Zugarramurdi: “El pueblo de las brujas”

Zugarramurdi, situado en la región de los Pirineos, cerca de la frontera con Francia, es un pequeño pueblo de Navarra en donde es posible respirar misterio y magia en un viaje a través del tiempo. A este poblado de 200 habitantes, que está incluido en la Ruta de la Brujería, se lo conoce también como “el pueblo de las brujas”, debido a que en el siglo XVII muchas mujeres fueron acusadas de brujería y, en consecuencia, condenadas a la hoguera.
A tan solo 400 metros de Zugarramurdi se encuentra su cueva, la cual puede ser visitada incluso hasta el anochecer. A diferencia a lo que puede apreciarse en otras cuevas, aquí es posible observar un atractivo casi único; ya que en el siglo XVII servía de escenario para los akelarres, reuniones paganas en las que tenían lugar festines desenfrenados y danzas en torno a hogueras.
El arroyo Orabidea, ha excavado un túnel natural de unos 120 metros de extensión y dos galerías elevadas. A la parte más abierta del túnel se la conoce como “Sorgin Leze” (cueva de las brujas), mientras que el lado más estrecho es conocido como “Akelarre Leze” (cueva del akelarre). En la entrada a la cueva, es posible apreciar un panel que recuerda los nombres de los vecinos que fueron quemados en la hoguera.
Al mismo tiempo, es posible realizar un paseo por el camino que recorre la cueva de Zugarramurdi y que une a esta cueva con las de Urdazubi/Urdax y Sara. Es el Sendero de los Contrabandistas, un camino que discurre apacible entre prados y bosques.
Cada 18 de agosto tiene lugar una celebración, la cual revive el pasado del pueblo y celebra el tradicional zikiro jate, una comida popular muy concurrida y en la que se sirve cordero asado en estacas.
En la entrada del pueblo está la plaza principal, donde es posible apreciar muchas de las casas que supieron pertenecer a estas “brujas”, hace 400 años. Aún hoy, se pueden ver las diez cruces que colocó la Iglesia en las calles a modo de protección.
Para completar la visita y revivir la leyenda, vale la pena acercarse al viejo hospital donde funciona el Museo de las Brujas.

Excursión al Valle de Arán

El Valle de Arán es una pintoresca comarca de Cataluña, que se halla aislada del resto y que posee una cultura distinta, además de una lengua propia (el aranés), un sistema de gobierno autónomo y costumbres  disímiles a las de sus vecinos.
Su paisaje de montaña y su ubicación geográfica en los Pirineos constituyeron en el pasado una barrera para su desarrollo. Algo muy distinto a lo que sucede hoy, ya que este sitio se ha transformado en una de las principales capitales del esquí de toda España, a la vez que representa el destino perfecto para quienes gustan del turismo rural y de aventura. Por lo que es fácilmente accesible desde aeropuertos de localidades vecinas como Barcelona, Zaragoza etc y gracias a que operan numerosas compañías low cost es posible encontrar vuelos baratos.
Su variedad de iglesias de estilo románico, que en total suman unas quince, están repartidas entre Vielha, la capital del valle, y las poblaciones de Sant Andréu de Salardú, Santa Maria d’Arties, Sant Miquèu de Vielha, Sant Andréu de Casau y Santa Maria de Cap d’Aran. Todos ellos pueblos de montaña, apacibles y atractivos a la vez, con calles de adoquín y casas de arquitectura tradicional. Dichos templos conforman el gran patrimonio cultural de esta región pirenaica.
No obstante, la mayor cantidad de la gente llega hasta aquí en busca de la nieve y los deportes de aventura, ya que su clima atlántico asegura la presencia de nieve a lo largo de todo el invierno, transformándolo en un verdadero paraíso para los esquiadores que cada año visitan Baqueira, Beret y Bonaigua. Aparte del esquí alpino, también es posible practicar snowboard y esquí nórdico, entre otros deportes de nieve.
La comarca del Valle de Arán, se halla rodeada de imponentes cumbres, y su clima permite a los observadores de la naturaleza apreciar su rica flora y fauna autóctona, siendo los senderos que rodean el valle los preferidos por los excursionistas.
Incluso este destino invita a disfrutar de sus diversas propuestas de ocio como rutas de bicicleta de montaña, alpinismo, rafting, piragüismo, escalada y pesca, por mencionar las más elegidas.

Pas de la Casa, pueblo fronterizo

Pas de la Casa es un poblado perteneciente a la parroquia andorrana de Encamp, que hace las veces de frontera entre Andorra y Francia. Su nombre deriva de que a comienzos del siglo XX tan solo había aquí una cabaña de pastores, pues era un lugar de paso, antiguamente conocido como Pas del Bac o Bac dela Casa. 

Su principal fuente de riqueza es el comercio, el cual genera un turismo fronterizo, en especial de gente proveniente de Francia, por sus almacenes sin impuestos y la amplia oferta de deportes de invierno, gracias las pistas de esquí de Grandvalira.

El Puerto de Envalira constituye el puerto de montaña con carretera de mayor altitud de los Pirineos, con2.409 metrossobre el nivel del mar. Está ubicado en Andorra, entre Soldeu y Pas dela Casa, siendo el único acceso desde Andorra hacia Francia. Permanece abierto casi todo el año, excepto en momentos de nevadas copiosas. Desde fines de 2002, hay un túnel de peaje que se dispone a2.000 metrosde altura, el cual evita las zonas de curvas más pronunciadas y peligrosas del puerto.

Pas dela Casa, contó con el primer telesquí en Andorra, gracias a una iniciativa de Francesc Viladomat. Este fue el puntapié inicial de lo que sería luego uno de los proyectos de mayor envergadura del Principado. Con todo esto, el sector del esquí comenzaría a tomar hasta transformarse en uno de los motores económicos de mayor importancia de Andorra. Hoy, convertido en el centro de esquí  Grandvalira, representa el dominio esquiable más grande del Pirineo y uno de los más destacados del continente europeo.

 Imagen:

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¿Hacer esquí en los Pirineos para principiantes?

hoteles en Grandvalira

Uno de los consejos que pueden darse a quienes desean aprender esquí es pasar unas vacaciones en la estación de Grandvalira. Se encuentra en los Pirineos de Andorra y es la más extensa de toda la parte sur de Europa. Probablemente sea una de las más atractivas para los que quieren disfrutar de la nieve.

Ha reunido varios campeonatos, como la Copa del Mundo Femenina de Esquí Alpino en el año 2012 y otras competiciones de esquí. Dispone de nieve de gran calidad y un trazado clásico que permitirá a los esquiadores disfrutar al máximo de la nieve. Junto a Grandvalira, otra de las estaciones más destacadas que vale la pena conocer.

Hacer esquí en los Pirineos de Andorra: Grandvalira y Vallnord

Tanto si escogemos Grandvalira como Vallnord, vamos a encontrar clases de esquí impartidas por expertos para poder aprender a esquiar. Los que ya tengan alguna experiencia van adquiriendo ya sus preferencias con respecto a las pistas de nieve y saben el tipo de forfait (abono de esquí) que más les conviene.

Los que estén aprendiendo pueden simplemente apuntarse a unas clases de esquí según las condiciones que le ofrezcan. Pero si va por cuenta propia, lo mejor es estar durante unos días para que nos dé tiempo a adquirir algunas técnicas de esquiar.

Además de alquilar el equipo y tener el coche cargado de gasolina para ir a la estación, debemos tener en cuenta el alojamiento. Lo mejor es buscar hoteles en Grandvalira para no tener que ir desde la ciudad y poder disfrutar al máximo de las actividades que se realizan en la estación. Entre las ventajas de Grandvalira, tenemos que ofrece también 4 snowparks y dispone de una academia de freestyle para los que quieran conocer esta modalidad.

Una alternativa a Grandvalira es ir a Vallnord. Se trata de una estación situada a 22 km de Andorra la Vella, formada por dos sectores: Arcalís y Arinsal y Pal. Se encuentran a cotas entre 1500 y 2625 metros y nos diferentes tipos de pistas (verdes, azules, rojas y negras), además de un snowboard y dos áreas de freeride.

Para encontrar alojamiento, lo más adecuado es que busquemos una oferta de hoteles en Vallnord + forfait, ya que seguramente encontraremos un precio mejor que si lo contratamos de forma independiente. En los mismos hoteles se puede comer y disfrutar del ocio y actividades de diversión para que no tengamos que desplazarnos.

¿Has ido ya a esquiar a las estaciones de Grandvalira y Vallnord?

Aventura en Tella-Sin

El pueblo de Tella y el caserío de Sin conforman uno de los más atractivos municipios del Pirineo. Si bien su origen se remonta al año 1960, existen ciertos vestigios de la antigua población que pertenecen a épocas prehistóricas, siendo un ejemplo de ello  el dolmen megalítico de Piedra del Vasar. Incluso, en diversas cuevas, situadas en las cercanías del municipio, se hallaron restos de osos de las cavernas, que han convivido con el hombre en tiempos remotos.
Tella, posee una excelente ubicación, pues se alza a los pies de un magnífico accidente geográfico, una muralla calcárea que divide los ríos Yaga y Cinca. Dicha muralla natural guarece al pueblo del viento del norte, sumamente frío, que durante la época invernal azota la comarca del Sobrarbe.
En los alrededores de Tella se pueden apreciar numerosos parajes naturales de singular belleza, como es el caso de la Sierra de las Sucas, que ofrece al visitante espectaculares vistas, así como Punta Suelza, Peña Montalesa y Cotiella, por mencionar algunos. Saliendo de Tella, camino a Revilla, se halla uno de los miradores de mayor atractivo de la región.
Para los amantes del turismo aventura, este el destino perfecto para disfrutar  de las numerosas actividades que la zona ofrece para hacer. De este modo, se puede realizar el descenso de los cañones que están ubicados en este sector de los Pirineos, además de participar de excursiones a parques naturales, como por ejemplo los Valles de Pineta, Gargantas de Escuaín, Valle de Ordesa, Valle de Añisclo,  Francia y la Sierra de Guara. También, los más osados pueden practicar escalada o esquí alpino.
En cuanto al patrimonio del casco urbano de Tella, se destaca la ermita de los Santos Juan y Pablo, de gran interés arquitectónico, cuya cripta data del siglo XI.
Al mismo tiempo, puede visitarse el centro de interpretación del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el museo etnológico y la oficina de información turística.

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Chía

En el valle de Benasque, encontramos a Chía, una ciudad que se levanta a los pies de la sierra homónima, en la provincia de Huesca. Para llegar hasta aquí es preciso hacerlo desde Castejón de Sos, tomando el desvío que señala el camino para llegar a Chía, el pueblo que conserva el encanto de antaño a pesar del paso del tiempo.
Chía es un pueblo que cuenta con aproximadamente 130 habitantes empadronados, pero hay que tener en cuenta que durante la época invernal se llena de gente porque cientos de esquiadores arriban a los Pirineos para disfrutar de la nieve y los deportes de invierno. De todos modos, el verano también es un buen momento para viajar a Chía ya que al margen de la práctica de diversos deportes, es posible realizar excursiones a ermitas y otros monumentos de interés.
Entre los principales referentes de la arquitectura religiosa, se pueden visitar dos templos románicos, como es el caso de la iglesia de San Vicente, una construcción del siglo XIII que todavía conserva los crismones de origen románico, y la ermita románica de San Martín,  una verdadera muestra de la arquitectura medieval.
La religión, como en la mayoría de los pueblos de la región, se encuentra relacionada con las fiestas populares. En Chía, es posible participar de las fiestas mayores, con motivo de la Virgen de la Encontrada, el 8 de septiembre. Asimismo, durante todos los sábados de mayo se llevan a cabo romerías a la ermita, momento en el cual los visitantes tienen la posibilidad de aprovechar para apreciar el recorrido, admirando el entorno natural y disfrutando de la gentileza de los lugareños.
Para aquellos que prefieren optar por realizar excursiones y paseos, ya sea en soledad o compañía reducida, Chía funciona como un excelente punto de partida ya que desde allí se inicia la pista forestal, que supera los 20 kilómetros y pasa por los valles de Benasque y Gistaín así como por el puerto de Sahún.

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