Turismo monumental en Almería

Almería, además de ser constituir una zona ideal para disfrutar del sol y la playa, aspectos muy requeridos por parte del turismo, es perfecta para aquellos que se inclinen por el turismo monumental.
En toda la provincia existen numerosos restos romanos, sin dudas los más antiguos, aunque tal vez el más destacado e interesante es el del Cerro de Villavieja, en Berja, donde todavía se preserva un anfiteatro sin excavar, entre otros vestigios.
También, vale la pena realizar una excursión al  yacimiento de Murgi y el mausoleo de El Daymún en El Ejido, así como a los Acueductos de Carcuz en Vícar, el puente de Alhama de Almería y los vestigios de los baños romanos que aún se conservan en el Balneario de Sierra Alhamilla en Pechina. Tales restos son solo una muestra, quizás la más significativa de lo que podemos hallar de la época romana, aunque hay otros lugares menos corrientes que también merecen ser visitados. 
Vale aclarar que desde el siglo VIII, cuando los musulmanes arribaron a las costas de Almería, hasta fines de la Edad Media, la provincia vivió bajo los designios del Islam. Respecto a los restos de la época islámica, que dan cuenta del esplendoroso pasado que posee la región, se pueden destacar la Alcazaba, la obra monumental más preciada de la localidad de Almería. Por su parte, los vestigios de los baños árabes de Celín, en Dalías, son considerados como uno de los mejor conservados de toda la provincia.
En tanto que en la población de Fiñana, también podemos encontrar los más diversos vestigios del pasado musulmán de la zona, como es el caso de la mezquita almohade (actual Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno), además de los aljibes, unos baños y la Alcazaba.

Imagen:

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Carboneras al natural

Carboneras es un hermoso pueblo de Almería, que por las características de su entorno se ha convetido en uno de los destinos turísticos preferidos por los amantes del turismo de naturaleza, donde además de disfrutar de sus estupendas vistas pueden practicarse diversos deportes al aire libre, como por ejemplo submarinismo y senderismo. Su término municipal forma parte del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, uno de los espacios protegidos de Europa que se descata por su aridez.
También Carboneras es el sitio perfecto para aquellos que desean disfrutar de unas vacaciones en la playa.  Entre sus principales playas se encuentran la Playa de los Muertos, un tanto inaccesible por su ubicación entre montañas que hace que sea muy frecuentada por los que practican nudismo, la de Los Algarrobicos, que sirvió de escenario para una famosa película; y la de Los Barquicos, la preferida por quienes  practican el submarinismo. Además, en sus costas se encuentra Isla de San Andrés, la cual ha sido declarada Monumento Natural y Reserva Marina de Pesca.
En su casco antiguo, que se erige en torno al Castillo de San Andrés, es posible apreciar sus casas blancas con vista al mar. El Castillo de San Andrés es considerado el monumento más representativo de Carboneras, gracias a él la localidad integra la Ruta de los Castillos por Andalucía. Muy cerca de este edificio histórico se alza la Casa de los Fuentes, actual sede del Ayuntamiento, que fue construido en el siglo XIX. En la misma zona está el Patio Andaluz, un parque recreativo que está ubicado a orillas del Paseo Marítimo, sitio en el que se halla la Casa de las Tejas y bellos jardines.
Otros edificios emblemáticos son la Torre del Rayo, estructura defensiva cuya construcción data de la época nazarí; el Castillo de Mesas Roldán, fortaleza del siglo XVIII que está localizada entre la Punta de los Muertos y la de Media Naranja; y la Casa del Laberinto, ubicada enfrente de la Playa de Las Martinicas.

Pasear por Agua Amarga (Almería)

Agua Amarga es un pequeño pueblecillo de la costa almeriense. Aunque sigue manteniendo gran parte de su tradición pesquera, en los últimos años se ha convertido en uno de los puntos turísticos de la costa del Cabo de Gata. Esto se debe a su tranquilidad, su sosiego y su puro estilo andaluz. En este pueblo parece que el tiempo se detuvo hace cien años y todavía se puede pasear tranquilamente por sus maravillosas y limpísimas playas sin preocuparte del reloj y olvidándote del bullicio de los sitios de vacaciones habituales. A pesar del aumento reciente del turismo, la gente que visita Agua Amarga no es la clase de turista que molesta… la gente que va a Agua Amarga sabe a lo que va.
Agua Amarga todavía conserva su arquitectura antigua, blanca, inmaculada… Bien cuidada por lo que viven y visitan este pueblo. Agua Amarga cuenta con pocas tiendas, en las que puedes encontrar los artículos típicos de los sitios de veraneo: vestidos de verano, pareos, chanclas, bikinis, camisetas, algún que otro souvenir… También podrás encontrar algunos bares y un par de restaurantes en la playa. Entre los restaurantes podemos destacar el Restaurante El Pescador, donde podrás degustar maravillosas parrilladas de pescado fresco y sus estupendos vinos. También hay una pizzería, donde tienes que comer al aire libre en mesas colocadas en una de las calles del pueblo.
Agua Amarga es el sitio perfecto si quieres desconectar de todo y sólo escuchar el canto de las gaviotas. Está rodeado de campo y montañas, lo que lo hace perfecto para pasear y hacer senderismo por los alrededores del pueblo. Por supuesto, no podemos dejar de mencionar sus playas… puedes empezar una ruta desde la propia playa del pueblo, de unos 800 metros de largo y terminar horas después habiendo paseado por mil playas y calas de gran belleza y prácticamente desiertas, algunas de ellas naturistas.
Si quieres moverte alrededor de Agua Amarga, necesitarás un coche de alquiler. Lo necesitarás para visitar la Playa de los Muertos, cuyo nombre no hace justicia a la belleza de la playa, para muchos la más bonita de toda la costa andaluza. Lo necesitarás también si quieres darte una vuelta por la “civilización”. Hay varios pueblos alrededor de Agua Amarga; Carboneras, Las Negras o San José son un poco más grandes, pero del mismo estilo pesquero, con el mismo ambiente cálido y reconfortante y con algo más de variedad en hoteles, restaurantes, tiendas y bares de copas si quieres un poco de acción.

Turismo rural de montaña en Bayarque

Bayarque es un pequeño municipio de la provincia de Almería, de tan solo 241 habitantes, que está ubicado sobre la Sierra de los Filabres. Desde siempre, se ha caracterizado por ser un reducido asentamiento vecinal pero, de todos modos, posee algunos atractivos de especial interés.

El pueblo, dividido en dos por una rambla, cuenta con algunas de edificaciones importantes, de las más peculiares de la provincia, que le confieren un  toque distintivo a este lugar, que aún conserva en sus calles angostas e intrincadas las huellas del pasado árabe.

Los dos núcleos en los que se divide la villa son: el barrio de la Ermita y el barrio del Pueblo, los cuales están atravesados por la Rambla. En su casco urbano, se hallan la iglesia de la Virgen del Rosario, construida en el siglo XVI; y la antigua casa del Marqués de Villena, ubicada en la calle Real.

Vale aclarar que en el barrio de la Ermita estuvo la ya desaparecida iglesia de San Antonio de Papua, de la cual solamente se conservan algunos pocos vestigios.

De paseo por el pueblo es posible apreciar alguna casa señorial o, una propuesta aún mejor, gozarr de la naturaleza del monte de El Coto, paraje que sobresale por su bosque de pinar autóctono. Asimismo, dispone de un área recreativa, denominada la Rosariera, ubicada al lado de la carretera que lleva a Bacares; al tiempo que cuenta con diferentes caminos que conducen hacia los alrededores de Sierra de Filabres.

De todos modos, si bien Bayarque no es un pueblo muy próspero, sí resulta muy indicado para realizar turismo rural de montaña, pues si hay algo que no le faltan son recursos naturales.

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Viaje a la ciudad costera de Adra

Adra es una localidad situada en la costa de Almería, en los límites con Granada y Berja. Posee un patrimonio monumental realmente austero aunque interesante.
Entre la arquitectura civil resultan atractivas las casas señoriales de la burguesía del siglo XIX y, aunque muy pocas quedan intactas, se pueden contemplar en la carrera de Natalio Rivas, paseo que desemboca en la Torre de los Perdigones y donde actualmente funciona la Oficina de Turismo.
Otra de las torres principales de Adra es la Torre de Guainos, una construcción defensiva que, junto con las murallas,  formó parte de la estructura planeada por la reina Juana de Castilla.

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Regala un viaje por Navidad: Cruceros por el Mediterráneo

La costa mediterránea es rica en calas vírgenes, playas de arena blanca y rincones costeros donde late la historia. Aunque se respire el mismo aire cada lugar que rocía el Mediterráneo posee denominación de origen y una singularidad digna de conocer. Para descubrirlos lo más rentable es viajar con cruceros y elegir el destino que más nos interese. Y también puede ser un buen regalo de Navidad para aquellos seres queridos que se merezcan un descanso o que nunca hayan visto las bellezas del mar Mediterráneo.

Además, la estancia en un barco de estas características hacen el viaje mucho más confortable que viajar en avión o moverse por la ciudad con otro tipo de transporte. Y no hay que decir que contemplar las noches estrelladas sobre el mar es una de las escenas más bonitas que nos puede obsequiar la naturaleza.

Existen muchos destinos de salida pero los más demandados son los minicruceros desde Barcelona, Valencia, Almería y Málaga. La mayoría de estos cruceros acceden a los puertos de las Islas Baleares y algunos de Italia, Francia, Túnez y Malta. Durante el viaje se harán descansos para poder visitar la ciudad y comprar algún souvenir.

Viajar por el Mediterráneo es uno de los destinos obligados para aventureros y amantes de la historia. En las ciudades colindantes de los puertos era donde se desarrollaba los comercios que hicieron emerger la ciudad y desarrollar la cultura mediterránea que nos caracteriza hoy. Nuestros antepasados recorrían el mar en busca de fortuna, otros querían encontrar nuevos lugares que engrandecieran la belleza del mar que les vio nacer.

Asimismo, el Mediterráneo es uno de los destinos preferidos por los extranjeros que llenan las playas de arena blanca y disfrutan de las calas vírgenes que adornan la costa. Además de saborear deliciosos restaurantes donde se ofrece pescado fresco y marisco de primera calidad.

Regalar un viaje es regalar cultura. Es regalar nuevas vistas y experiencias que componen nuestra vida.

Huércal-Overa

Huércal Overa es un municipio de la Comarca del Levante Almeriense, situado a poco más de 100 km de la ciudad de Almería, cuyos orígenes se remontan a tiempos prehistóricos ya que en sus tierras albergó a fenicios, cartagineses, romanos y árabes.
De su rico pasado aún se conservan algunos restos de torres vigías, así como el yacimiento de Cerro del Arenal de Piedras de Rayo.
Al pasear por esta localidad es posible encontrarse con un gran número de monumentos para visitar, como es el caso de la iglesia parroquial de la Asunción, templo de estilo barroco construido en el siglo XVIII en cuyo interior acoge tallas de Salzillo y Bellver. La iglesia de Santa María de la Nieva y la ermita de Overa, son otros de los monumentos de carácter religioso que pueden visitarse en la ciudad.
Otro de sus atractivos es la torre Nazarí de Huércal, estructura que fue erigida durante el siglo XIII, de la cual se conservan tres pisos y vestigios de una cerca en su entorno.
Para conocer a fondo el patrimonio arquitectónico local, merece la pena hacer un recorrido por la Plaza de Toros, el edificio del Ayuntamiento, el Palacete de las Cuatro Torres, la torre de Ballabona y el Castillo de Santa Bárbara.
Además, el viajero seguramente no resistirá la tentación de probar alguno de los exquisitos platos de la gastronomía típica del lugar, como los gurullos de conejo, guiso de perdiz, potaje de calabazas o pelotas de maíz.

Turismo cultural en Lubrín

A unos 80 km de la ciudad de Almería se encuentra Lubrín, un acogedor pueblo andaluz que aún hoy conserva en su casco urbano el típico trazado de los moriscos, que se caracteriza por sus calles estrechas y empinadas. En las fachadas de sus casas pueden apreciarse los antiguos escudos nobiliarios.
Para conocer en primera persona su patrimonio cultural, merece la pena visitar la Cueva de los Murciélagos, cavidad que data del Paleolítico Inferior y que fue excavada por Siret. Mención aparte merecen las pinturas rupestres de la Piedra de la Cera, de gran valor histórico y artístico.
Entre sus principales monumentos se pueden mencionar el Monumento al Cantero, la Plaza de San Sebastián, la Plaza del Porche y la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario, ésta última originaria del siglo XIX.
A pesar que la artesanía local es bastante escasa, aún algunos lugareños, sobre todo las  personas mayores, que se dedican a trabajar con el esparto como pasatiempo.
De la gastronomía de este pueblo de la comarca del levante almeriense, se destacan platos tales como los roscos con anchoas, las migas con remojón, morcillas, chorizos y los higos chumbos.
En torno al 20 de enero, en Lubrín se acostumbra celebrar la fiesta del pan en honor a San Sebastián, que ha sido declarada de interés turístico, cuya peculiaridad reside en que durante la procesión los vecinos suelen lanzarle roscos y monedas al santo, como parta de una tradición. También durante el mismo mes tienen lugar los festejos de Moros y Cristianos, que de desarrollan en el núcleo de El Marchal.

Turismo cultural en Albánchez

Albánchez es un pueblo serrano de Almería, ubicado entre el Valle del Almanzora y la Sierra de Filabres, que emerge entre imponentes barrancos y arboledas.
Si hay algo por lo que se destaca Albánchez es por su gran cantidad de monumentos, como es el caso de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Anunciación, la Iglesia de la Encarnación y la Ermita de San Roque. Otra de las construcciones más importantes es la Ermita de San Mateo, erigida en el siglo XIX, siendo su elemento más característico La Cruz del Calvario, hecha de mármol blanco. Para un paseo refrescante nada mejor que visitar la Fuente de los Caños, que data del siglo XVIII.
El edificio de la Iglesia de la Encarnación reemplazó a la primera parroquia que fue construida en el municipio y destruida a manos los moriscos durante el periodo de la Rebelión. Empezó a levantarse en 1638 y fue concluida en el año 1642. De todos modos, posteriormente fue ampliada hasta alcanzar sus dimensiones actuales a comienzos del siglo XVIII. Por sus características, se trata de uno de los conjuntos barrocos más sobresalientes de la época. 
Para conocer mejor las costumbres de sus pobladores, el turista puede elegir visitar Albánchez en la época de las matanzas, momento en el cual los vecinos, siguiendo una antigua tradición, se dedican a elaborar embutidos y carnes.
Desde la Sierra de los Filabres, a la que se puede ascender desde Cantoria o  la Cuesta de la Virgen, es posible apreciar el blanco perfil del municipio que emerge entre matorrales de esparto, espino y tomillo.

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