Ocio y diversión en Marbella

Marbella es, sin lugar a dudas, uno de los centros turísticos más destacados de la Costa del Sol, no sólo por la gran calidad de las infraestructuras con las que cuenta sino además por los servicios que brinda. El Puerto Banús, uno de los más importantes atractivos turísticos de este municipio del litoral malagueño, cuenta con una exclusiva zona de ocio dentro de su puerto deportivo. Al mismo tiempo, representa un verdadero paraíso para los aficionados al golf debido a que posee una docena de magníficos campos que permiten practicar este deporte con el mar y la montaña de fondo. La parte histórica de la ciudad, así como su exquisita gastronomía son otros de sus encantos.
Puerto Banús, es uno de los lugares más emblemáticos de Marbella. Se encuentra rodeado de exclusivas urbanizaciones y se jacta de recibir cada año a algunos de los yates más grandes y lujosos del mundo. Este puerto deportivo dispone de una selecta zona de ocio conformada por restaurantes, locales y tiendas de firmas de primer nivel y artículos de lujo.


Por otra parte, Marbella posee un bello litoral de 26 kilómetros en el que se suceden magníficas playas dotadas con todo tipo de servicios.  Un buen ejemplo de ellos son  la playa de Víbora, un arenal tranquilo que resulta ideal para descansar; Venus, situada en una ensenada y que ofrece bellas vistas al puerto deportivo; San Pedro de Alcántara, en la que se sitúan varios restaurantes y chiringuitos; Río Verde, que es la continuación de la playa de Puerto Banús; y Puerto Cabo Pino II, de  arena muy gruesa y con pequeñas piedrecitas.
A los amantes del buen arte, se les recomienda realizar una visita a la Fundación Museo del Grabado Español Contemporáneo, ubicado en el casco antiguo de Marbella. Este lugar cuenta con una impactante colección de grabados y obra gráfica del mejor arte español, que incluye  aguafuertes, aguatintas, litografías y xilografías. La muestra contiene grabados del siglo XV hasta piezas de artistas de renombre internacional como Picasso, Dalí, Tápies o Miró.
En el casco histórico de la ciudad se halla el castillo, la única construcción que se ha conservado de la época musulmana. En la misma zona se localiza la Plaza de Los Naranjos, punto de visita obligada para los turistas. Fue construida en 1485, a imitación de las plazas castellanas. Está rodeada por casas blancas, una multitud de naranjos y una fuente renacentista, y en ella se emplazan el Ayuntamiento, la oficina de Turismo y diversos restaurantes.

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