Senderismo en Rincón de Ademúz

El Rincón de Ademúz, comarca situada entre las provincias de Cuenca y Teruel, constituye uno de los parajes rurales más atractivos de la Comunidad Valenciana, con un territorio accidentado, de grandes contrastes. Se trata de un destino que ofrece a todo aquél que lo visite numerosas posibilidades para disfrutar de la naturaleza y las actividades al aire libre.
Los adeptos al senderismo, encuentran en Rincón de Ademúz un excelente lugar para la realización de múltiples itinerarios, recorriendo los tradicionales caminos y sendas rurales.
Por otro lado, los aficionados a la caza y a la pesca suelen elegir a esta comarca, además de su rica fauna, por la impronta que ofrecen al paisaje sus bosques y ríos.
La altura de la comarca, y de toda la Comunidad Valenciana, es la cumbre del Calderón (1.839 m). Asimismo, dos amplios senderos europeos permiten aproximar al visitante a sus montañas. De ese modo, el GR-8 se extiende por poblaciones y parajes de Camarena, Riodeva y Villet; mientras el GR-10 recorre los Montes Universales hasta el Macizo de Javalambre. Un circuito de senderos cortos recupera vías pecuarias, caminos tradicionales, permitiendo descubrir poblaciones y parajes de singular belleza.
Dos tercios de la superficie del lugar son de ámbito forestal, lo cual convierte a la zona en un verdadero pulmón verde.
Si bien Rincón de Ademúz se caracteriza por su belleza natural, también cuenta con un modesto patrimonio artístico, que permite vislumbrar parte de su historia y que se encuentra encabezado, sin dudas, por las ruinas del Castillo de Castielfabib así como su iglesia fortaleza de origen medieval.
Otros lugares de interés de Ademúz son la Ermita de la Virgen de la Huerta, restaurada en el siglo XVII; y la Casa de los Picos, de Torrebaja, una antigua residencia-fortaleza señorial.
Las casas que se hallan dispuestas en toda la zona conservan un halo tradicional. Aunque por desgracia parte de este patrimonio se halla deteriorado producto de  la despoblación y la falta de interés por la conservación de las construcciones antiguas. 

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Propuesta turística de Cifuentes

Cifuentes es un bonito pueblo de Guadalajara, cuyo patrimonio artístico es digno de admiración.
Uno de los monumentos más representativos es el Castillo de Cifuentes, recientemente restaurado. Fue construido en el año 1324 sobre una antigua fortaleza árabe a pedido del Infante Don Juan Manuel. Es de planta cuadrada y posee cuatro torres en las esquinas.
De las construcciones religiosas sobresale la Iglesia de San Salvador, templo gótico de gran monumentalidad que consta de tres naves divididas por pilares cilíndricos. Los capiteles se hallan en mal estado, aunque eso no impide apreciar su riqueza figurativa.
En el pasado, Cifuentes fue una ciudad amurallada y poseía cinco purtas. Actualmente, sólo se conserva una de ellas: la Puerta Salinera, que está rodeada por dos torres. Su nombre hace referencia a que en sus orígenes se abría al camino que llevaba a Saelices de la Sal.
La Plaza Mayor de Cifuentes es una típica plaza porticada castellana, que despierta la atención en el viajero. Posee forma triangular soportalada y en las fiestas patronales es utilizada para corridas de toros.
La Ermita del Remedio fue a principios del siglo XVI la capilla de un hospital. La puerta del templo, con arcos de medio punto, es de estilo gótico isabelino. Contiguo a la iglesia puede observarse una arcada sobre columnas que perteneció al antiguo Hospital.
Otro de los sitios que pueden visitarse es el convento de Santo Domingo, que funciona como Centro Cultural. Es una iglesia renacentista de una sola nave, de la cual aún se conserva el claustro, entre otras dependencias.

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Riaño, preciosa villa montañesa

En plena Cordillera Cantábrica, se levante Riaño un pueblo muy joven, que cuenta con tan sólo 13 años de existencia, encerrado en un anfiteatro natural de caliza, donde sobresalen las elevaciones de Pico Yordas, 1.963 m., seguidas por el Pico Gilbo, Peña Las Pintas, Cueto Cabrón y la Sierra de Hormas.  Actualmente, el embalse conforma, conjuntamente con la cadena de montaña caliza, un paisaje excepcional.
Su patrimonio artístico es realmente digno de ser visitado. Especial atención merece la antigua Iglesia de San Martín de Pedrosa del Rey, una construcción del siglo XVI que ha sido llevada piedra a piedra a Riaño, surgiendo así la Iglesia Parroquial de Santa Águeda; la cual conserva interesantes tallas religiosas propias de los siglos XVII y XVIII.
Otro claro ejemplo de la arquitectura rural y religiosa es la Iglesia de la Puerta, la cual alberga pinturas murales de comienzos del gótico y un vía crucis de estilo barroco, datado en el siglo XVIII.
En el casco urbano, es posible ver dos  que fueron construidos recientemente, fiel muestra de la arquitectura popular.
Tras la construcción del embalse y la destrucción del antiguo pueblo, el nuevo núcleo poblacional se ha dotado de infraestructuras turísticas de primer nivel.  De este modo,
la configuración arquitectónica, incluye desde construcciones en piedra labrada hasta edificios modernos, constituyen un agradable conjunto.
Para alojarse, Riaño cuenta con una amplia variedad de establecimientos hoteleros, para todos los gustos y bolsillos.   En fin, muchas son las excusas que hay para visitar esta preciosa villa montañesa, entre las que se cuentan la inmensa cantidad de actividades turísticas que ofrece, como el alpinismo, senderismo, excursiones espeleológicas, montar a caballo y practicar distintos deportes, en especial los autóctonos, como la lucha leonesa, los bolos o la vela fluvial.

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Montillana turística

En los Montes Orientales de Granada, se halla el municipio de Montillana, el cual no supera los 2000 habitantes.

Este lugar posee una larga y rica historia que se remonta a la era prehistórica, pues así ha quedado demostrado tras el hallazgo de su acrópolis romana descubierta, ocurrido recién en el año 1990, que está ubicado en el paraje del “Roaero”. Pero no fue sino hasta la época de la dominación musulmana cuando se fundó Montillana como núcleo urbano, debiendo soportar por su situación fronteriza el asedio permanente de los jinetes cristianos que estaban acuartelados en Baeza.

Además, esta localidad fue conquistada por los Reyes Católicos cuando se dirigían rumbo a Granada, a pesar que también debió sufrir situaciones por la rebelación de los moriscos durante el siglo XVI, así como la falta de población generada por la expulsión de los mismos. De acuerdo a la tradición, el origen del municipio de Montillana reside en un cortijo denominado Puente de Don Gonzalo y según datos confirmados por  la Real Cancillería de Granada, a fines del siglo XVI un tal Fernando Álvarez de Sotomayor, procedente de Noalejo, se adjudicó el título de Señor de “La Montillana”.

En cuanto al patrimonio artístico más emblemático del lugar se puede mencionar a la iglesia parroquial de Santa Ana, levantada durante el siglo XVIII, según se cree sobre las ruinas de un antiguo templo. Posee forma de cruz latina y en su interior es conservada una imagen de la Inmaculada.

Hasta no hace mucho tiempo, había un antiguo lavadero público que fue demolido por una cuestión de necesidades urbanísticas puesto que carecía de valor arquitectónico.

 El casco urbano de Montillana es bastante singular y de gran atractivo, característica que le confiere el entramado de calles. Al mismo tiempo, vale destacar las encantadoras panorámicas paisajísticas que se obtienen desde diferentes puntos de sus alrededores.

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