Aranda de Duero, ciudad histórica y monumental

Al sur de la provincia de Burgos y junto al río que le da nombre hallamos Aranda de Duero, un municipio de gran interés turístico que limita con  Valladolid, Segovia y Soria. Se trata de una ciudad histórica, que conserva importantes monumentos y que atrapa a sus visitantes por su exquisita gastronomía.
En los alrededores de su Plaza Mayor se encuentran sitios llenos de encanto, como es la casa de los Berdugo, una construcción del siglo XV que representa un claro ejemplo de mansión señorial. El edificio se destaca por su espacioso patio, la biblioteca, la capilla y el mobiliario de época que se conserva en algunas de sus habitaciones, como la cama de Napoleón, sobre la que se afirma descansó el emperador Napoleón Bonaparte a fines de 1808.
Más en las afueras, está la ermita de la Virgen de las Viñas, patrona de la villa. Pero, sin dudas, el templo de mayor importancia es la iglesia de Santa María ya que constituye el monumento más sobresaliente de Aranda de Duero. Dicha iglesia, que fue erigida en el siglo XV, sorprende por su fachada en la que exhibe el escudo heráldico de los reyes Católicos. Allí, se preservan obras gótico-renacentistas de gran valor, como el retablo mayor. Otra construcción de interés es la iglesia de San Juan Bautista, un edificio gótico del siglo XIII que destaca por su portada principal y la capilla de las Calderonas.
También, durante el paseo por la villa es posible apreciar otras notables construcciones como es el caso de las bodegas que se hallan en el subsuelo de la ciudad y que conforman una especie de galerías, de gran extensión. Tales galerías eran utilizadas desde la época medieval para  la elaboración y almacenamiento de vino.  De ahí que vale la pena visitar la Bodega de las Ánimas, un espacio museográfico en el cual se recrean elementos arquitectónicos, además de distintas actividades y trabajos vinculados con la elaboración del vino en la Ribera del Duero.
Al mismo tiempo, se recomienda hacerse un tiempo para visitar el Museo Ferroviario, en donde se exponen fotografías antiguas y un locomóvil, entre otras cosas, y el Museo de Alfarería y Cerámica, que exhibe los objetos que se usados en la vida cotidiana por los habitantes de la ciudad.
¿Qué más se puede pedir de este bello lugar? Además de sorprenderse con cada uno de sus rincones, de seguro se deleitará con un rico asado acompañado de un buen vino.

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