profundos valles.
Además de su bonito paisaje escarpado, sobresale un casco urbano con diversos edificios construidos en piedra que nos transportan a épocas medievales. La Casa Grande, también conocida como “el Palacio”, es uno de sus principales sitios de interés, al igual que el edificio del Ayuntamiento.
En el núcleo urbano encontramos además la Iglesia parroquial de la Purificación, un templo originario del siglo XVII, en cuyo interior descolla su maravilloso retablo del siglo XIX. A su vez, no hay que dejar de visitar la ermita de Santa Isabel así como las ruinas de la  Virgen de Loreto.
Al mismo tiempo, se pueden apreciar las ruinas del castillo que protegía el territorio, que estaba situado a 1474 metros de altitud.
Desde aquí, podemos allegarnos hasta el Parque Cultural del Maestrazgo,  lugar que invita a realizar un recorrido por un territorio con grandes atractivos.
El Avellanar de Allepuz, ubicado a tan solo un kilómetro del pueblo camino a Valdelinares, es otro sitio digno de destacar. Se trata de un espeso bosque natural de avellanos, que se encuentra emplazado en las faldas de una cornisa rocosa que desciende hasta el río Sollavientos.
Al momento de pensar en realizar excursiones, podemos optar por la ruta del Valle del río Sollavientos, que nos llevará bordeando los estrechos del río hasta llegar al Molino del Tormagal, una ladera repleta de avellanos por la cual el río salta por entre las rocas.
Otra ruta que podemos tomar es la de Caños de Gúdar, con la que atravesaremos diversos lugares como es el caso de la fuente y área recreativa del Molino, el barranco de la Umbría y el aparcamiento de los Caños de Gúdar.
En fin, es bueno saber que si visitamos Allepuz tendremos acceso a un entorno natural increíble, con parajes de excepcional belleza. Realmente, imperdible.

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Turismo ecológico en Calera y Chozas

Calera y Chozas es un afable y bello poblado de la provincia de Toledo, situado a pocos kilómetros de Talavera de la Reina, popularmente conocida como la Ciudad de la Cerámica. Justo en este pueblo es donde tiene comienzo la Vía Verde de la Jara, un recorrido ecológico de poco más de 50 kilómetros que abarca antiguas líneas ferroviarias caídas en desuso.
La Vía Verde de la Jara es una buena opción para el turismo rural y ecológico, siendo muy visitada por senderistas, cicloturistas y aficionados a la naturaleza y los deportes al aire libre. La vía atraviesa tierras de regadío,  ofreciendo paisajes de berrocales de granito de inigualable belleza, entre otros de fuerte contraste.

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¡A disfrutar de Almuñécar!

Almuñécar es una ciudad de la provincia de Granada que ofrece un paisaje en el cual predominan el mar y las montañas, además de brindar bellas playas a lo largo de 20 kilómetros que resultan ideales para la práctica de  deportes acuáticos.
Si buscas un sitio para disfrutar en familia lo encontrarás en la playa de Calabajío, ya que dispone de aguas poco profundas, siendo ideal para quienes viajan con niños. Dicha playa, cuenta con un maravilloso entorno natural, el cual es posible apreciar realizando senderismo. Mientras que para aquellos que buscan diversión, vale la pena conocer  Puerta del Mar, que posee una importante infraestructura hotelera así como numerosos lugares de ocio y diversión.
Por su parte, La Herradura que es el sitio por excelencia para los amantes del buceo y aficionados a este deporte.
Más allá de sus maravillas naturales, Almuñécar cuenta con monumentos y edificios de enorme interés, que constituyen el legado de antiguos poblados y civilizaciones. Así, es posible apreciar monumentos tales como el acueducto, las termas y la famosa Cueva de Siete Palacios. También, es aconsejable realizar una visita al  Museo Arqueológico, donde se llevan a cabo interesantes exposiciones con piezas de yacimientos cercanos.
Los musulmanes han dejado un vasto legado arquitectónico, que incluye palacios e iglesias.
El casco urbano, que se caracteriza por sus laberínticas calles, está circunscripto por una muralla medieval, donde se erige el castillo de San Miguel.
Por otro lado, en la playa de Tesorillo se pueden contemplar las viejas atalayas de vigilancia, las cuales fueron utilizadas en el pasado a modo de resguardo contra los ataques de piratas y forasteros.
También, vale la pena dar una vuelta por el castillo de la Herradura, en donde es posible participar de visitas guiadas. Luego, no dudes en ir al Museo de Historia de la Ciudad, donde se realizan exposiciones permanentes y momentáneas  acerca de la historia de la ciudad.

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Potes, la villa de los puentes y las torres

Potes es una población de la comarca de Liébana, situada en la unión de los ríos Deva y Quiviesa, justo en la confluencia de los cuatro valles de la comarca, por lo que el paisaje que la rodea es espectacular.    
Conocida como la villa de los puentes y de las torres, en Potes sobresalen  la del Infantado, actual sede del ayuntamiento, y la de Orejón de la Lama, del siglo XV.
En el casco antiguo de la población, de excepcional riqueza monumental, es posible apreciar sus callejuelas y caserones, en su mayoría con blasones, que transportan al visitante al pasado.
La Torre del Infantado es una casa-torre que preside el casco antiguo y  que constituye el centro de atención de quienes visitan Potes. Se trata del sitio perfecto para empezar la visita por esta villa medieval.
Próxima a la Torre del Infantado se encuentra la Torre de Orejón de la Lama, la cual se halla rematada con pináculos y ventanales de estilo gótico y suele servir para la realización de exposiciones y demás manifestaciones culturales.
Por otro lado, uno de los aspectos que más se destacan en Potes es, sin dudas, el gastronómico. La villa posee una gran cantidad de restaurantes de diversos estilos y categorías, en los que pueden degustarse una importante variedad de platos: como el cocido lebaniego, quesos artesanos y postres caseros.
Yendo hacia el Barrio Viejo, en pleno centro del casco antiguo de Potes, encontramos una zona conectada por el Puente de San Cayetano y el de la Cárcel, cuyas calles conservan aún el ambiente característico de otras épocas, gracias a sus casas populares.
También, podemos visitar la Casa natal de Jesús de Monasterio, localizada en la calle homónima, que fue el lugar donde nació el ilustre violinista.
Un dato particular, Potes posee dos Iglesias de San Vicente, las cuales por supuesto vale la pena visitar, especialmente por sus retablos barrocos. Continuando el periplo por las construcciones religiosas, visitamos el Convento de San Raimundo,  del siglo XVII, que se destaca por su portada de acceso y claustro. Actualmente, aquí se lleva a cabo una exposición sobre Liébana y los Picos de Europa, con el fin de acercar al visitante a la comarca lebaniega.    
A escasos 2 Km de la población, en el municipio de Camaleño, no podemos dejar de visitar el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, un lugar de peregrinaje que alberga el Lignum Crucis, el mayor fragmento que se conserva de la Cruz de Cristo.
Mientras que a 25 km de distancia, se encuentra Fuente Dé, en el Parque Natural de los Picos de Europa. Donde es aconsejable ascender en el teleférico para observar la majestuosidad de la Cordillera Cantábrica.

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Fuentesaúco

Si hay algo que caracteriza a Fuentesaúco, una Villa de la provincia de Zamora, son sus fiestas patronales de Visitación, que se realizan durante la primera semana de julio y que tienen como protagonista al toro con sus populares espantes. Aunque también vale destacar la semana santa que se desarrolla en este lugar, conocido por ser muy tranquilo.

La Iglesia Parroquial de Santa María del Castillo es uno de los principales atractivos, ya que ha sido declarada Monumento Nacional. Si bien no se conoce con certeza su origen, se cree que data del siglo XIII aunque de esa época no quedan testimonios arqueológicos. El actual edificio posee en la sacristía bonitas bóvedas en la sacristía. De todos modos, desde hace más de veinte años que permanece cerrada al culto.

Otro ejemplo de la arquitectura religiosa local es la Iglesia de San Juan Bautista, un templo fundado en 1491 en el que actualmente se conservan tres tallas, obra del escultor Juan de Montejo.

El antiguo Oratorio de las MM. Clarisas, está ubicado contiguo a la Plaza Mayor. En su altar mayor presenta diversas pinturas de la escuela salmantina.

La Ermita de la Virgen de la Antigua, localizada en las afueras de la villa, fue reconstruida en el siglo XIX y ampliada a mediados del siglo siguiente. En su interior, posee una maravillosa talla en piedra policromada de la Virgen de la Antigua, además de otras piezas de gran interés.

Otros sitios que merecen ser visitados son el Teatro Municipal y el Juzgado.

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Tranquilo viaje por Encamp

En pleno corazón de Andorra se halla la parroquia de Encamp, un sitio ubicado muy cerca de la capital pero  lejos del ruido, en donde los lagos contrastan con el verde las hierbas que cubren los valles.
Entre sus principales atractivos se encuentra la iglesia parroquial de Santa Eulàlia de Encamp, cuya construcción data de finales del siglo XI o comienzos del XII.
A escasos metros de la nueva iglesia de Sant Jaume dels Cortals, se ubica el Mirador del bosque de los aludes, desde donde es posible apreciar una estupenda panorámica de todo el valle de Encamp. El mirador, se halla integrado por completo dentro del  bosque, entre pinos rojos y abetos.
Sin lugar a dudas, el mayor encanto de Encamp no es otro que el Funicamp, una instalación excepcional ya que se trata de la telecabina más grande de toda Europa. A través del Funicamp es posible recorrer, en tan solo 20 minutos, algo más de seis kilómetros por el  valle dels Cortals, a llegar a unos 2.502 metros de altitud. Durante el trayecto, e incluso desde la cima, se obtienen magníficas vistas.
También, vale la pena pasear por el Conjunto Medieval de les Bons, el cual conserva todavía la estructura tradicional característica de los pueblos de Andorra, que se destaca por sus callejas angostas y casas de piedra. En la parte alta del conjunto, circunscribiendo la iglesia de Sant Romà, se localizan una torre de defensa y dos palomares, así como algunos restos de lugares de habitación y un depósito de agua.

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Riaño, preciosa villa montañesa

En plena Cordillera Cantábrica, se levante Riaño un pueblo muy joven, que cuenta con tan sólo 13 años de existencia, encerrado en un anfiteatro natural de caliza, donde sobresalen las elevaciones de Pico Yordas, 1.963 m., seguidas por el Pico Gilbo, Peña Las Pintas, Cueto Cabrón y la Sierra de Hormas.  Actualmente, el embalse conforma, conjuntamente con la cadena de montaña caliza, un paisaje excepcional.
Su patrimonio artístico es realmente digno de ser visitado. Especial atención merece la antigua Iglesia de San Martín de Pedrosa del Rey, una construcción del siglo XVI que ha sido llevada piedra a piedra a Riaño, surgiendo así la Iglesia Parroquial de Santa Águeda; la cual conserva interesantes tallas religiosas propias de los siglos XVII y XVIII.
Otro claro ejemplo de la arquitectura rural y religiosa es la Iglesia de la Puerta, la cual alberga pinturas murales de comienzos del gótico y un vía crucis de estilo barroco, datado en el siglo XVIII.
En el casco urbano, es posible ver dos  que fueron construidos recientemente, fiel muestra de la arquitectura popular.
Tras la construcción del embalse y la destrucción del antiguo pueblo, el nuevo núcleo poblacional se ha dotado de infraestructuras turísticas de primer nivel.  De este modo,
la configuración arquitectónica, incluye desde construcciones en piedra labrada hasta edificios modernos, constituyen un agradable conjunto.
Para alojarse, Riaño cuenta con una amplia variedad de establecimientos hoteleros, para todos los gustos y bolsillos.   En fin, muchas son las excusas que hay para visitar esta preciosa villa montañesa, entre las que se cuentan la inmensa cantidad de actividades turísticas que ofrece, como el alpinismo, senderismo, excursiones espeleológicas, montar a caballo y practicar distintos deportes, en especial los autóctonos, como la lucha leonesa, los bolos o la vela fluvial.

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Castilléjar y sus Casas Cueva

Castilléjar es un pueblo de la provincia de Granada, ubicado en la confluencia de los ríos Guardal y Barbata. Uno de sus principales atractivos son las Casas Cueva construidas a mano por sus antiguos moradores que si bien se asemejan mucho a una vivienda normal, en cuanto a comodidades se trata, poseen la ventaja de tener una temperatura interior que oscila entre los 18 y 20 grados en cualquier época del año.
Su paisaje se caracteriza por sus contrastes, entre el terreno casi desértico que impera en los barrancos y la vega, y las fabulosas vistas que pueden contemplarse de las alamedas. Hay diversas opciones para realizar excursiones, ya sea a pie como en bicicleta, y descubrir el paisaje.
El Molino del Duque, construido entre fines del siglo XVII y comienzos del XVIII, es una estructura casi integramente de madera. Arriba hay dos silos, en los cuales era almacenado el grano que luego pasaba a las piedras mediante unos canales para, por último, ser molido o triturado.
Se puede planificar visitar la ermita de Santo Domingo de Guzmán, levantada en homenaje a Santo Domingo de Guzmán, Patrón de Castilléjar. De todos modos, es importante saber que actualmente está en estado de abandono y su interior se halla en ruinas por completo. Desde que resultó destruida durante la guerra civil no fue restaurada.
Los barrios más tradicionales de Castilléjar son los de la Morería, el de la Cruz y el Barrio de San Marcos, los cuales exhiben la arquitectura típica de la región: las casas cueva excavadas. Hoy en día se han empezado a rehabilitar dichos barrios con el propósito de optimizar la aclimatación de las viviendas.
La Iglesia Ntra. Sra. de la Purísima Inmaculada Concepción, cuyos orígenes remontan al año 1650, es un templo de estilo mudéjar toledano que se construyó encima de los restos de una antigua fortaleza. En su interior, conserva interesantes esculturas.
Para completar el itinerario, vale la pena allegarse al Mirador de las Eras Altas, sitio que ofrece maravillosas vistas panorámicas de todo el municipio.

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El escenario rural de los Valles Pasiegos

Hoy visitamos la comarca de los Valles Pasiegos, en Cantabria, cuya singularidad reside en que se alza en torno a las cuencas de los ríos Pas, Miera y Pisueña. Cuenta con un encantador paisaje rural, de alguna manera esculpido por los estilos de vida tradicionales muy ligados a la ganadería que todavía persisten, y numerosos atractivos por descubrir.
Los primeros pobladores, que habitaron los valles pasiegos durante el Paleolítico, han dejado sus huellas en las cuevas del Monte Castillo, tres de ellas delcaradas Patrimonio de la Humanidad.
Las primeras iglesias y ermitas datan del siglo XVII, en torno a las cuales se asentaron las villas de San Pedro del Romeral, San Roque del Riomiera y la Vega de Pas. En efecto, los templos más antiguos son los de San Roque de Riomiera, Nuestra Señora de la Vega y el de San Pedro del Romeral.
Las cabañas pasiegas, construcciones características de la zona, dan cuenta del modo de vida de los pobladores del valle pasiego. Hasta no hace mucho, eran usadas en verano por los pastores cuando llevaban el ganado desde los pueblos hacia la zona de pastos. Su estructura es de dos plantas y tejado de lastras de pizarra. Era común que cada familia tuviera unas cinco o seis de estas cabañas, a las cuales se trasladaban de acuerdo a los pastos.
La práctica de la trashumancia ha conformado desde siempre el estilo de vida pasiega, pues esta comarca, gracias a sus grandes extensiones de praderías y pastizales, ha sido el sitio perfecto para la cría de la vaca pasiega, su raza autóctona. Con su leche son elaborados diversos productos representativos de la zona, como las quesadas, la mantequilla y los dulces.
Todas las costumbres y tradiciones ancestrales del lugar pueden conocerse mejor visitando el Museo de las Tres Villas Pasiegas, ubicado en un antiguo edificio de la Vega de Pas, cuya construcción se asemeja a una típica cabaña pasiega. Allí, se exponen numerosos utensillios de trabajo, entre otros objetos representativos de los pasiegos.
También, puede visitarse la Casa del Pasiego, centro de interpretación en el que se exhiben distintos elementos, maquetas y útiles que dan cuenta de la forma de vida tradicional de la comarca.
Otra opción es acercarse a coocer el Museo de las Amas de Cría Pasiegas, en Valvanuz, que cuenta con una exposición conformada por  más de 300 fotografías de amas de crías pasiegas, a modo de documentar las costumbres típicas de los pobladores de la comarca.

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Graus, todo para ver

Graus, capital de la comarca de la Ribagorza, es una encantadora villa que ha sido declarada Conjunto Histórico Artístico,  al igual que la popular iglesia de Nuestra Señora de la Peña. Hay mucho para ver aquí, desde impactantes casonas, hasta museos y templos de gran historia.
Graus está rodeada de ríos y montañas. Posee un importante patrimonio monumental, con construcciones que dan cuenta de su pasado mercantil.
El barrio de Abajo o Barrichós es el más antiguo de la localidad,  el cual transporta al viajero al pasado medieval, época en el que el pueblo arribó atraído por los caminos y las tierras fértiles, disponiéndose paulatinamente en la ladera de la peña, aproximadamente desde el antiguo castillo de origen musulmán, ubicado en lo más alto, hasta los alrededores de la iglesia de Santa María. Al recorrer las placetas y callejas de Barrichós es fácil descubrir bellos rincones llenos de historia, así como delicias arquitectónicas como por ejemplo las mansiones de Fantón, Torquemada o Mar, además de la vieja posada de Juan Tallada.
El siglo XVI fue época de expansión para el pueblo. De este modo, la iglesia de Santa María pasó a convertirse en la Basílica de la Virgen de la Peña, al tiempo que pueblo se extendió en dirección a la plaza Mayor y el Barranco. En la plaza, fueron construyéndose interesantes edificios, como es el caso del Ayuntamiento y de las casas del Barón, Heredia o Capucho.
Alrededor de la plaza, aún se conservan algunos lienzos de las antiguas murallas, que pasan casi inadvertidos. Todavía, se mantienen tres de las puertas principales de acceso a la villa: Chinchín, Linés y Barón. En la zona del extramuros, en la época en que los aragoneses intentaban tomar Graus, se levantó la iglesia de San Miguel.
Tiempo después, más precisamente en el siglo XVII, fueron construidos el convento de Santo Domingo, del cual ya no quedan rastros; el colegio de la Compañía de Jesús, situado en la plaza homónima; y levantó la iglesia de la orden, actualmente transformada en Museo Espacio Pirineos.
La oferta turística se ve reforzada por las numerosas actividades que se llevan a cabo, sobre todo en verano, como el festejo del Día de la Longaniza o las fiestas patronales. También, suele realizarse el Salón de la Trufa de Graus y la Feria Caballar, que ya son todo un clásico del lugar.