Ruta por la Moheda Alta y Sierra Brava

Los amantes de la naturaleza no pueden dejar de hacer la ruta que va desde el embalse de Cubilar al embalse de Sierra Brava. A lo largo de 37 km, la ruta los llevará por el área denominada Zona Centro y las Vegas Altas del Guadiana, ubicada al centro-este de Extremadura. El trayecto abarca los términos municipales de Obando, Navalvillar de Pela, Vegas Altas y Madrigalejo.

Una sola jornada es suficiente para completar el itinerario, pudiendo alternar el coche con breves caminatas. Durante el recorrido, es posible apreciar diferentes hábitats, dedicados en su mayoría a aprovechamientos agrícolas y ganaderos, lo cual propicia la observación de distintas especies de aves fáciles. En efecto, el itinerario les permitirá pasar por zonas de diversos cultivos, dehesas y pastizales, hasta llegar a una gran llanura, donde está el embalse de Sierra Brava, punto en el que culmina el recorrido.

Conviene visitar el Centro de Interpretación Moheda Alta, para luego continuar hacia la finca Gorbea y pasar la dehesa, donde abundan  los cultivos de cereal de secano y arrozales y pueden observarse grullas y aguiluchos laguneros en los dormideros. Al arribar al embalse de Sierra Brava, es recomendable transitar por el camino perimetral que se encuentra antes de la presa para contemplar la gran diversidad de especies de aves acuáticas que allí habitan.

Cabe señalar que el otoño y el invierno son el momento perfecto para emprender esta ruta, ya que es cuando puede observarse una mayor concentración de aves, en especial de ánsares, grullas y avefrías. Los aficionados a la ornitología, seguramente no querrán perderse la oportunidad de realizar esta ruta.

 

Ruta por el Valle de Ayora y alrededores

Adentrándonos en la provincia de Valencia, más precisamente en el Valle de Ayora, llama poderosamente la atención el encanto del paisaje surcados por los ríos Júcar y Cabriel, en donde hay atractivos caseríos que constituyen el cobijo ideal para los amantes de la vida al aire libre y el turismo rural. Hablando específicamente de Ayora, la capital del valle, allí es donde se atesora Cautelar de Meca, un antiguo poblado ibérico de especial interés histórico y artístico.
Gracias a la naturaleza y el esfuerzo de los ayorenses, fue conformándose este enclave en un centro turístico del interior de Valencia, lo cual se evidencia en su amplia oferta de casas rurales o de alquiler, actividades culturales y de excursiones para apreciar de cerca la riqueza natural del Valle de Ayora.
Sin embargo, no caben dudas que  de todo su patrimonio se destaca el pueblo ibérico de Castellar de Meca, una auténtica joya que permanece oculta en el Valle de Ayora. Se trata de un antiguo poblado en el que se conservan vestigios que se remontan al siglo VIII a. de  C. de los primeros habitantes de la zona. Un tanto más antiguas son las pinturas rupestres del Abrigo del Sordo, que se hallan en los alrededores de aquel poblado.
Castellar de Meca está ubicado a aproximadamente diez kilómetros de Ayora, sobre una colina de gran altitud de la Sierra de Mugrón. En este yacimiento es posible observar el viejo trazado de las vías del ferrocarril, al igual que la arquitectónica de las construcciones de los antiguos pobladores, una verdadera fortaleza natural a la que solamente podía accederse por un camino sinuoso excavado en la roca caliza.
Las ruinas de esta ciudad ibérica conforman un impactante conjunto y testimonian la envergadura de esta espectacular ciudad-fortaleza, que supo ser uno de los centros principales de la cultura íbera.
Otros de los encantos del Valle de Ayora residen en sus costumbres, rutas de senderismo, excursiones por el río y una exquisita gastronomía.
Uno de los pueblos que merecen ser visitados es Cofrentes, que sobresale por su castillo  y su balneario. Se encuentra situado en la cima de una colina rodeada por las aguas del río Júcar, por el cual se puede navegar para conocer mejor el paisaje, y el Cabriel. En las cercanías están el volcán de Cerro Agrás y la fuente de Tollo.
Por su parte, en Jalance puede visitarse la Cueva de Don Juan, en la que abundan las estalagmitas y estalactitas, y donde se hallaron importantes restos arqueológicos del periodo Mesolítico y de la Edad de Bronce.
En el recorrido podemos incluir también a la villa de Jarafuel, sitio en el que es posible conseguir todo tipo de artesanías. 
La ruta finaliza en Zarra, pueblo de calles pintorescas, y Teresa de Confrontes, muy popular por su paraje de Las Quebradas en el que abundan las cavidades y simas.

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El entorno rural de Escalante

Escalante es un municipio de la costa de Cantabria, situado próximo a la Bahía de Santoña. Su amplio territorio comprende, aparte de la villa del mismo nombre, seis entidades de escasamente pobladas: Cornoció, Baranda, El Alvareo, Noval, Montehano, y Rionegro.

Su término municipal abarca desde las marismas que circunscriben el Montehano hasta el río Campiazo. Posee un relieve accidentado por suaves cumbres, en las que predominan los eucaliptales. La zona de mayor atractivo del municipio es, sin dudas, la de las marismas, que forma parte de la Reserva Natural de las Marismas de Santoña y Noja. La Ría de Escalante, al igual que la Bahía de Santoña, ostenta un gran valor medioambiental, pues cobija a diversas especies de aves que se refugian de forma temporal o permanente en estos parajes.

Montehano constituye la silueta que caracteriza a Escalante. Este monte cónico, estuvo en el pasado rodeado completamente por las marismas. En su cima aún quedan algunos vestigios de un castillo que se alzó allí durante la era medieval, a cuyos pies se erigió un convento. Debido a la explotación de una cantera que se realizó durante muchos años  Montehano se vio muy perjudicado, por lo que actualmente se aguarda su rehabilitación.

Otro de los atractivos del municipio es la ermita de San Román de Escalante, de origen romano, que se halla construida en un prado cercano a la carretera que se conduce por el Alto del Portillo hasta Castillo Sietevillas.

Para apreciar mejor la arquitectura del lugar, bien merece la pena hacer un alto en la villa de Escalante. Aquí es posible observar diversas construcciones populares que se entremezclan con otras de estilo más señorial, como es el caso de la casona en la que posee su sede el ayuntamiento. También es interesante contemplar los restos de los molinos de marea, en especial el de Cerroja, recientemente recuperado.

El recorrido obligado de este municipio es el que conduce a la cima de Montehano, de apenas 187 metros de altitud. Aunque es bueno saber que su ascenso en un tanto complicado debido a la existencia de numersosos  cortes verticales, así como de una abundante vegetación que torna este monte prácticamente impenetrable.

En el término municipal hay diferentes caminos rurales y algunas carreteras poco transitadas por donde se puede dar un paseo apreciando el encanto del entorno rural agradable y sus rincones.

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Rutas por los alrededores de Puente Viesgo

Una vez que hayamos visitado los famosos establecimientos hosteleros  de Puente Viesgo, resulta interesante caminar a pie por el sendero que está situado a orillas del río Pas, que comienza debajo del puente que conduce al balneario.
En primer lugar, encontraremos el pueblo de Vargas, que además de contar con una atractiva iglesia, dispone de una exquisita oferta gastronómica que vale la pena degustar en cualquiera de sus restaurantes.
Dos kilómetros más adelante se ubica Castañeda, villa que se destaca por su impactante colegiata de Santa Cruz, que data del siglo XII. Saliendo de Puente Viesgo se puede tomar la N632 rumbo a Puerto del Escudo, para acceder al valle de Toranzo, sitio ideal para realizar excursiones de montaña y, a su vez, para probar los manjares de la gastronomía local.
Para poder apreciar mejor el inmenso atractivo de este valle lleno de encanto, es conveniente tomar la carretera regional que discurre al otro lado del río Pas. Otra alternativa es realizar un recorrido por la senda verde de los valles pasiegos, ya sea a pie o en bicicleta. Esta senda cruza en gran parte la zona más septentrional de la comarca, comprendida entre los municipios de Santa María de Cayón y Castañeda.
De este modo, el viajero contará con la posibilidad de transitar y conocer los interesantes rincones que se encuentran en villas de gran tradición y mucho encanto, donde las construcciones populares de solanas y corredores se complementan con obras arquitectónicas más opulentas, como son los palaciones, que realzan significativamente  la arquitectura de los pueblos de Cantabria.

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Descubre Zorita de los Canes

Zorita de los Canes es un pequeño pueblo del suroeste de  Guadalajara que no alcanza los 100 habitantes y que, si bien carece de grandes monumentos, posee algunos atractivos que no nos podemos perder.
Para llegar a esta localidad lo mejor es hacerlo desde Madrid o Guadalajara, que son las capitales más cercanas, realizando una pequeña escala en Sacedón pues desde aquí es posible llegar rápidamente a Zorita de los Canes, a través de una carretera desde la cual puede observarse el paisaje que ofrecen el Río Tajo y algunos de sus embalses.
Al arribar a Zorita de los Canes conoceremos uno de sus dos principales atractivos: el castillo. Se trata de una fortaleza de origen musulmán, que fue tomada  por los castellanos en 1085 durante la conquista de Toledo y cedida casi un siglo después a la Orden de Calatrava. Poseee un conjunto murallas y una capilla románica, cuyo  ábside fue empleado para  su recreación como torre defensiva.
La otra joya de esta pequeña localidad es el yacimiento de Recópolis, una antigua ciudad visigoda que permaneció habitada durante el comienzo de la dominación musulmana. La zona noble es la parte que mejor se conserva, en donde pueden apreciarse los restos de un gran palacio, así como de la plaza y la iglesia.
Una vez completadas ambas visitas, podemos dirigirnos hacia el norte hasta el castillo de Anguix, desde el cual pueden contemplarse magníficas panorámicas de los acantilados del Tajo.
En cambio, si optamos por ir hacia el sur, podremos conocer la Ermita de Cubilla de Albalate de Zorita, situada a unos 8 kilómetros de distancia. Es un templo románico de tres naves, que se halla casi en ruinas y que actualmente es usado como cementerio. De la estructura original, sólo permanecen en pie dos arcos triunfales, al igual que el ábside principal  y una singular colección de canecillos de diversa temática.
Si no deseamos viajar mucho y nos interesa realizar una ruta arqueológica, podemos dirigirnos al noroeste de Cuenca para visitar las ruinas de la ciudad romana de Ercávica.

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Albox: Cruce de caminos

Albox es un municipio situado en un cruce de caminos, entre Andalucía y el levante español, considerado el más importante del norte de Almería.
Albox conserva buena parte del legado de los musulmanes que habitaron estas tierras, como es el caso de la Torre y el aljibe de Aljambra.
Algunas de sus principales joyas arquitectónicas son la Iglesia de Santa María, la Ermita de San Antonio y el Santuario de Nuestra Señora del Saliente.
Uno de los recorridos que se puede hacer es el de la Ruta del Agua, a través del cual puede aprenderse cómo racionalizar el agua mediante antiguas canalizaciones. En el camino hay numerosas fuentes naturales, en torno a las cuales se fueron creando las barriadas y pedanias. Al final del trayecto se ubica el Monasterio Santuario del Saliente, declarado Patrimonio Hisotorico Español, desde donde es posible contemplar estupendas vistas del Valle del Almanzora.
También, puede visitarse la Cueva y Sima del Saliente, situada entre Oria y Albox. Aquí se hallaron restos arqueológicos del neolítico, así como indicios de enterramientos.
Realizando la Ruta de la Flor del Almendro se puede apreciar el increíble espectáculo visual que ofrece el almendro cuando florece, propiciando un paisaje por demás colorido y de suma belleza. La ruta comienza en la Fuente del Madroño y culmina en el Santuario del Saliente de Albox.
La Aljambra, la barriada más poblada del municipio, no puede faltar en el itinerario del visitante. Por esta pedanía atraviesan diversas ramblas, siendo la más destacada la rambla Honda, que antiguamente fue un curso de agua permanente.
Tampoco hay que perder la oportunidad de realizar una visita guiada en el  Santuario del Saliente, ubicado a 1.170 metros de altitud en la Sierra de las Estancias. El santuario, que ocupa unos 3.000 m2, ha sido construido con piedra maciza, la cual fue extraída de las canteras de los alrededores.

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El paisaje kárstico del Parque Natural del Cañón del Río Lobos

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El Parque Natural del Cañón del Río Lobos, una de las primeras zonas protegidas de Castilla y León, está enmarcado por un abismal cañón de escarpados desfiladeros. Además de una frondosa vegetación, que incluye grandes extensiones de bosques de sabina y pino laricio, alberga una rica fauna. Debido a las características espectaculares de su relieve, es considerado como uno de los paisajes de mayor belleza de toda España.

En su interior, al igual que en sus alrededores, contiene interesantes restos artísticos y tradicionales pueblos, como es el caso de la ermita de San Bartolomé, El Burgo de Osma, San Leonardo y Ucero.

Resulta interesante tomar las sendas señalizadas que parten desde el Centro de Interpretación del Parque para contemplar el enorme atractivo de este cañón de origen kárstico, ubicado al oeste de Soria, cuyas paredes de roca caliza alcanzan los 200 metros de altura.

Asimismo, en el interior del cañón hay un laberinto de grutas y cuevas dispuestas en diferentes niveles, que se comunican entre sí a través de profundas simas y sumideros.

Luego de visitar la ermita de San Bartolomé, que perteneció a los caballeros templarios, es necesario atravesar un puente de troncos, que se encuentra justo al lado de una gran caverna, para proseguir caminando junto al curso del río Lobos hasta llegar al puente de los Siete Ojos, punto en el cual el cañón se vuelve más escarpado y angosto.

Los más aventureros pueden optar por ir hasta Hontoria del Pinar, donde un puente de origen romano señala la culminación del recorrido.

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Deportes de aventura en Llavorsí

En la Comarca del Pallars Sobirá, visitamos Llavorsí, un municipio catalán que posee seis pueblos agregados, a saber: Aidí, Santa Romà de Tavèrnoles, Arestui, Baiasca, Romadriu y Montenartró. 
Las casas se disponen escalonadas en las pendientes, en torno a la Plaza de la Iglesia, esta última presidida por la Iglesia   Parroquial de Santa Ana. En la zona noreste de la villa, están los restos de la antigua capilla románica de Santa Eulalia. También, puede apreciarse los restos del antiguo Castillo de Gilanery, el cual ha sido rehabilitado.
Al sur de la población, se ubica  el Santuario de Madre de Dios de Biuse, sitio que pertenece al antiguo Castillo de Biuse, del Condado de Pallars. Vale destacar que en 1985, muy cerca de esta ermita fueron encontradas numerosas piezas de la Edad del Bronce.
Llavorsí se caracteriza por su paisaje de montaña, escarpado y abrupto, por el que pasa el Río Noguera Pallaresa, el cual es perfecto para practicar diversos  deportes de aventura, como rafting, kayak, o piragüismo, entre otros, a través de un recorrido de 14 kilómetros, con tramos de diferente dificultad. La mejor época para realizar rafting es en los meses de mayo a junio, debido a que el caudal del río aumenta producto del deshielo.
A su vez, gracias a la excelente ubicación de esta localidad, el senderismo es otra actividad que predomina, pudiendo optar por diversas rutas. Aunque uno de los principales objetivos de los amantes de los deportes de aventura es el ascenso a la Pica d’Estats (3143 m.), el pico más alto de Cataluña.
Llavorsí es un pueblo rural, ideal para disfrutar de un fin de semana con mucha adrenalina. ¡Te invitamos a visitarlo!