Por los senderos de Ochagavía

Junto al bosque de Irati y al norte del Valle de Salazar, se halla Ochagavía, uno de los pueblos más tradicionales del Pirineo Navarro. La estampa de su puente medieval y sus calles empedradas caracterizan este lugar.
Ochagavía se encuentra rodeada de bosques milenarios, ríos de aguas límpidas y elevadas cumbres, convirtiendo a la población en un lugar privilegiado para disfrutar de la naturaleza.
A tan sólo 24 km del lugar, en un terreno escarpado y abrupto, está la Selva de Irati, una de las áreas boscosas de mayor importancia de la Península Ibérica. Al tiempo que constituye una de las manchas de hayedo-abetal mejor conservadas y de más extensión del continente europeo. Este paraje, por su red de senderos, es ideal para recorrerlo a pie.
Otro de los protagonistas del entorno natural de Ochagavía es el Pico de Orhi (2.021 metros), uno de los picos más altos del Pirineo Navarro, y una de las delicias de quienes gustan de practicar montañismo,  que emerge por sobre la Selva de Irati, con formas bien definidas. Un paseo de aproximadamente una hora nos conducirá a la cima, donde es posible apreciar estupendas vistas.
Todos los años, en agosto, puede visitarse, bajo la supervisión de guías expertos, el Santuario de Nuestra Señora de Muskilda, donde podremos conocer los pormenores de la historia de la basílica y las construcciones aledañas.
Además, en Ochagavía hay una red de  senderos balizados, ideales para   pasear y descubrir sus secretos. 

Excursión a las lagunas glaciares de Neila

Neila es un municipio de la provincia de Burgos, situado en el fondo de un valle del interior de la comarca de La Demanda, en la Sierra del mismo su nombre. Se trata de un pueblo serrano, que sobresale por su arquitectura popular tradicional, su paisaje montañoso y sus múltiples ofertas de excursiones, constituyendo todo un regalo para el visitante.

Esta milenaria villa se halla circunscripta por imponentes elevaciones que cobijan frondosos bosques, excepto en las cumbres donde se encuentra lo mejor del Parque Natural de las Lagunas Glaciares de Neila, las formaciones de origen glaciar y un paisaje conmovedor. Vale aclarar que todo el término municipal forma parte de dicho Parque, a modo de preservar su maravilloso patrimonio natural de gran biodiversidad.

Estas  lagunas glaciares, originadas por la erosión que las montañas sufrieron durante la glaciación que se produjo hace más de 10.000 años, componen un espacio natural protegido y resultan perfectas para realizar  excursiones, montañismo y pescar.

También, aquí pueden observarse magníficos circos glaciares, siendo el más destacado el que está ocupado por la Laguna Negra y la Laguna Larga. El circo de la Laguna Negra es el de mayor desarrollo del Sistema Ibérico. Desde los desagües de ambas lagunas se forman cascadas, que permanecen heladas durante el invierno. Las lagunas de Las Pardillas, Los Patos y Brava, al igual que el nicho del Contadero, son otras interesantes formaciones glaciares que valen la pena apreciar.

En las proximidades de las Lagunas, pueden visitarse Las Calderas, un conjunto de formaciones rocosas erosionadas por efecto del viento, el agua y el hielo.

Para que la visita a este paraje sea completa lo ideal sería empezar en la Casa del Parque de las Lagunas de Neila, situada en la iglesia de San Miguel, donde es posible conocer las actividades que pueden realizarse, así como los itinerarios y las visitas guiadas.

Los amantes de la espeleología no pueden perder la oportunidad de visitar la Cueva de Neila, que se localiza en el monte “El Castillo”.

Por otro lado, las Lagunas de Neila son el escenario perfecto para practicar deportes de invierno, como ski de travesía y de fondo, paseos en trineos tirados por perros, escalada en hielo entre otros. Mientas que en épocas más cálidas pueden realizarse diversas actividades como senderismo, rutas a caballo y bicicleta de montaña.

Imagen:

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El Hierro, el paraíso de las Canarias

El Hierro, la más pequeña de las Islas Canarias, es hoy muy elegida por los turistas. El volcán que respira bajo su suelo, no consigue amedrentarlos sino todo lo contrario.
Sus bosques milenarios, conformados por una vegetación exótica; las playas de arena negra, el paisaje volcánico, los fondos marinos perfectos para el buceo, así como las piscinas naturales, convierten nuestra visita a El Hierro en un periplo repleto de sorpresas y grandes atractivos.
La increíble belleza de su entorno, junto con su vasta riqueza natural, hizo que la isla haya sido declarada Reserva de la Biosfera, allá por el año 2000, y que algo más de la mitad de su territorio sea considerada zona protegida.
Al margen de su capital, Valverde, que es una ciudad tranquila, el resto de la isla es el paraíso del silencio, la vegetación y los imponentes desfiladeros. Todo esto, hace que el viajero experimente la sensación de estar en un sitio más que bello y remoto. Su ambiente solitario se ve acentuado en el Faro de Orchilla, el cual durante muchísimo tiempo constituyó el fin del mundo conocido. En sus proximidades, suelen aparecen cada tanto chorros de agua marina, similares a géiseres, que son los denominados bufaderos, es decir, grietas por las que emerge el agua del mar y sale disparada con fuerza hacia el aire.
Al igual que el resto de las Canarias, El Hierro dispone de una temperatura media más que apacible, la cual es de aproximadamente unos 15º en invierno y 25º en periodo estival.
Debido a que las aguas que la circundan son consideradas las más cálidas del archipiélago, la fauna típica del lugar coincide con la de aguas más tropicales, sobre todo en la Reserva Marina de la zona de La Restinga.
Para llegar a El Hierro, es posible hacerlo vía aérea o  por mar a bordo de los ferries que diversas compañías operan entre el puerto de Valverde y los de Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de La Palma y Las Palmas de Gran Canaria.

Imagen:

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