Picos de Europa: reflejos de cielo sobre piedras naranja

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Picos de Europa

A los Picos de Europa se llega por muchos caminos. El de la vista es el más rápido y el más directo porque los Picos son un paisaje casi omnipresente desde muchos puntos de Asturias. Entran por los ojos, por eso dice la leyenda que el nombre de estas montañas proviene del hecho de ser el primer elemento geográfico “de Europa” que algunos navegantes veían en el horizonte a divisar tierra desde sus barcos procedentes ultramar.

Sus más de 300 cumbres entre las que predominan alturas de 2.000 metros o más, son perfectamente visibles desde lugares impensables y lejanos de la geografía astur. La belleza de los tres macizos montañosos que integran estas majestuosas paredes calizas puede tener su resumen en los destellos color mandarina que el sol suele arrancar de las paredes ferruginosas del mítico Naranjo de Bulnes.

La Reserva Natural de los Picos de Europa es un clásico de los tesoros naturales del Principado, la Reserva de la Biosfera más visitada de España después del Parque Nacional del Teide y una referencia hasta para quienes nunca han estado en Asturias.

Con estos antecedentes a favor resultaba evidente que este espacio sería declarado Reserva de la Biosfera y entraría en el Club  de Producto Reserva de las Biosfera de Asturias. Con un pie en el Cantábrico y el otro en las alturas de Torrecerredo, la Reserva de Picos de Europa ofrece una espléndida oferta de alojamientos, gastronomía, turismo activo y de experiencias que permiten cubrir las expectativas más dispares.

Los grupos más tranquilos y familiares pueden conocer la vida cotidiana de los productores de queso de Cabrales, asomarse al museo de los bolos de Panes, o conocer los ancestros que integraron la fauna glacial de los Picos de Europa.

Los amantes de experiencias más físicas e intensas pueden practicar el senderismo, la escalada, la espeleología o el descenso de ríos de montaña acudiendo a alguna de las muchas empresas de turismo activo que jalonan las  principales localidades de los concejos que integran el territorio de esta clásica Reserva de la Biosfera.

Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa, y primer escalador del Naranjo de Bulnes junto a Gregorio Pérez “el Cainejo”, descansa para siempre entre las cumbres de los Picos, tierra con rincones que él denominó “el reino encantado de rebecos y águilas”. Ese atractivo de lo salvaje y lo cercano, de una belleza que es tan básica como sobrecogedora, es el principal encanto de los Picos de Europa.

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