Lugares para visitar en Soto en Cameros

Junto al río Leza, en La Rioja, se halla el ayuntamiento de Soto en Cameros, que está conformado por cuatro núcleos de población: Soto, el más importante de todos, Treguajantes, Luezas y Trevijano.

Se trata de un típico pueblo de montaña, tal como lo demuestra la disposición de las casas orientadas al sol. Hay dos partes bien diferenciadas dentro del pueblo, a saber: una más antigua, situada en la cima de una colina, y otra más moderna, que se alza a ambos lados de la carretera. Ambas partes si bien se encuentran separadas por las aguas el río Leza, están conectadas por un puente de piedra.

La parte antigua es la que simboliza el núcleo poblacional originario, en cuyo centro se hallaban Plaza del Moralejo y la Fuente de los Caños. En tanto que en la parte más moderna es posible apreciar un entorno completamente diferente, con edificios que se disponen en línea a lo largo del camino, como los del  Ayuntamiento y el Casino, sede de la Sociedad de Fomento.

El acceso al núcleo urbano se realiza por un puente en desnivel, de líneas clásicas, que fue construido en el siglo XVI, y cuyas dimensiones dan cuenta de la relevancia que tuvo en el pasado el acceso a la villa.

En la plaza principal se halla el edificio de las escuelas, sede del Ayuntamiento, datado en el siglo XIX. El conjunto de la plaza se completa con un frontón; el Casino y una fuente. En la parte posterior de las escuelas se ubica el palacio del marqués de Vallejo, con sobresale por sus atractivos escudos.

La arquitectura popular puede apreciarse dando un paseo por las calles del núcleo urbano, la mayoría de las cuales están construidas en piedra, madera, ladrillo y adobe, con estructuras que se adaptan a las pendientes.

Otro de los atractivos del lugar es la iglesia de San Esteban Protomártir, templo que preside el pueblo y que sobresale por su campanario. El retablo mayor, es uno de sus mayores tesoros.

Por otro lado, en lo alto del cerro en el que se asienta la población está la ermita de Nuestra Señora del Cortijo, lugar que está ligado a diversas tradiciones relacionadas con el origen del pueblo. Se trata de una construcción barroca, que fue sometida a numerosas fases constructivas desde la época medieval hasta el siglo XIX.

También, se puede apSrovechar para visitar otras ermitas como las de San Antón o San Babilés, que se hallan en ruinas.

Debido a las características de su relieve, propias de un pueblo de sierra, es un sitio perfecto para practicar senderismo y actividades de montaña por sus numerosos barrancos y cuencas.

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Castrillo de los Polvazares

En la provincia de León y próximo a Astorga se ubica Castrillo de los Polvazares, un pueblo que sobresale ampliamente por su singular belleza.

De paseo por el casco urbano, es posible apreciar sus callejuelas empedradas, que están surcadas por casas blasonadas. De hecho, la excelente conservación de su arquitectura popular le ha valido ser declarado conjunto histórico artístico. Sus fachadas de piedra y arcilla roja contrastan visiblemente con los colores intensos que lucen sus ventanas y portones.

El Camino de Santiago, pasa a escasos 50 metros de la población, por lo que suele ser bastante habitual toparse con algún peregrino que abandona brevemente la Ruta Jacobea para apreciar el encanto de este municipio.

Además de sus atractivos artísticos, el pueblo se destaca por su exquisita gastronomía, siendo el cocido maragato uno de sus principales manjares.

Por otro lado, sus tradiciones populares, así como la conservación de los trajes típicos y la preexistencia de la arquitectura popular, hacen que los turistas sientan al visitar este pueblo como si hubieran realizado un viaje en el tiempo.

Podría decirse que Castrillo de los Polvazares es el destino perfecto para pasar unos días a puro descanso, disfrutando de la belleza que regala todo su entorno. Durante el verano, suele recibir una gran afluencia de turistas, por lo que si desea una estancia más relajada es conveniente que visite este pueblo en otra época del año.

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El entorno rural de Escalante

Escalante es un municipio de la costa de Cantabria, situado próximo a la Bahía de Santoña. Su amplio territorio comprende, aparte de la villa del mismo nombre, seis entidades de escasamente pobladas: Cornoció, Baranda, El Alvareo, Noval, Montehano, y Rionegro.

Su término municipal abarca desde las marismas que circunscriben el Montehano hasta el río Campiazo. Posee un relieve accidentado por suaves cumbres, en las que predominan los eucaliptales. La zona de mayor atractivo del municipio es, sin dudas, la de las marismas, que forma parte de la Reserva Natural de las Marismas de Santoña y Noja. La Ría de Escalante, al igual que la Bahía de Santoña, ostenta un gran valor medioambiental, pues cobija a diversas especies de aves que se refugian de forma temporal o permanente en estos parajes.

Montehano constituye la silueta que caracteriza a Escalante. Este monte cónico, estuvo en el pasado rodeado completamente por las marismas. En su cima aún quedan algunos vestigios de un castillo que se alzó allí durante la era medieval, a cuyos pies se erigió un convento. Debido a la explotación de una cantera que se realizó durante muchos años  Montehano se vio muy perjudicado, por lo que actualmente se aguarda su rehabilitación.

Otro de los atractivos del municipio es la ermita de San Román de Escalante, de origen romano, que se halla construida en un prado cercano a la carretera que se conduce por el Alto del Portillo hasta Castillo Sietevillas.

Para apreciar mejor la arquitectura del lugar, bien merece la pena hacer un alto en la villa de Escalante. Aquí es posible observar diversas construcciones populares que se entremezclan con otras de estilo más señorial, como es el caso de la casona en la que posee su sede el ayuntamiento. También es interesante contemplar los restos de los molinos de marea, en especial el de Cerroja, recientemente recuperado.

El recorrido obligado de este municipio es el que conduce a la cima de Montehano, de apenas 187 metros de altitud. Aunque es bueno saber que su ascenso en un tanto complicado debido a la existencia de numersosos  cortes verticales, así como de una abundante vegetación que torna este monte prácticamente impenetrable.

En el término municipal hay diferentes caminos rurales y algunas carreteras poco transitadas por donde se puede dar un paseo apreciando el encanto del entorno rural agradable y sus rincones.

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Vacaciones al natural en el Embalse de Arrocampo

En las proximidades del Parque Nacional de Monfragüe, en el noreste de la provincia de Cáceres, se ubica el Embalse de Arrocampo, espacio natural protegido que integra la Red Natura 2000.

Por sus singulares características, Arrocampo es un embalse que conforma un enclave único en Extremadura, habitado por una avifauna peculiar y rara de observar en el interior peninsular. Debido a que el embalse cumple la función de refrigerar la central nuclear de Almaraz, el nivel del agua no varía sino que es constante. Por esa razón, en la mayor parte de la orilla abunda la vegetación palustre.

Por su cercanía a dos autovías, el embalse es un sitio de fácil acceso. En este caso, es interesante tomar las dos rutas propuestas por el Parque Ornitológico de Saucedilla. La primera consiste en un recorrido de aproximadamente 4 km por senderos de tierra, realizando paradas en cuatro observatorios. Se puede realizar caminando o en vehículo, de acuerdo al estado de la vía. En tanto que la segunda ruta es un corto paseo en vehículo entre Saucedilla y una balsa de riego cercana. Ambas rutas comienzan en la Oficina de Información, en el sur de Saucedilla.

En total existen cinco observatorios, aunque también se pueden utilizar las rampas de subida como mirador para avistar aves palustres, como la garcilla cangrejera, bigotudo, calamón y garza imperial, etc.

Cualquier época del año es buena para visitar Arrocampo, aunque el invierno y la primavera suelen ser considerados los mejores momentos para hacerlo.

Entre Arrocampo y Monfragüe hay una gran extensión de dehesas. Para apreciarlas mejor, lo ideal es tomar la carretera que une Serrejón y La Bazagona o alguna de las que llegan hasta Toril.

En los pueblos situados en los alrededores puede contemplarse diversas muestras de arquitectura popular y monumental, como es el caso de las iglesias parroquiales de Almaraz y Saucedilla, y el castillo de Belvís de Monroy, este último construido entre los siglos XIII y XIV.

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