El escenario rural de los Valles Pasiegos

Hoy visitamos la comarca de los Valles Pasiegos, en Cantabria, cuya singularidad reside en que se alza en torno a las cuencas de los ríos Pas, Miera y Pisueña. Cuenta con un encantador paisaje rural, de alguna manera esculpido por los estilos de vida tradicionales muy ligados a la ganadería que todavía persisten, y numerosos atractivos por descubrir.
Los primeros pobladores, que habitaron los valles pasiegos durante el Paleolítico, han dejado sus huellas en las cuevas del Monte Castillo, tres de ellas delcaradas Patrimonio de la Humanidad.
Las primeras iglesias y ermitas datan del siglo XVII, en torno a las cuales se asentaron las villas de San Pedro del Romeral, San Roque del Riomiera y la Vega de Pas. En efecto, los templos más antiguos son los de San Roque de Riomiera, Nuestra Señora de la Vega y el de San Pedro del Romeral.
Las cabañas pasiegas, construcciones características de la zona, dan cuenta del modo de vida de los pobladores del valle pasiego. Hasta no hace mucho, eran usadas en verano por los pastores cuando llevaban el ganado desde los pueblos hacia la zona de pastos. Su estructura es de dos plantas y tejado de lastras de pizarra. Era común que cada familia tuviera unas cinco o seis de estas cabañas, a las cuales se trasladaban de acuerdo a los pastos.
La práctica de la trashumancia ha conformado desde siempre el estilo de vida pasiega, pues esta comarca, gracias a sus grandes extensiones de praderías y pastizales, ha sido el sitio perfecto para la cría de la vaca pasiega, su raza autóctona. Con su leche son elaborados diversos productos representativos de la zona, como las quesadas, la mantequilla y los dulces.
Todas las costumbres y tradiciones ancestrales del lugar pueden conocerse mejor visitando el Museo de las Tres Villas Pasiegas, ubicado en un antiguo edificio de la Vega de Pas, cuya construcción se asemeja a una típica cabaña pasiega. Allí, se exponen numerosos utensillios de trabajo, entre otros objetos representativos de los pasiegos.
También, puede visitarse la Casa del Pasiego, centro de interpretación en el que se exhiben distintos elementos, maquetas y útiles que dan cuenta de la forma de vida tradicional de la comarca.
Otra opción es acercarse a coocer el Museo de las Amas de Cría Pasiegas, en Valvanuz, que cuenta con una exposición conformada por  más de 300 fotografías de amas de crías pasiegas, a modo de documentar las costumbres típicas de los pobladores de la comarca.

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Villacañas: Tradiciones, monumentos y naturaleza, un combo impactante

La localidad de Villacañas, cuya denominación original fue “Villar de Cañas”, es un destino muy rico en cuanto a tradiciones y monumentos se trata.

La villa posee dos museos, el Museo Etnográfico del Silo y el de la Tía Sandalia. El Museo del Silo le ofrece al visitante la posibilidad de disfrutar la experiencia de vivir bajo tierra. La decoración del lugar reconstruye fielmente las características de las viviendas subterráneas que prevalecieron en la región, de las cuales se contabilizaban 1700 en la década del 50. Mientras que el Museo de la Tía Sandalia alberga una interesante colección de obras de carácter religioso de la artista Sandalia Simón Fernández, que incluye 26 lienzos, 66 esculturas y 40 relieves.

Su terreno es llano, aunque presenta pequeñas elevaciones al oeste, que es donde se encuentran las sierras del Coscojo. Asimismo, la villa alberga humedales de gran importancia debido a la riqueza vegetal y ornitológica de los mismos. La belleza natural del paisaje se completa con los auténticos oasis que emergen en la llanura manchega, conformados por las aguas del río Riánsares y diversas lagunas, como por ejemplo la Laguna Larga, La Albardiosa, la del Taray y la Laguna de Tirez, ésta última de agua salada que cuenta con especies botánicas únicas en el mundo.

Cada 1 de mayo, como hace más de trescientos años, tienen lugar las fiestas en conmemoración del Santísimo Cristo de la Viga. Su importancia e interés cultural es tal que fueron declaradas de Interés Turístico Regional. Los bailes que realizan los danzantes del Cristo en la calle son su principal atractivo.

Con respecto a sus monumentos, es interesante visitar la Ermita de la Concepción, fechada en el siglo XVI, la Ermita de San Roque, construcción del siglo XIX de planta rectangular y una sola nave, la Ermita del Cristo, perteneciente al siglo XVIII, y la Ermita de San Gregorio, construida durante el siglo XIX.

Con todos estos atractivos, el viajero seguramente no dejará pasar la ocasión de disfrutar de una estadía en Villacañas.

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