Puerto de la Selva, lugar de tranquilos paseos

Puerto de la Selva o El Port de la Selva, en catalán, es un municipio perteneciente a la comarca del Alto Ampurdán, en la provincia de Girona, que está ubicado al norte de Cabo de Creus, en la Costa Brava.
En Port de la Selva hallamos apacibles paseos, por la playa, el puerto, el Club Náutico y por el camino de ronda, o también por el camino de las calas.
En la parte del núcleo urbano, vale la pena visitar la iglesia de Santa María de les Neus, la cual sobresale por su escultura gótica que proviene del Monasterio de Sant Pere de Rodes. También, en esta misma zona se localiza la iglesia San Fructuoso, además de calles que nos conducen a la Fuente o hacia el sendero que sube al monasterio de Sant Pere de Rodes, que preside el entorno de manera imponente.
En cuanto al patrimonio histórico-cultural del lugar, es posible encontrar vestigios de todas las épocas, como los dólmenes de las Mores Altes y el paradolmen de la Pallera.
Sin embargo, su principal joya es, sin dudas, el maravilloso conjunto monumental del Monasterio de Sant Pere de Rodes, que ha sido declarado Bien Cultural de interés Nacional, y que está conformado por el Monasterio de Sant Pere de Rodes, el Castillo de Verdera, la iglesia de Santa Creu de Rodes y las ruinas del pueblo de origen medieval que le circunscribe.
Otro importante vestigio de la época medieval es la iglesia de Sant Baldiri de Taballera, la cual  se erige dentro del Macizo del Cabo de Creus, a unos 5 km del centro del municipio.
Asimismo, Puerto de la Selva ofrece al visitante excelentes playas, muchas de ellas consideradas las mejores de Cataluña ya que están provistas de un gran reconocimiento debido a la calidad de sus aguas y su encantador entorno. De este modo, es posible encontrar desde playas de arena fina hasta playas de piedras redondeadas por efecto de la erosión del mar y el viento, aunque todas poseen  en común el agua cristalina típica de la costa del Cabo de Creus, ideal para la práctica de toda clase de deportes acuáticos.

Turismo de aventura en Teruel

La provincia de Teruel sobresale por su geografía árida y rocosa en la parte de las altas sierras y arcillas blandas en los llanos.
En las sierras de Javalambre y Valdelinares, hay dos centros de esquí que ofrecen sus instalaciones a los apasionados de los deportes de invierno.
Teruel es, en sí misma, ideal para el turismo de aventura debido a su naturaleza agreste,  siendo especial para realizar caminatas y excursiones contemplando los paisajes y la fauna propia de la región.
En cuanto a la arquitectura,  es posible apreciar numerosos castillos, fortificaciones, templos y ermitas, así como el sensacional mudéjar de Teruel, que conforman el patrimonio histórico-cultural de la provincia.
En el municipio de Alcañiz vale la pena visitar el Castillo de los Calatravos, sede actual del Parador Nacional de Turismo, el cual conjuntamente con la Plaza de España y el casco histórico reúnen restos artísticos de estilos románicos, góticos, renacentistas y barrocos. Mención aparte merecen los pasadizos situados bajo la Plaza de España y el mural gótico de la Casa Consistorial.
Por su parte, en la capital homónima encontramos grandes atracciones como las Torres de cerámica vidriada y alfarería única, un auténtico legado de los musulmanes,  la Catedral, que exhibe elementos islámicos almohades, y la Plaza del Torico, famosa por su escultura taurina. El Paseo del Óvalo, junto con las Torres de San Martín, de San Pedro y del Salvador, también merecen ser visitadas.
La gastronomía local se basa especialmente en el cerdo, destacándose además  las sopas de ajo, la perdiz escabechada y el cordero asado.
Esta es sólo una pequeña muestra de lo que podrás apreciar en tu viaje a Teruel. Escoge tu alojamiento y prepárate para disfrutar al máximo de los placeres que esconde esta bella región en cada uno de sus rincones.