Brujas: un lugar para perderse

Si hablamos de un destino para perderse y disfrutar, tenemos que pensar en Brujas. Se trata de la capital de la provincial de Flandes Occidental, situada a 90 kilómetros de Bruselas y que su nombre nos anticipa ya lo que vamos a encontrar, pues proviene del antiguo noruego “Bryggia” que se refiere a puentes, muelles y atracaderos.

Quizá por esto mismo, por esa gran cantidad de puentes y canales que la atraviesan, se la conoce comúnmente como “la Venecia del norte”. Precisamente gracias a esto durante muchos años, concretamente hasta el siglo XV, fue una de las ciudades más prósperas del continente.

Brujas y sus canales

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Un recuerdo a la gloria pasada

Quizá su mayor atractivo radique en su casco histórico, la mayor parte de él reconstruido, pero aún así reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000. Lo primero que observará el curioso visitante al llegar a él es que las estructuras recuerdan a la época medieval, y no se equivocan.

Se mantienen prácticamente intactas desde entonces, a pesar de las reformas y mejoras que han podido incorporar, para acondicionarlas a los tiempos modernos, su esencia sigue sin modificación. Algo que recuerda a otras ciudades como Ámsterdam o Estocolmo.

Sin embargo, ese algo mágico que tiene y que le hace única la consagra, año tras año, como la ciudad más visitada de Bélgica, por delante incluso de Bruselas. Al año, cerca de 3 millones de viajeros la escogen como destino para perderse por sus empedradas calles.

Lo que no debe perderse

Si hablamos de lugares que visitar en esta escapada a Brujas, no debe pasar por alto su Plaza Mayor, que coincide además con su centro neurálgico y en el que, cada sábado, podrá encontrar su tradicional mercadillo, que se sucede en las diferentes estaciones del año y que representa un punto de encuentro y de divertimento para ciudadanos locales y extranjeros.

Mirando hacia el cielo, encontrará la torre más característica de la ciudad: Belfort. Con 83 metros le invitamos a armarse de valor y subir sus 365 escalones. La meta merecerá la pena y es que desde lo más alto de ella podrá tener una preciosa panorámica, posiblemente las mejores vistas de la ciudad.

En último lugar, si no lo conoce, recomendamos un pequeño viaje a Bruselas, la ciudad más grande y la principal si hablamos de temas administrativos de la Unión Europea.