Viaje con encanto a la villa de Roses

El municipio de Roses está ubicado en la cuenca mediterránea, en la provincia de Girona. Esta ciudad, situada a 19 kms de Figueres, representa el centro turístico y económico de la Costa Brava septentrional ya que cuenta con uno de los puntos pesqueros y deportivos más destacados del litoral catalán.
Roses dispone de un paseo peatonal que aglutina numerosas tiendas de todo tipo. Para la estadía, tenga en cuenta que la oferta de alojamiento y apartamentos es muy amplia.
La zona sur de Roses, la denominada Ciudadela, contiene restos arqueológicos griegos y romanos, donde encontrará sitios medievales como el monasterio de Santa María, que vale la pena recorrer.
Además, Roses posee un recorrido cultural turístico que ofrece un paseo por magníficas torres y fortalezas. Así, se topará con lugares como el castillo de la Trinitat, también conocido como «castillo de la poncella», el cual fue construido en 1553 como defensa de las invasiones que llegaban por mar. Actualmente, se halla en estado de semi-ruina y, gracias a unas obras de restauración, hoy se pueden apreciar los cimientos, unas escaleras y un horno.
También, es posible realizar una visita al Castell de Bufalaranya, situado en lo alto de una colina, del cual se conserva una nave rectangular, de planta irregular, de unos cinco metros de altura, parte de la torre del homenaje, algunas puertas y el nivel de circulación original.
La Casa Rozes es otra de las atracciones de la ciudad. Se trata de una obra arquitectónica de enorme importancia en Cataluña, que fue construida por el reconocido arquitecto catalán Coderch. Sobresale por su original construcción y su pasillo en forma de laberinto.
La masía de Montjoi de Baix, está ubicada en el valle de Montjoi, una posición típica de los edificios más antiguos del litoral. Tiene planta cuadrada y dispone de una gran torre en la parte norte.
Las torres forman parte del itinerario cultural, como es el caso de la torre de Norfeu que  servía tanto de punto de referencia para los pescadores como para la protección de la costa ante los ataques de los piratas; y la Torre del Sastre, que  es una masía de ventanas rectangulares y que originalmente estaba unida a la casa por medio de un puente, el cual fue reemplazado luego por una construcción moderna.
El valor megalítico de la villa de Roses es de público conocimiento. Tres dólmenes componen el sepulcro. La  Creu d’en Cobertella, del neolítico, es quizá el más impactante.
En cuanto a los parajes naturales, se destaca el Cap de Creus, un parque marítimo-terrestre de gran riqueza y que alberga una vasta variedad de especies vegetales, algunas de ellas única en su tipo. Con respecto a la fauna, aquí es posible encontrar grupos de aves, porque se trata de una zona de paso en las rutas migratoria; y bellas especies que habitan en los fondos marinos.
Al mismo tiempo, Aiguamolls de L’Empordà es un parque, declarado Zona de Especial Protección para las Aves, situado en la bahía de Rosas, que ofrece  al visitante la posibilidad de visualizar varios ambientes, como lagunas salobres, balsas de agua dulce, dunas costeras, bosques de ribera, cultivos de arroz, y pastos.
Por último, no puede perderse de visitar las playas de Roses, de arena de grano fino y color blanco. La Playa Gran, se extiende desde la marina de Santa Margarida hasta la desembocadura de la riera de Ginjolers. Playa Nova y de la Perola, ocupan desde la riera de Ginjolers hasta el puerto, desde aquí parten barcos, algunos con fondo de cristal, que ofrecen diferentes recorridos por la costa. La Playa dels Palangrers, localizada debajo de la carretera que conduce al faro, completa la oferta de arenales de esta impactante ciudad.¿Se lo va a perder?

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