Turismo rural en Sabayés

Sabayés, situada en la comarca de la Hoya de Huesca, es una bella y pintoresca localidad que se alza sobre una pequeña colina, a los pies de la sierra de Guara. Es muy fácil llegar hasta allí, pues se encuentra a solo 15 kilómetros de la capital de la provincia, Huesca.
Se trata de un pueblo de origen agricultor, aunque hoy en día se combina con algunas actividades turísticas, por el auge del turismo rural en toda la zona de la Hoya de Huesca.
Sus principales monumentos religiosos son la iglesia parroquial de San Andrés y la Ermita de Nuestra Señora del Patrocinio, fieles muestras del románico aragonés que pueblan la zona y que valen la pena ser apreciadas.
En las cercanías de Sabayés, pueden visitarse una fuente construida en piedra, datada entre los siglos XVII y XVIII, y una necrópolis medieval.
También, en las proximidades del pueblo, se puede recorrer la Peña de San Miguel, lugar al que es posible acceder dando un encantador paseo. Otros sitios a destacar son la Sierra y Cañones del Guara, y el Embalse de Santa María de Belsué, los cuales resultan perfectos para merendar o pasar el día en familia. Asimismo, el río Isuela constituye otro lugar de esparcimiento de gran atractivo.
Incluso, si disponemos de tiempo, pueden realizarse excursiones a los pueblos cercanos, como es el caso de Nueno, Santa Eulalia de la Peña, o Lieñas. Todos ellos, situados a muy corta distancia de Sabayés.

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La Hoya de Huesca

A muy pocos kilómetros de Huesca, al adentrarse en el valle de Belsué y Nocito, localizado entre el Pico del Águila y el Cabezo de Guara, es posible apreciar los contrastes entre lo que es la vida en las sierras y los llanos, además de sorprendentes paisajes que invitan a descubrir un valle casi desahabitado.
El embalse de Arguis, construido a comienzos del siglo XVIII, representa una de las fuentes que suministra agua a la Hoya de Huesca.
Continuando nuestro camino hacia Belsué,  descubrimos a esta pequeña población conformada tan solo por una decena de viviendas, de las cuales solamente una de ellas permanece ocupada permanentemente. En lo alto, se divisa la iglesia parroquial dedicada a San Martín de Tours; un excelente ejemplar del Románico lombardo.
Luego, proseguimos hasta Santa María de Belsué, una aldea despoblada que posee un templo parroquial declarado Monumento Histórico-Artístico.
Cerca de la presa del embalse de Belsué se hallan las conocidas cuevas de Artica, que data de la edad de bronce, Toro, que según cuenta la leyenda contiene un toro de oro, y de ahí su nombre; y Esteban Felipe, en cuyos dos kilómetros de extensión guarda numerosas galerías de cristal. En fin, una alternativa excepcional para los amantes de la espeleología.
En una escarpada y acantilada montaña, a la que se accede a pie, se localiza Lusera. Un lugar deshabitado donde aún se pueden apreciar restos de la herrería, así como de grandes casonas y pasos abovedados en sus calles.
De camino a Nocito, contemplamos un bello paisaje que comprende barrancos y bosques. Una vez allí, mediante un puente medieval que atraviesa el río Guatizalema, visitamos el  barrio de San Pedro, también conocido como Santa Marina, pues tiene una ermita dedicada a esta santa. Se trata de una construcción popular, erigida sobre restos románicos. En sus cercanías, encontramos el Santuario de San Úrbez, templo construido entre los s. XVI y XVII, considerado un punto clave  para toda la Hoya de Huesca.

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El pasado romano de Pertusa

El municipio de Pertusa, en la comarca de la Hoya de Huesca, llama la atención por su asentamiento geográfico con forma de anfiteatro, que está situado cerca del río Alcanadre, rodeado de cerros y rocas.
Este pueblo de origen romano surgió  como  sitio de descanso para las regiones romanas, puesto que se encontraba próximo a la calzada romana de la que aún hoy se conservan algunos vestigios. El puente que salva el Alcanadre, constituye otro gran ejemplo de la arquitectura e infraestructura romana.
Aparte de los vestigios romanos, como es el caso de la calzada y el puente, pueden apreciarse numerosos restos medievales además de los vestigios que todavía se conservan del acueducto que salva la fosa del Alcanadre.
Entre sus principales monumentos, bien merece la pena visitar la iglesia parroquial de Santa María; las ermitas de Santiago y la de la Virgen de la Victoria, así como la torre del pueblo, obra del prestigioso arquitecto Juan de Herrera y que es considerada Monumento Nacional.
Asimismo, las fiestas de Pertusa son otros de sus atractivos. Así, lo mejor es visitar el pueblo entre el 15 y el 16 de agosto, donde se lleva a cabo una de las celebraciones más animadas en honor a Nuestra Señora de la Asunción. Otros festejos de interés son la de Pascua, que se realiza cada 19 de enero, y las fiestas de Santa Águeda, durante el mes de febrero, dedicada a las mujeres en especial.

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www.huesca.com/pertusa/