Observación de aves en el Parque Nacional de Monfragüe

El Parque Nacional de Monfragüe está ubicado en el centro de la provincia de Cáceres, justo donde confluyen los ríos Tajo y Tiétar. Las aguas de este último junto con otros cauces menos caudalosos excavan profundas gargantas hasta llegar al río Tajo, originando de ese modo un increíble sistema de cantiles rocosos.

Además de las áreas de bosque y matorral mediterráneo de gran valor tanto faunístico como ambiental, lo que más destaca del conjunto son las amplias extensiones de dehesas que se prolongan al norte y sur del Parque Nacional.

Monfragüe posee accesos fáciles y correctamente señalizados. En su interior sólo hay un núcleo de población, Villarreal de San Carlos, en donde se encuentran los centros de visitantes y de interpretación.

Vale destacar que el área de uso público es bastante reducida, pues la mayor parte del Parque Nacional se encuentra cerrado a los visitantes. Sin embargo, la zona visitable brinda excelentes lugares para la observación de aves. Para conocer mejor la riqueza ornitológica de Monfragüe, es sugerible realizar un recorrido por los principales miradores o aprovechar para hacer algunos de los itinerarios de senderismo que existen en el Parque y el entorno. Cabe señalar que la mejor época para avistar aves en el Parque Nacional es en primavera, entre marzo y mayo.

Uno de los miradores más simbólicos del parque es Salto del Gitano-Peña Falcón, un imponente cantil rocoso que está situado en la entrada desde Trujillo. Alberga una maravillosa comunidad de aves, compuesta por el buitre leonado, cigüeña negra, búho real, águila perdicera, halcón peregrino, etc.

La Serrana, La Tajadilla, La Báscula y Portilla del Tiétar, son otros de los miradores a los que se puede acceder.

En el interior del parque hay diversos elementos artísticos que merecen ser apreciados, como es el caso del castillo de Monfragüe y el puente del Cardenal. Mientras que en los alrededores se puede visitar el poblado prerromano de Torrejón el Rubio, el Museo Etnográfico de Serradilla, el Convento del Santo Cristo y la  iglesia parroquial de Serrejón en Plasencia.

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La Tinença de Benifassá

La  Tinença de Benifassá, es una sub-comarca de la Comunidad Valenciana que está compuesta por los pueblos de Coratxá, La Pobla de Benifassá, El Boixar, Fredes, Castell de Cabres, El Ballestar y  Bel,  todos ellos de aspecto medieval. De manera que las opciones a las que puede acceder el visitante, sobre todo en materia de turismo cultural y turismo rural, son realmente muy diversas.
En lo que respecta a la gastronomía, La Tinença es famosa por su exquisita cocina autóctona, de la que se destacan los platos a base de carne de caza, guisos y diversos productos naturales.
El paisaje de La Tinença es propicio para la realización de numerosas actividades, como paseos a caballo, turismo activo, senderismo y travesías en 4×4.
Los tintes de la postal que arroja el entorno de esta zona van variando con cada estación del año. Se trata de un lugar lleno de contrastes, que incluye una importante área de  cotos de caza, cursos de ríos, frondosos  valles y elevaciones del terreno que denotan su paisaje limpio.
Su principal atractivo es, sin duda alguna, el Parque Natural de la Tinença de Benifassà, el cual abarca diferentes poblaciones. Posee una abundante fauna y flora, y es una zona que puede recorrerse gracias a las diversas rutas con las que cuenta, las cuales llevan a los visitantes a conocer sus diferentes embalses y bosques. La ruta roja, que se extiende desde el Portell de l’Infern hasta el Salt de Robert, es una de las más elegidas por los amantes del senderismo y del turismo activo.
No hace falta esgrimir más motivos para visitar La Tinença de Benifassá. ¡Anímate a descubrirla!

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Turismo activo en Pallars Sobirà

Pallars Sobirà, comarca que forma parte del Parque Natural del Alto Pirineo, dispone de muchas opciones interesantes para poder disfrutar al máximo de su entorno durante el invierno. En la época invernal, la cumbre nevada de la Pica d’Estats, 3.143 metros de altitud, conforma el paisaje perfecto para practicar  esquí y muchas otras actividades, que permiten descubrir la naturaleza y el patrimonio artístico y cultural del lugar.
El paisaje blanco que ofrecen las laderas nevadas del Pirineo, se conjuga con la imagen que brindan los ríos de aguas rápidas, los lagos de origen glaciar y las angostas carreteras que conducen hacia pequeños asentamientos rurales. A ello, se le suman diversos sitios, como el pueblo de Tor, el Pla de Negua o els Plans de Boavi, dueños de un cierto halo de misterio.
Tampoco hay que dejar de mencionar a la atractiva arquitectura de montaña, que puede observarse en sus iglesias, construcciones románicas y ermitas, y demás estructuras pastoriles, que propician el turismo rural de montaña y turismo activo.
Debido a su orografía típica de montaña y la magnificencia de su paisaje, los pueblos del Pallars se encuentran entre los más elegidos por los aficionados al turismo de aventura, pues ofrecen el escenario perfecto para realizar descensos de rafting o de barrancos, rutas a caballo, etc. Pero además en invierno pueden realizarse otras actividades, más allá del clásico esquí alpino.
De este modo, Pallars Sobirá dispone de atractivos aunque improvisados senderos blancos, conformados por laderas, senderos y bosques, que permiten estar en contacto con la naturaleza de la cordillera pirenaica realizando senderismo, ascensiones, rutas en trineo impulsados por perros, excursiones con raquetas de nieve y esquí de fondo y de montaña.
En tal sentido, Bosc de Virós, es una estación de esquí muy concurrida para participar de las travesías en trineo con perros debidamente entrenados, con el apoyo de un guía experto.
Aquellos que se decanten por el esquí alpino, pueden hacerlo en Talascán, Port Ainé o Spot Esquí, que entre los tres suman unos 70 kilómetros de pistas, además de un gran número de cañones de nieve y 6 telesillas, entre otras atracciones.

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Recorre El Fargue en bicicleta

El Fargue es un barrio de la provincia de Granada, cuya población asciende a 800 habitantes. La historia de este lugar está ligada a una fábrica de pólvora, que funcionó durante varios siglos, en la cual trabajaba la mayor parte de los lugareños. Sin embargo, dicha fábrica, que pertenecía al estado, fue vendida en el año 2001 a una empresa estadouniense dedicada a la fabricación de misiles.
La instalación de la fábrica de pólvora se debió originalmente a que por El Fargue pasa la acequia de Aynadamar, cuya agua era utilizada para los molinos de la fábrica. Con una trayectoria de 13 kilómetros, la acequia se extiende desde Fuente Grande y llega hasta El Albayzín.
Aquellos que practican ciclismo, tienen la opción de recorrer el barrio comenzando el paseo en Plaza Nueva, para pasar luego por el río Darro y ascender rumbo a Sacromonte, donde se halla la Abadía de Sacromonte. El periplo puede continuar tomando el camino que conduce desde la abadía hasta donde se halla el campo de fútbol. Es importante saber que para realizar esta ruta en bicicleta es necesario tener buen estado físico, puesto que durante el trayecto se deben sortear cuestas dado que hay un desnivel de 233 metros. Aquellos que posean mejor preparación física, tienen la opción de realizar el ascenso hasta cruz de Viznar (1523 metros), desde donde es posible contemplar una magnífica panorámica de todo el entorno.
También hay diversas rutas interesantes para practicar senderismo, que parten desde el centro de Granada, gracias a las cuales es posible apreciar las inmejorables vistas que se obtienen de la Alhambra.

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Turismo rural y deportivo en Vélez-Blanco

Vélez-Blanco es un municipio andaluz, que está situado en la provincia de Almería y que integra el Parque Natural Sierra María-Los Vélez y la Ruta de los Castillos. Se trata, por ende, de un destino perfecto para los amantes del turismo rural y deportivo, así como para los aficionados al turismo cultural.
En su casco urbano, sobresale el Castillo-Palacio, considerado una de las joyas del renacimiento español. Fue construido sobre la antigua alcazaba árabe allá por el siglo XVI, y se erige sobre una roca que supera los 1.000 metros de altitud, por lo que desde aquí pueden apreciarse excelentes panorámicas de la villa. Solamente es conservado el exterior, pues su decoración interior ha sido vendida a comienzos del siglo XX y actualmente se expone en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York.
Otros edificios emblemáticos son la Iglesia de Santiago Apóstol, que posee elementos góticos, renacentistas y mudéjares; el Convento de San Luís, que se destaca por su portada de estilo plateresco; y la Fuente Caños de Caravaca, originaria del siglo XVIII.
En las afueras del caso urbano, es posible apreciar diversas torres vigías, así como yacimientos arqueológicos con pinturas rupestres, la mayoría de los cuales se hallan en el Parque Natural Sierra María- Los Vélez. La Cueva Ambrosio y el Cerro de las Canteras, son un gran ejemplo de los mismos.
En dicho parque, es posible practicar senderismo en los senderos del Pinar de las Muellas, Sierra Larga o Solana del Maimón.
Entre lo mejor de su gastronomía se encuentran platos como las migas de harina, los gurullos con liebre o perdiz y los mantecados dormidos.

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Montilla

Montilla, es una encantadora localidad que cuenta con el privilegio de albergar numerosas bodegas, las cuales son consideradas por los lugareños como los santuarios del vino, lo que las convierte en sitios de visita obligada. Y es que en este pueblo si hay algo que abunda es el vino, de sabor y aromas inigualables.
Además, Montilla posee importantes yacimientos arqueológicos, que contienen restos pertenecientes a diferentes períodos, que van desde el Paleolítico hasta la época romana.
En lo alto del cerro donde se erige esta población se alza el Castillo de Montilla, una antigua fortaleza del siglo XVIII de la cual sólo pueden apreciarse algunos restos.
También, en un recorrido por el núcleo urbano pueden contemplarse diversos monumentos de gran valor, que convierten a esta localidad en el destino ideal para los amantes del turismo cultural.
La ruta turística nos conduce primero a la Casa del Inca Garcilaso, donde residió y escribió buena parte de su obra, y que actualmente acoge a la oficina de turismo.
Para apreciar sus edificaciones de carácter religioso, qué mejor que recorrer las Iglesias de Santiago, de San Sebastián, de Francisco Solano y la de la Encarnación. A ellas, se le suma el Convento de Santa Ana, un edificio de estilo toscazo en cuyo interior alberga un retablo mayor de gran historia.
Para finalizar la ruta, podemos visitar el Museo Histórico Local, que se destaca por es uno de los más didácticos de la comarca.
Por su ubicación, Montilla es el sitio adecuado para la práctica del senderismo y el turismo rural. Aunque también podemos aprovechar para dar paseos en bicicleta, y disfrutar de las maravillosas vistas que nos ofrece la Sierra de Montilla.

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Rutas y senderos de Arredondo

Arredondo, es una encantadora localidad del Alto Asón, en Cantabria. Su territorio, escarpado y agreste, no es muy concurrido debido a que se encuentra fuera de paso de las rutas habituales.

Los macizos calizos de cumbres elevadas, que accidentan el relieve tanto de Arredondo como de los municipios aledaños, engloban en su interior un conjunto de cavidades de características únicas. Dentro del término municipal de Arredondo, se ubica el Sistema del Cueto-Coventosa, que con sus 815 metros de desnivel es considerado uno de los más importantes de España. También, vale la pena mencionar a la Cueva de la Vallina,  que se destaca entre las cientos de cuevas y torcas que existen. Este excepcional mundo subterráneo convierte a Arredondo en uno de los sitios preferidos por los espeleólogos de toda Europa.

Desde no hace mucho tiempo, este territorio ha comenzado a ser frecuentado por montañeros y senderistas, pues Arredondo se ha encargado de promocionar este tipo de actividades en esta parte de Cantabria, desconocida por muchos. Esto ha dado lugar en la región a la señalización de algunos senderos de Pequeño Recorrido (PR), que han sido incorporados a una red de carácter comarcal.

Uno de los recorridos más recomendables para realizar, debido a que no reviste dificultades, es el “Camino de las Cabeceras de Alisas”, un sendero de 12 kilómetros con comienza y finaliza junto a la iglesia de Bustablao. El inicio del recorrido nos conduce por la pista asfaltada que llega al barrio de Tabladillo, subiendo luego hasta las cumbres de Alisas, en las que puede observarse un estupendo ejemplar de tejo. Después, el circuito discurre entre cabañas y rodea las cabeceras del valle, donde puede tomarse un desvío a la derecha para acceder hasta El Braneu, collado desde donde se vislumbra el valle del río Miera. Retomando el camino, se desciende hasta el barrio del Avellanal y Bustablao. Si bien se trata de una ruta fácil, es necesario saber que existe un desnivel de 400 metros que hay que salvar, con algunas pendientes pronunciadas.

También, se puede optar por recorrer el “Camino de Peña Lavalle”, ruta que asciende hasta los alrededores de la cumbre que lleva el mismo nombre, donde se asienta la Sima del Cueto. El sendero comienza en Arredondo, sube hasta el barrio de Socueva y pasa por las proximidades de la antigua  ermita rupestre de San Juan de Socueva, y continúa ascendiendo hasta las cabañas de Buzulucueva. El camino sube hasta un collado cercano a la cumbre, desde donde es posible contemplar una magnífica vista panorámica del valle del Asón. Son 6 kilómetros y más de 800 metros de desnivel, siendo por su dureza una excursión de jornada completa.

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Déjate embrujar por Zuheros

Una de las localidades por las que discurre la Vía Verde de la Subbética es Zuheros, un pueblo de Córdoba que se caracteriza por sus blancas calles y miradores que envuelven en una suerte de embrujo a todo aquél que pasa por aquí. No por nada se lo ha declarado Bien de Interés Cultural.
Zuheros puede ser tomado como punto de partida para llevar a cabo numerosas rutas de senderismo, así como excursiones por el entorno natural.
Si observamos desde el mirador, contiguo a la Cueva de los Murciélagos, apreciaremos el castillo-palacio, el cual forma parte del patrimonio monumental de la villa. Se trata de una construcción del siglo IX excavada en la roca, de origen árabe, que se halla situada sobre un imponente risco. Hoy el edificio alberga algunos vestigios de un palacio renacentista, desde donde se obtienen maravillosas vistas panorámicas de la localidad.
Adentrándonos en Zuheros, podemos visitar la Iglesia de los Remedios, una vieja mezquita en cuyo interior atesora un atractivo retablo, además de una talla de la Virgen datada en el siglo XIII.
También, vale la pena hacernos un tiempo para hacer una recorrida por los museos de la villa, comenzando por el museo arqueológico, donde se exhiben diversos materiales y utensillios hallados dentro de la Cueva de los Murciélagos; la Casa Muso y el Museo de Costumbres de Artes Populares “Juan Fernández”.
Pero, sin dudas, el plato principal de Zuheros es la visita a la Cueva de los Murciélagos, que se localiza en lo más alto de la montaña, aproximadamente a mil metros de altura sobre el nivel del mar; y sobresale por su interesante conjunto arqueológico. Este Monumento Natural, tal como ha sido declarada, llama la atención del viajero por sus atractivas formaciones calizas, pinturas y lagos. Aunque lo mejor de esta cavidad es, por cierto, el importante yacimiento arqueológico del Neolítico que alberga.
La cueva posee dos entradas: Cueva Grande, que conduce a una serie de corredores con estalactitas y estalagmitas de gran belleza, y Cueva Chica, por donde se encuentra la Sala de los Estratos. Si pensamos visitarla, es bueno que antes sepamos que esta cavidad posee unos 700 escalones en los 450 metros que están abiertos al público.

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Propuestas para explorar el interior de Alicante

El paisaje compuesto por montañas y valles que encontramos al adentrarnos al norte de la provincia de Alicante conforma un increíble escenario natural, donde además es posible participar de numerosas propuestas de turismo activo o realizar algún deporte de aventura, para disfrutas de la vida al aire libre.
Dicho entorno contrasta visiblemente con el carácter masivo de los principales centros turísticos de la Costa Blanca, pues en el interior lo que más sobresale es su paisaje rural, de enorme riqueza ambiental y paisajística, motivo por el cual buena parte de este enclave ha sido declarado zona protegida e integra la red europea Natura 2000.
Además, por esta zona existe una gran cantidad de vestigios que pertenecieron a los antiguos pobladores y que atraen mucho al turismo cultural, como las fortalezas medievales, asentamientos moriscos, los pozos de nieve y excelentes muestras de arte rupestre.
Sin dudas, el interior de Alicante permite al visitante estar en contacto directo con la naturaleza, gracias a sus poco más de seiscientos kilómetros de senderos y la vía verde del Serpis que propicia el  cicloturismo. Para hacer más apacible el paseo, hay una amplia oferta de alojamientos rurales y exquisita gastronomía.
Alicante es una provincia que todavía tiene mucho por descubrir, por lo que explorar el interior de la misma es una experiencia gratificante. Aquí, se puede practicar espeleología, senderismo, escalada, bicicleta de montaña y barranquismo, entre muchas otras actividades de turismo activo. Además de numerosos senderos, hay diferentes rutas que pueden realizarse, así como 250 simas, 25 barrancos y atractivas vías verdes para explorar.
En contraste con otras zonas de España, su agradable clima es ideal para la práctica de deportes de aventura todo el año.

Sotres: el rey del montañismo asturiano

Aquellos que desean conocer en profundidad el paisaje asturiano pueden optar por subir a Sotres, aldea muy concurrida por excursionistas y montañeros para iniciar rutas y escaladas.

El camino sube desde el puente de Poncebos, atravesando pequeños túneles, junto al río Duje. A unos 6 kilómetros más adelante se halla el valle de Tielve, donde es posible descubrir la tradición del queso de Cabrales y contemplar los rebaños de cabras y ovejas que pastan entre las peñas. El terreno es accidentado, con desniveles, y desde la carretera serpenteante pueden apreciarse pequeños valles.

Al llegar a Sotres, tras recorrer 11 km desde Poncebos, nos encontramos con un pueblo de tradición pastoril de unos 200 habitantes, donde las cabañas forman parte de la arquitectura popular, las cuales se alzan entre grandes extensiones de pastos.

Gracias a que se trata de un sitio muy elegido por los excursionistas, Sotres posee guías de montaña, así como un alto nivel de hostelería y una interesante oferta de productos artesanos. Debido a que esta aldea posee numerosas cuevas naturales para la maduración del queso de Cabrales, aquí es posible encontrar varios elaboradores de este queso tan particular.

El pueblo se halla cercado por los Picos de Europa, lo cual da lugar para el vértigo. En lo alto de este promontorio humano se puede contemplar el paisaje, en la más absoluta quietud. En las inmediaciones de Sotres hay sendas trazadas que permiten adentrarse en la zona de los Picos de Europa.

Los amantes del sederismo pueden ascender desde Sotres hasta el Lago de las Moñetas, una cumbre situada en las cercanías. Para llegar allí es necesario sortear un importante desnivel. En principio, es preciso dirigirse a los invernales del Texu, rumbo a Aliva, hasta las Vegas del Toro o de Sotres donde es común encontrar rebaños de ovejas. Justamente allí es donde comienza el valle de las Moñetas. El Lago es, por cierto, uno de los tantos paraísos asturianos. Quienes no deseen recorrer esta ruta a pie, pueden elegir hacerlo en  4X4.

Si proseguimos rumbo a Aliva, transitaremos cerca a la divisoria de Asturias y Cantabria, entre los macizos de los Urrieles y el de Andara. Tras cruzar el arroyo del Duje, conocido también como Vao Jumiello, podemos visitar la Ermita de la Virgen de las Nieves, lugar desde el cual es posible observar el Refugio de Aliva y las minas.

También, podemos partir desde la citada Vega de Sotres, en dirección Pandébano para llegar al Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu, un pitón aislado de gran altitud. No hace falta agregar nada más para conocer porqué el pueblo de Sotres es llamado el  rey del montañismo asturiano.

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