Cuevas del Becerro

Cuevas del Becerro es un municipio muy particular, ya que se encuentra entre los más pequeños de la provincia de Málaga. Posee una excepcional riqueza arqueológica, que da cuenta de su origen romano, a pesar que en su término municipal se han encontrado también diversos vestigios de mayor antigüedad, como es el caso del Castillo del Cerro del Castillón, datado en la Edad Media.
Del periodo romano se conserva el yacimiento arqueológico conocido como Casa de las Viñas, en donde hay un un antiguo horno de alfarería junto con restos de lo que se cree que fue una factoría de producción de aceite. En esta misma zona, fueron hallados a su vez monedas romanas y restos de cerámicos, entre otros objetos de interés.
Su casco urbano conserva su característico trazado mozárabe. Al recorrerlo, es posible toparse con la Iglesia de San Antonio Abad, el único edificio de interés. El templo es una sencilla construcción de una sola nave de comienzos del siglo XX.
Cerros calizos de singular belleza rodean al municipio, configurando de ese modo un  entorno natural digno de ser retratado. Lugares como la Cueva del Moro, a la que suelen concurrir los adeptos a la espeleología; y la fuente del Nacimiento del río de las Cuevas, que está ubicado en las proximidades del casco urbano y cuya imagen más bella es la que ofrece cuando caen las lluvias que marcan el comienzo del otoño, son considerados de visita obligada.
Las artesanías típicas del municipio, son los objetos hechos con mimbre, esparto y madera, al igual que los artículos de talabartería.
El Día de la Vieja es una de sus principales festividades y tiene lugar en Cuaresma. En esta fecha el pueblo sale al campo para reunirse a comer y apedrear un enorme muñeco.

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Visita Zafarraya

Zafarraya es un pueblo granadino que está situado en el “Boquete de Zafarraya”, un paso de montaña natural que une la Axarquía de Málaga con la sierra de Alhama y que por sus características es considerado uno de los más interesantes accidentes geográficos de la zona.  Tras pasar este camino natural y la población de Ventas de Zafarraya, hallamos los Llanos de Zafarraya, sitio en el que se ubica esta bella localidad de veranos frescos e inviernos suaves.
Uno de los principales hallazgos que se han realizado en este municipio es el de los restos del hombre de Zafarraya, de unos 30.000 años de antigüedad, que conforman un importante testimonio acerca del Neandertal.
Estas tierras fueron habitadas también por fenicios y romanos, tal como lo demuestran los diversos yacimientos arqueológicos que se han encontrado, que son básicamente calzadas y algunos objetos de aquella época.
También, pueden apreciarse los restos que se conservan de algunas torres de comunicación, que en el pasado conectaban la costa con el interior de la península.
Vale destacar que la mayor parte de esta villa resultó destruida por  el terremoto que sacudió a la región en el año 1884. Luego de su reconstrucción, el municipio se constituye de forma independiente.
Al pasear por el casco urbano se observan a simple vista algunos de sus monumentos más destacadas, como es el caso de la Ermita de Nuestro Señor de las Tres Marías, que atesora en su interior una imagen legendaria del un rostro de Jesús dibujado en un cristal; y la Iglesia de la Inmaculada Concepción, que tras ser devastada por el sismo fue reconstruida casi por completo, de modo que sólo conserva unos pocos vestigios de la estructura original.
Además de un interesante patrimonio histórico, Zafarraya cuenta con valiosos parajes naturales, como El Refugio, El Boquete y las Parideras, donde se puede practicar senderismo. En el caso de El Boquete, hay disponible una ruta para recorrer en bicicleta de montaña.

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La riqueza arqueológica de Lupión

Lupión es una atractiva localidad de la provincia de Jaén que se destaca principalmente por su vasta riqueza arqueológica, un claro ejemplo del rico legado histórico de esta población.
Un torreón defensivo constituye el yacimiento arqueológico más sobresaliente de su entorno. Se trata de una construcción del siglo XIII, que representa lo único que queda de lo que en su momento fue un castillo.
Además de estos restos de la época medieval, también se conservan diversos vestigios del periodo islámico.
Paseando por las calles de su casco urbano, es posible vislumbrar algunos de sus monumentos más destacados, como es el caso de la Iglesia de Nuestra Señora de Asunción, una pequeña edificación datada en el siglo XV que combina diferentes estilos. Su estructura consta de tres naves, las cuales están separadas por pilares. Su fachada es más bien sencilla.
También, vale la pena visitar el Ayuntamiento y la plaza sobre la que se asienta, en cuyo centro dispone de una fuente.
Si queremos apreciar mejor el entorno natural de la villa, no hay mejor lugar para hacerlo que la campiña de olivares de gran extención que la circunda, además del paraje conocido como Casa de Máquinas, un sitio al que es posible arribar tanto en auto como a pie, realizando senderismo. En ambas orillas del río Guadalimar, el visitante se impactará con el verde intenso de su vegetación.
De la gastronomía típica de Lupión, merece la pena destacar las tortas a la Carda, elaboradas con una fina masa de pan; y Morrococo, un plato realizado a base de tomate, garbanzos y cebolla.

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Descubre la historia de Antas en primera persona

Antas, es un pueblo que forma parte de la Comarca del Levante Almeriense y que sobresale por su rica y vasta historia, muestra de ello son sus diversos restos de yacimientos arqueológicos que alberga, la mayoría de los cuales, por su enorme valor, fueron trasladados a museos de Europa.
En la zona de El Argar aún se conservan ciertos vestigios originarios de la Edad de Bronce, entre los que se encuentran cerámicas, objetos de cuarzo y pinturas.  En tanto que en El Cárcel y La Gerundia predominan restos pertenecientes al Neolítico y la Edad de Cobre, que se cree pertenecieron a una antigua población que todavía hoy conserva sus estructuras. Incluso, a orillas del río Antas se descubrieron además en un muro sepulturas de estas antiguas civilizaciones. Gracias a la existencia de tales yacimientos se ha podido conocer las características de lo que fue la cultura argárica.
En la zona del casco urbano de esta localidad pueden apreciarse diversos monumentos de especial interés, como por ejemplo el Templo Parroquial de la Virgen de la Cabeza, una construcción del siglo XVII que ha sido sometida a numerosas remodelaciones en el transcurso del tiempo.
Asimismo, pueden visitarse diversas ermitas, que se suman al acueducto del Real, como es el caso de la ermita La Milagrosa, la del Cabezo María y la ermita de la Era.
Aparte de adentrarse en la historia de esta localidad, Antas es el sitio ideal para realizar  turismo rural en pleno contacto con la naturaleza, practicando senderismo en las zonas del Cajete o del Charco de las Palomas.
De la artesanía local, predominan los objetos confeccionados en yeso, al igual que los tejidos.
Con respecto a la gastronomía típica del lugar, los visitantes pueden deleitarse probando los mantecados, las gachas y las pelotas.

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El mágico entorno de Almargen

Almargen, es un pequeño y acogedor pueblo de Málaga que por su ambiente tranquilo y paisaje tipico de campiña resulta perfecto para realizar turismo rural y cultural. Se trata de un destino donde puede disfrutarse del ocio al aire libre, practicando senderismo u otras actividades deportivas, tanto en la Sierra de Almargen, el Manantial de Casas Blancas o en el entorno ofrecido por el Río Salado.
Las aguas del Manantial de Casas Blancas se caracterizan por sus altas concentraciones de yodo, por lo que poseen propiedades curativas, siendo apropiadas para el tratamiento de enfermedades de la piel y del aparato digestivo.
Los orígenes de esta localidad datan de la Edad del Cobre, tal como lo atestiguan los diversos yacimientos arqueológicos que fueron hallados en su término municipal, como es el caso de El Almirón, una necrópolis de cuevas artificiales de gran belleza. También pueden visitarse los restos de termas romanas que se sitúan en la zona del citado manantial.
Al recorrer el casco urbano, es posible apreciar la Iglesia de la Inmaculada Concepción, el principal monumento de Almargen. El templo, que fue construido en el siglo XVI y reformado aproximadamente un siglo después, sobresale por su fachada de estilo manierista y por los artesonados mudéjares de la nave central. 
Claro que no podemos irnos de esta bella ciudad sin llevarnos algunas de sus artesanías típicas de recuerdo, como pueden ser aperos de labranza y objetos de forja.
De su gastronomía, recomendamos probar las setas, las sopas de espárragos y sus embutidos y chacinas de elaboración artesanal.
Aquellos que deseen visitar este pueblo durante sus principales festividades, pueden hacerlo entre el 26 y 27 de septiembre, fecha en la que se celebran las fiestas en honor a San Cosme y San Damián, o durante la primera semana de agosto, cuando tiene lugar  la feria del pueblo.

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La Luisiana, un paseo por la campiña sevillana

La Luisiana es un municipio que forma parte de la campiña sevillana, en el cual son conservados los restos de baños romanos, su principal yacimiento arqueológico, que en el pasado fueron utilizados como balneario por las personas de clase acomodada.
Esta población, cuenta además con una gran cantidad de restos arqueológicos, muchos de los cuales pertenecen sobre todo al período íbero y a la Edad de Bronce, y pueden ser apreciados en el Museo Arqueológico de Sevilla.
Existe una gran variedad de monumentos, los cuales pueden ser contemplados por los visitantes en su paso por esta encantadora villa. Entre ellos, se destaca el edificio del Ayuntamiento, una construcción del siglo XVIII que fue utilizada como depósito de granos hasta bien entrado el siglo XX.
Otro de los sitios de interés de La Luisiana es la Casa de Postas, un edificio barroco que conserva su estructura original. Consta de dos partes: la primera compuesta por una panadería y una vivienda, en tanto que la segunda está representada por un patio con magníficas columnas toscanas.
El paseo se completa con la Fuente de los Barricos, así como con las Iglesias del Campillo y de la Inmaculada Concepción. Esta última constituye un claro ejemplo de la arquitectura barroca.
En sus alrededores, es posible contemplar los vestigios de antiguas explotaciones agrícolas, que hoy en día continúan utilizándose para el cultivo así como para la producción de aceite de oliva.

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El paisaje serrano de Alcudia de Monteagud

Alcudia de Monteagud es un pueblo típico de las sierras, que se caracteriza por conservar una de las mayores empedradas de toda España, la cual llamará seguramente la atención de los viajeros.
La población cuenta con numerosos yacimientos arqueológicos de gran interés, entre los que se encuentran restos de hachas confeccionadas en piedra que pertenecieron a los hombres que vivieron en las cuevas de los alrededores y que poseen una antigüedad de aproximadamente unos 6.000 años de antigüedad.
Para conocer de cerca el legado histórico que conserva la villa, lo mejor es realizar una visita a la Torre de Alhabia, que fue levantada en el siglo XII. También, podemos aprovechar conocer la Torre de los Casares y la Torrecilla, las cuales son conservadas junto a algunos restos de fortificaciones que antiguamente fueron utilizadas con fines defensivos.
En la parte más alta de Alcudia de Monteagud se halla el Monasterio, al cual debe su nombre esta localidad. Se trata de un sitio desde donde es posible contemplar fantásticas vistas de todo el paisaje serrano, así como de los municipios cercanos. Hasta aquí, llegan en peregrinación cada año tanto los habitantes de este municipio como los de Benizalón.
Dentro del casco urbano, pueden visitarse la Iglesia de la Virgen del Rosario, un templo originario del siglo XVI, y el edificio de la Parroquia de Santa María, el cual data del siglo XVII.
Aquellos que gustan de practicar senderismo, hallarán aquí el lugar ideal para hacerlo, puesto que cuenta con numerosas rutas que conducen hacia la zona más alta de la población como también a los alrededores  del entorno natural marcado por las sierras.
Por otro lado, los amantes del turismo rural tienen la opción de alquilar alguno de los tantos cortijos que hay disponibles y, de ese modo, dedicarse a descansar durante alguna de las paradas que realicen.

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La impronta inconfundible de Valenzuela

Valenzuela es una bonita villa de la provincia de Córdoba, la cual llama la atención a quienes la visitan gracias a su amplia alfombra de serrín de diversos colores que la visten durante el mes de mayo, con motivo de la Festividad de la Cruz, que es considerada de interés turístico.
Cuentan que sus primeros pobladores han sido los íberos, de quienes se conservan importantes yacimientos arqueológicos, como el Recinto de Algarbejo así como diversos restos de murallas que se alzan en las rutas que conducen hasta Valenzuela.
Este pueblo de casas encaladas, se encuentra coronado por el edificio de la ermita del Calvario, el cual está situado en lo alto del Cerro Boyero. Gracias a su excepcional ubicación, desde aquí es posible contemplar fabulosas vistas de todo Valenzuela.
En su casco urbano sobresale la Parroquia de la Asunción, monumento que fue construido sobre un antiguo templo barroco. A pesar de su estructura moderna, aún conserva un mirador de la antigua iglesia, que se mantiene en perfectas condiciones.
Si hay algo que atrapará a todos aquellos que visiten este municipio es la magnífica postal que brinda dar un paseo por sus calles llenas de encanto. Para estar en contacto con la naturaleza del lugar, sólo basta con recorrer la loma del cerro, desde la cual se obtienen bonitas panorámicas de su entorno privilegiado.
En relación a su gastronomía, es sugerible probar los platos a base de legumbres, el principal ingrediente de la cocina tradicional de la villa.

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Por las sendas de Chóvar

En la Comarca del Alto Palancia, más precisamente en pleno Parque Natural de la Sierra Espadán, se encuentra Chóvar, un pueblo cercano a la montaña mediterránea que fue  construido por los musulmanes.
Las calles son típicas, con algunos altibajos, delimitadas por  casas blancas. Las calles de la zona alta evocan los trazados irregulares propios de otros pueblos mediterráneos.
Parte de su historia queda de manifiesto en sus yacimientos arqueológicos, como los del Poblado Ibérico del Rubial, la Cueva y la Bellota.
Continuando por el Calvario, en la parte alta del pueblo, es posible llegar a los restos de un castillo, el cual fue construido por los musulmanes para ser usado como torre de vigilancia. Vale aclarar que la fundación del pueblo de Chóvar es de origen morisco y está muy ligada con el Castillo de Azuébar, por lo que se cree que Chóvar representaría  una serie de torres de defensa de dicho castillo. Actualmente, tan solo se pueden observar restos de torres.    
Si de naturaleza se trata, es posible decir que Chóvar en su totalidad constituye un paraje sumamente digno de visitar, permitiéndonos disfrutar de la naturaleza.
Tomando el Barranco Carbón, llegaremos hasta Las Carboneras, un paraje muy bonito en el que se puede disfrutar de un entorno, compuesto por mesas, agua y alcornoques muy añejos.
Avanzando por el Barranco de Ajuez, y pasando la presa, arribaremos a un sitio encajonado que destila el agua, La Fuente Fresca.
En cuanto a las numerosas sendas, que desde siempre se han utilizado como medio para acercar a los lugareños a los campos de cultivo, éstas se hallan en perfecto estado, de modo que adentrarse por tales sendas es encaminarse a un encuentro con la naturaleza en estado puro.

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Tahal rústica

Tahal, un pueblo almeriense cuyo trazado se adapta a la ladera de una colina, en pleno paisaje serrano, es el lugar indicado si lo que se busca es disfrutar de estupendas panorámicas de toda la comarca, dignas de ser retratadas.
Uno de sus monumentos principales es la torre del Castillo de los Estévez, el cual está erigido sobre una alcazaba y que se impone sobre un caserío, contrastando visiblemente el blanco de sus muros con el rojo de los tejados.
Los yacimientos arqueológicos se hallan entre los principales atractivos de esta población. Los mismos, se encuentran ubicados en los alrededores de Tahal y pertenecieron a diferentes culturas que habitaron la región en tiempos remotos. De ese modo, es posible apreciar interesantes grabados, que datan de diversas épocas, como es el caso de los del Cerro del Mojón, fechados en el Neolítico y la Edad de Bronce.
Otra de las joyas arquitectónicas que forman parte del legado histórico de Tahal es el castillo que domina la localidad. Se trata de una fortaleza que fue levantada en el siglo XVI y que actualmente se encuentra en estado ruinoso.
Continuando con el paseo por el casco urbano, es posible contemplar diversos monumentos de especial interés, como por ejemplo el edificio de la iglesia parroquial, dedicada al Santo Cristo del Consuelo, la cual aún conserva una torre, que antiguamente era utilizada como campanario y lugar de resguardo ante posibles ataques de los berberiscos.  Si bien cuando promediaba el siglo XIX la iglesia se hallaba en ruinas, diversas reformas posteriores le confirieron la estructura que luce hoy.
Otros de los encantos del lugar son una fuente, al igual que un viejo horno, donde eran cocidas las tejas para la población; y una lápida datada en 1881.
Su paisaje serrano, resulta ideal para practicar senderismo o disfrutar de un bonito día de campo.

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