Torla, historia viva

La villa de Torla, situada en la provincia de Huesca, es poseedora de  una vasta historia y un patrimonio por demás singular.
Su casco antiguo, de origen medieval, se encuentra en perfecto estado de conservación, guardando auténticas muestras de la arquitectura tradicional altoaragonesa, como es el caso del Casón de los Viu, un palacio datado en el siglo XIV,  considerado una de las construcciones más importantes de todo el valle.
Otras construcciones interesantes son la Casa Ruba, Casa Bun y la Casa Lardiés, por mencionar algunas, las cuales se hallan construidas en piedra, y ostentan escudos nobiliarios en sus fachadas.
De la arquitectura religiosa, sobresale la iglesia parroquial, un templo del s. XVI, de estilo gótico tardío, que ha sido recientemente restaurado, admirado por su bella portada románica.           
Por otro lado, el magnífico escenario en el que se alza la villa posibilita la realización de diversas actividades deportivas, como rafting en el río Ara, considerado uno de los últimos ríos vírgenes del pirineo; hidroespeed y barranquismo.
El paraje montañés, durante el verano, es ideal para practicar senderismo, realizar ascensiones y escalada. Mientras que, en el invierno, se puede disfrutar del esquí de montaña, alpinismo y escalada en hielo.
Sin lugar a dudas, el principal lugar de interés de Torla es el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Monte Perdido, con sus 3355 metros de altitud, sobresale por ser el macizo calcáreo más alto del continente europeo, en cuyo relieve es posible encontrar una importante diversidad de ecosistemas.

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Aínsa, auténtica postal del medioevo

Aínsa, ubicada en un cruce de caminos y circunscripta por el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, es una bella ciudad que ofrece una estupenda postal del medievo que permanece vigente gracias al turismo.
Comenzamos el paseo por la Plaza Mayor, una enorme plaza de inconfundible estilo románico, que se encuentra ornada con un pórtico de arcos irregulares. Allí, surge la calle Mayor donde se alzan las casas señoriales, que exhiben sus característicos escudos de armas en las fachadas, y al final de la cual se halla la Iglesia de Santa María, la cual está coronada por una torre desde donde es posible divisar el valle en su totalidad. Detrás de la iglesia, hay una fortaleza que se destaca por sus tres baluartes del siglo XVI. Este ha sido un escenario de luchas, las más legendarias contra los musulmanes. El primer domingo de setiembre de cada año impar se lleva a cabo la Fiesta de la Morisma, en la que se representa la gesta de los García Jiménez que conquistaron la villa, que estaba en poder de los invasores árabes, luego de que una gran cruz de fuego, considerada una señal divina,  se les presentara en lo alto de una encina.
Actualmente, Aínsa es elegida por miles de visitantes cada año. Continúa siendo el cruce de caminos entre el Somontano y la Ribagorza y, desde la inauguración del túnel de Bielsa durante la década del 60, también entre Francia y los valles oscenses. Los turistas franceses se transformaron en una gran fuente de ingresos para los comercios locales, que arriban en masa todos los veranos con el propósito de participar y disfrutar del Festival de Música Étnica del Castillo de Aínsa.

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Aventura en Tella-Sin

El pueblo de Tella y el caserío de Sin conforman uno de los más atractivos municipios del Pirineo. Si bien su origen se remonta al año 1960, existen ciertos vestigios de la antigua población que pertenecen a épocas prehistóricas, siendo un ejemplo de ello  el dolmen megalítico de Piedra del Vasar. Incluso, en diversas cuevas, situadas en las cercanías del municipio, se hallaron restos de osos de las cavernas, que han convivido con el hombre en tiempos remotos.
Tella, posee una excelente ubicación, pues se alza a los pies de un magnífico accidente geográfico, una muralla calcárea que divide los ríos Yaga y Cinca. Dicha muralla natural guarece al pueblo del viento del norte, sumamente frío, que durante la época invernal azota la comarca del Sobrarbe.
En los alrededores de Tella se pueden apreciar numerosos parajes naturales de singular belleza, como es el caso de la Sierra de las Sucas, que ofrece al visitante espectaculares vistas, así como Punta Suelza, Peña Montalesa y Cotiella, por mencionar algunos. Saliendo de Tella, camino a Revilla, se halla uno de los miradores de mayor atractivo de la región.
Para los amantes del turismo aventura, este el destino perfecto para disfrutar  de las numerosas actividades que la zona ofrece para hacer. De este modo, se puede realizar el descenso de los cañones que están ubicados en este sector de los Pirineos, además de participar de excursiones a parques naturales, como por ejemplo los Valles de Pineta, Gargantas de Escuaín, Valle de Ordesa, Valle de Añisclo,  Francia y la Sierra de Guara. También, los más osados pueden practicar escalada o esquí alpino.
En cuanto al patrimonio del casco urbano de Tella, se destaca la ermita de los Santos Juan y Pablo, de gran interés arquitectónico, cuya cripta data del siglo XI.
Al mismo tiempo, puede visitarse el centro de interpretación del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el museo etnológico y la oficina de información turística.

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