València d’Àneu

València d’Àneu, que pertenece al municipio de Alt Àneu, es una población que está ubicada en la parte más septentrional del Pallars Sobirà, Pirineo Catalán.
El conjunto arqueológico de València d’Àneu, situado a 1.086 m de altitud, es un estupendo yacimiento arqueológico que acoge las ruinas del Castillo condal y de la antigua villa medieval de València.
De sus construcciones religiosas se destacan la Iglesia de San Andrés, una construcción de origen románico, y la capilla de San Cosme, antigua iglesia del pueblo.
Podemos empezar por visitar Alós d’Isi, que se caracteriza por sus casas antiguas con balcones de madera, así como por el puente de piedra que permite cruzar el río. La Iglesia Parroquial de San Lliser, es una de las visitas recomendables.
En Àrreu, sobresalen la Iglesia románica de San Serni y la Ermita románica de la Madre de Dios de las Nieves.
Por su parte, en Borén vale la pena acercarse hasta la Iglesia de San Martín, de origen románico. Posee un puente románico, situado en el camino que lleva a Àrreu.
En el pueblo de Isavarre,  se erige la Iglesia románica de San Lorenzo, templo originario de los siglos XII y XIII.
Isil nos depara dos sitios de especial interés, a saber la Iglesia de San Juan, una construcción del siglo XII que fue declarada Bien de Interés Cultural y Nacional, y ña Iglesia Parroquial de la Inmaculada, un templo de estilo barroco.
En tanto que el pueblo de Son es poseedor de un atractivo Conjunto Monumental, el cual representa una de las construcciones más significativas del románico aneuenque. Está compuesto por la Iglesia de los Santos Justo y Pastor, las pinturas murales situadas en el arco triunfal y en la bóveda del presbiterio, el retablo gótico, las pilas de bendición y el Comunidor-Torre del Reloj. En su término municipal se halla el Centro de Naturaleza y Desarrollo Sostenible de los Pirineos, Les Planes de Son.
Estos pueblos se localizan en los rellanos de los valles, que sorprenden a todo aquel que los visita puesto que conservan una arquitectura tradicional pirenaica, que se alza en un entorno natural privilegiado.
Con todo esto, es posible afirmar que València constituye un punto de encuentro magnífico, por su cercanía  al Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, así como las Estaciones de Esquí de La Bonaigua, de Baqueira-Beret y de Espot.

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Espot

Espot es un pueblo ubicado en el Valle del Río Escrita, en la comarca catalana del Pallars Sobirá. Si bien tradicionalmente permaneció aislado debido a su situación geográfica, experimentó una gran transformación tras la creación del Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, así como de las pistas de esquí alpino. Estais y Novells, son los dos núcleos de población que tiene agregados.
Tal transformación supuso un cambio de las actividades productivas, al igual que del estilo de vida y de la configuración urbanística. De todos modos, todavía conserva una torre medieval de vigilancia, que se alza sobre la población, un puente románico sobre el Río Escrita, que cruza el pueblo, y otro donde culmina el río conocido por Torreón.
En la zona, existen más de 20 lagos de origen glaciar y numerosos macizos, como los Macizos de Ratera, Pui de Linyà, Subenuix, Encantats y Amitges, entre otros.
A la derecha del Río Escrita, que atraviesa la población, se halla la antigua Torre de los Moros, una torre defensiva que data de los siglos XII-XIII; en tanto que a la izquierda de dicho curso de agua se erige la Iglesia Parroquial de Santa Llogaia.
La Ermita de San Jaume es construcción románica, reformada en el siglo XVIII.
Por su proximidad al Parque Nacional y a la Estación de Esquí, hace que puedan realizarse una gran cantidad de deportes.
Tras pasear por sus calles y conocer a sus gentes, seguramente querrás volver.

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Actividades en Pallars Sobirà

Pallars Sobirà, que integra el Parque Natural del Alto Pirineo, no sólo es una comarca a la que muchos suelen visitar en invierno para practicar esquí alpino, sino que además cuenta con pueblos de mucho encanto, que se alzan entre valles y montañas, los cuales disponen de interesantes propuestas de actividades para el viajero.
Estos pueblos exhiben la típica arquitectura de montaña del Pirineo, a través de senderos y puentes que reflejan el estipo característico de otros tiempos.
Además de contar con diversos edificios de la época romana, hay una amplia oferta de museos, entre otros sitios de interés cultural, como es el caso del Ecomuseo de les Valls d’Aneu o la Serradora d’Areu, en donde se pueden conocer sobre los usos y costumbres que forman parte de la tradición de la comarca. También, pueden visitarse el Museo de Mariposas de Cataluña y el Centro de Interpretación de Tavascán, así como los conjuntos de Gerri de la Sal, la localidad de  Esterri d’Aneu y Llesui.
Esterri d’Aneu se la conoce por ser la localidad más importante de la región. Su casco antiguo está configurado por angostos callejones con edificios realmente antiguos. En la calle Mayor está la Creu de Terme, una estela discoidal ubicada sobre una columna que, de acuerdo a la tradición, fue levantada por los franceses. El río Noguera Pallaresa es cruzado por un puente medieval que data del siglo XIII. Asimismo, en esta localidad se encuentra la Casa Grassia, uno de los ecomuseos más importantes de la zona, donde el visitante puede hacer un repaso sobre  las costumbres y tradiciones propias de los habitantes del siglo XIX.
Por su parte, la localidad de Llesui, situada cerca de Sort, es popular por su estación de esquí, aunque desde hace años que sus instalaciones permanecen cerradas. Uno de sus principales monumentos es la iglesia románica de Sant Pere.
En tanto que Gerri de la Sal, es un municipio que ha sido declarado conjunto histórico artístico debido a su bello trazado medieval, que incluye la muralla y la Torre de la Presó.
Pero además en la comarca de Pallars Sobirà puede visitarse la Montaña de Tor, situada en el pueblo homónimo, sobre la cual recae un halo de misterio pues durante la Guerra Civil y, sobre todo, en el periodo de posguerra, fue escenario de una serie de extraños asesinatos y revueltas que, sumado las difíciles condiciones de vida, hicieron que fuera abandonado por sus habitantes. Por eso es que muchos la denominan la “Montaña Maldita”. Aunque claro, para conocer más de esta historia y develar el misterio, nada mejor que visitar el pueblo de Tor.

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Actividades en Pallars Sobirà

Pallars Sobirà, que integra el Parque Natural del Alto Pirineo, no sólo es una comarca a la que muchos suelen visitar en invierno para practicar esquí alpino, sino que además cuenta con pueblos de mucho encanto, que se alzan entre valles y montañas, los cuales disponen de interesantes propuestas de actividades para el viajero.
Estos pueblos exhiben la típica arquitectura de montaña del Pirineo, a través de senderos y puentes que reflejan el estipo característico de otros tiempos.
Además de contar con diversos edificios de la época romana, hay una amplia oferta de museos, entre otros sitios de interés cultural, como es el caso del Ecomuseo de les Valls d’Aneu o la Serradora d’Areu, en donde se pueden conocer sobre los usos y costumbres que forman parte de la tradición de la comarca. También, pueden visitarse el Museo de Mariposas de Cataluña y el Centro de Interpretación de Tavascán, así como los conjuntos de Gerri de la Sal, la localidad de  Esterri d’Aneu y Llesui.
Esterri d’Aneu se la conoce por ser la localidad más importante de la región. Su casco antiguo está configurado por angostos callejones con edificios realmente antiguos. En la calle Mayor está la Creu de Terme, una estela discoidal ubicada sobre una columna que, de acuerdo a la tradición, fue levantada por los franceses. El río Noguera Pallaresa es cruzado por un puente medieval que data del siglo XIII. Asimismo, en esta localidad se encuentra la Casa Grassia, uno de los ecomuseos más importantes de la zona, donde el visitante puede hacer un repaso sobre  las costumbres y tradiciones propias de los habitantes del siglo XIX.
Por su parte, la localidad de Llesui, situada cerca de Sort, es popular por su estación de esquí, aunque desde hace años que sus instalaciones permanecen cerradas. Uno de sus principales monumentos es la iglesia románica de Sant Pere.
En tanto que Gerri de la Sal, es un municipio que ha sido declarado conjunto histórico artístico debido a su bello trazado medieval, que incluye la muralla y la Torre de la Presó.
Pero además en la comarca de Pallars Sobirà puede visitarse la Montaña de Tor, situada en el pueblo homónimo, sobre la cual recae un halo de misterio pues durante la Guerra Civil y, sobre todo, en el periodo de posguerra, fue escenario de una serie de extraños asesinatos y revueltas que, sumado las difíciles condiciones de vida, hicieron que fuera abandonado por sus habitantes. Por eso es que muchos la denominan la “Montaña Maldita”. Aunque claro, para conocer más de esta historia y develar el misterio, nada mejor que visitar el pueblo de Tor.

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Turismo activo en Pallars Sobirà

Pallars Sobirà, comarca que forma parte del Parque Natural del Alto Pirineo, dispone de muchas opciones interesantes para poder disfrutar al máximo de su entorno durante el invierno. En la época invernal, la cumbre nevada de la Pica d’Estats, 3.143 metros de altitud, conforma el paisaje perfecto para practicar  esquí y muchas otras actividades, que permiten descubrir la naturaleza y el patrimonio artístico y cultural del lugar.
El paisaje blanco que ofrecen las laderas nevadas del Pirineo, se conjuga con la imagen que brindan los ríos de aguas rápidas, los lagos de origen glaciar y las angostas carreteras que conducen hacia pequeños asentamientos rurales. A ello, se le suman diversos sitios, como el pueblo de Tor, el Pla de Negua o els Plans de Boavi, dueños de un cierto halo de misterio.
Tampoco hay que dejar de mencionar a la atractiva arquitectura de montaña, que puede observarse en sus iglesias, construcciones románicas y ermitas, y demás estructuras pastoriles, que propician el turismo rural de montaña y turismo activo.
Debido a su orografía típica de montaña y la magnificencia de su paisaje, los pueblos del Pallars se encuentran entre los más elegidos por los aficionados al turismo de aventura, pues ofrecen el escenario perfecto para realizar descensos de rafting o de barrancos, rutas a caballo, etc. Pero además en invierno pueden realizarse otras actividades, más allá del clásico esquí alpino.
De este modo, Pallars Sobirá dispone de atractivos aunque improvisados senderos blancos, conformados por laderas, senderos y bosques, que permiten estar en contacto con la naturaleza de la cordillera pirenaica realizando senderismo, ascensiones, rutas en trineo impulsados por perros, excursiones con raquetas de nieve y esquí de fondo y de montaña.
En tal sentido, Bosc de Virós, es una estación de esquí muy concurrida para participar de las travesías en trineo con perros debidamente entrenados, con el apoyo de un guía experto.
Aquellos que se decanten por el esquí alpino, pueden hacerlo en Talascán, Port Ainé o Spot Esquí, que entre los tres suman unos 70 kilómetros de pistas, además de un gran número de cañones de nieve y 6 telesillas, entre otras atracciones.

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