Albaida “la blanca”

Esta localidad, provincia de Valencia, se encuentra a camino en realidad entre las dos comunidades vecinas, Valencia y Alicante. Un lugar en el que merece la pena perderse y degustarse con su increíble conjunto histórico que datan de la época de los íberos, aunque su origen es musulmán.

Su momento más llamativo fue durante la Guerra de la Independencia, porque fue una de las localidades que más difícil le pusieron el paso a los franceses. Con el tiempo, ha llegado a ser conocida por muchas cosas, pero entre ellas destacan el cultivo de la vid y la industria de la cera.

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© Maurizio Martini – Fotolia.com

Ruta histórica y artística

Desde el año 2002 es declarada atracción turística, precisamente por el conjunto de monumentos históricos que guarda en su interior. Entre ellos, las murallas medievales, de plenos siglos XI al XIV o el Palacio de los Milà y Aragó. En cualquier caso, la visita puede plantearse como un paseo por la historia, ¿nos acompaña?

Después de sumergirnos y atravesar una de las puertas que dan acceso a la localidad valenciana de Albaida, podremos dar un agradable paseo hasta la Plaza de la Villa. Y es que, precisamente en este lugar, aparecen concentrados una gran parte de los monumentos más importantes que debemos conocer y admirar en nuestro viaje.

El primero es un Bien de Interés Cultural que fue aprovechado para la defensa de la ciudad, por sus tres grandes torres. Se erige a finales del siglo XV, aunque sufrió importantes remodelaciones en los dos siglos posteriores. Si acceden a su interior, encontrarán pinturas barrocas, especialmente dentro de la Sala del Trono.

Iglesia a la Asunción de María

El otro monumento estrella de Albaida es la Iglesia Arciprestal de Santa María, de entre 1592 y 1621. Una fachada simple que encierra un bellísimo altar mayor y una nave única con capillas entre contrafuertes, que son parte de su magia única y algo que no pasa desapercibido para el visitante.

Además, si se quieren empapar de la cultura más local, no dejen de visitar la Casa-Museo del Pintor albaidense José Segrelles. Una casa diseñada por el propio artista y que guarda en su interior 150 obras originales del autor.