La villa fortificada de Linares de Mora

En la Sierra de Gúdar, visitamos Linares de Mora, una localidad ubicada a 1.311 metros de altitud sobre el nivel del mar que, por su cercanía a la Estación de Esquí de Valdelinares, es muy concurrida durante el invierno.
Esta villa fortificada se emplaza en el Valle del río Linares, en medio de un sensacional  paraje, marcado por abruptos desniveles y por la abundancia de pinares y manantiales.
Como la villa se encuentra levantada sobre una roca, permite al visitante disfrutar de panorámicas extraordinarias. En la cima de la peña, se hallan los restos del castillo, que proceden de la reforma realizada en 1222 por el obispo Sancho de Ahones. Su planta es irregular, lo que le permite adaptarse al terreno. La torre principal se asoma al precipicio más accidentado.
A los pies de los restos del castillo,  se ubica la Iglesia barroca, cuya peculiaridad reside en que el campanario está separado del templo.
Si bien se desconoce cuando fue fundada la villa, se sabe que Linares de Mora ha sido rescatada a los moros por Alfonso II de Aragón allá por el año 1181. Durante un tiempo, la defensa del castillo de la villa fue confiada a la Orden del Temple, de modo tal que han sido los Templarios quienes rigieron los destinos del lugar hasta 1202, año en que Pedro II el Católico donó esta fortaleza junto a la de Puertomingalvo, al Cabildo de la Seo de Zaragoza.
Durante las Fiestas Patronales de Linares, dedicadas a Santa Ana, Santiago y San Cristóbal, que son celebradas entre el 24 y el 29 de Julio, se puede apreciar el festejo con toros embolados, vaquillas y concursos, entre otras muchas actividades.

Imagen:

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