Viaje por Abanto

Abanto, ubicado a aproximadamente unos 130 Km de Zaragoza, es un pueblo de gran encanto, con monumentos y bellos paisajes para conocer.

Cerca de aquí está la laguna de Gallocanta, que con sus 1.400 hectáreas de superficie se presenta como la de mayor extensión de toda España. Esta reserva natural acoge a una gran cantidad de aves acuátivas, por lo que es el sitio elegido por los ornitólogos de toda Europa.

Uno de los símbolos de la población es la iglesia parroquial de la Asunción, la cual se alza en pleno centro del casco urbano. Se trata de un edificio de portada barroca, cuyos orígenes se remontan al siglo XVIII. Su interior está dividido en tres naves de planta rectangular y alberga una imagen de madera dorada de San Bernardo, que justamente preside el retablo del altar mayor.

A poco más de mil metros de la entrada de la localidad se ubica la Ermita de los Mártires San Fabián y San Sebastián, de la cual se desconoce con certeza su fecha de su creación. De todos modos, su estructura se mantiene bien conservada.

El paraje más importante de Abanto es el Embalse o laguna de Las Fuentes, que se nutre de manantiales de gran caudal que emergen por bajo de una enorme roca así como de las fuentes que originan al río Ortiz. Aquí, los visitantes pueden aprovechar para darse un baño, pescar o pasar un rato ameno saboreando las viandas del merendero.

El Castillo de Pardos, es una fortaleza que fue reutilizada por los musulmanes, quienes construyeron en ese lugar una torre pequeña, convertida luego en palomar.

Otros lugares destacados son la Fuente del Hostal, espacio de reunión de los locales,  Las Salinas, una bonita construcción de barros y piedras, las escuelas, que actualmente están cerradas, y la casa del médico.

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Monumentos más importantes de Pastrana

Pastrana es un municipio localizado en la provincia de Guadalajara, que fue reconstruido por el cónsul Paterno Paterniano, de quien tomó su nombre, tras haber resultado destruido por obra del romano Tito Sempronio Graco.
Sus monumentos más importantes datan del siglo XVI, época de mayor esplendor de Pastrana, lo que le ha valido ser declarado conjunto Histórico Artístico.
Una de las visitas obligadas es el Palacio de los Duques o Palacio Ducal, una fortaleza de estilo renacentista que fue construida a mediados del siglo XVI, aunque nunca fue finalizada del todo, por iniciativa de doña Ana de Mendoza y de la Cerda, princesa de Éboli. Son de destacar su fachada con torreones así como su portada plateresca, rodeada por columnas corintias, y que lleva el escudo de los propietarios. En el interior dispone de salones de bonitos artesonados de madera tallada. Aquí fue donde, durante once años, debió permanecer recluida la princesa de Éboli, quien sólo tenía permitido ver el exterior una hora al día por un ventanal enrejado, de ahí que la plaza en la que está ubicada el palacio es conocida como Plaza de la Hora.
Pero si de edificios importantes hablamos, no podemos dejar de mencionar a la Colegiata e Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, construida sobre una antigua iglesia, de la que se conservan algunas partes como la torre y la portada sur. El resto del conjunto, en su mayoría renacentista, fue erigido entre los años 1625 y 1639.  El edificio consta de tres naves, y contiene un panteón debajo del presbiterio.
Hoy en día, funciona un museo donde antiguamente se encontraba la sala capitular.
También, puede visitarse el Convento de San Francisco, datado en el siglo XVI, que está situado en la Plaza del Deán, junto a la ermita de Santa Ana. La iglesia, de estilo barroco, ha sido levantada sobre otra anterior.
El Convento de San José, fundado en 1569 por la princesa de Éboli conjuntamente con Santa Teresa, posee una iglesia renacentista, con bóvedas de cañón que cubren tres tramos.
Otro de los monumentos religiosos es el Convento del Carmen, del siglo XVII, en cuyo interior acoge un museo de historia natural.
Vale la pena dar un paseo por la Plaza de los Cuatro Caños, donde antes se ubicaba el mercado. En el centro de la misma se alza una fuente por demás pintoresca.

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Descubre Tembleque

A escasos 56 km de la ciudad de Toledo se encuentra Tembleque, una pequeña población de la Comarca de La Mancha que ofrece al viajero una serie de lugares interesantes para descubrir.

En el caso urbano se halla la Casa Torres, construcción del siglo XVIII erigida en torno a un patio cuadrado que dispone de doble galería de columnas toscanas de piedra. Por su relevancia histórica ha sido declarada Bien de interés cultural.

En el pueblo pueden apreciarse también diversas muestras de arquitectura religiosa. Comenzamos visitando la Ermita de la Purísima, templo de una sola nave con fábrica de mampostería y cubierta por bóveda de cañón.

El itinerario puede continuar por la Ermita de la Vera Cruz, construcción neoclásica de planta octogonal que fue erigida en el siglo XVIII. La cúpula ý el coro, son los elementos más sobresalientes de esta ermita.

Otro de los edificios religiosos de especial interés es la Ermita de Loreto, templo de una nave con bóveda de cañón y portada adintelada. Su construcción se remonta al siglo XVII y es de claro estilo barroco.

Los monumentos de carácter religioso están representados, además, por la Ermita de San Antón, del siglo XVII, y la Ermita del Cristo de la Palma, fechada en el mismo siglo que la anterior.

La Plaza Mayor, de planta cuadrada, es otro de los atractivos de Tembleque. La plaza posee un pórtico que se extiende lo largo de las fachadas sur, norte y este, con columnas de granito.

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Tour por Villanueva de Alcardete

Villanueva de Alcardete, perteneciente a la Comarca de La Mancha, es una antigua población que se encuentra asentada a orillas del río Gigüela.

Su vasta historia queda reflejada en sus diversos monumentos, tal es el caso de la Ermita de Nuestra Señora de Gracia, una construcción de planta de cruz latina cubierta por bóveda de cañón. La ermita fue erigida en el siglo XVIII y exhibe un claro estilo neoclásico.

En la villa también puede visitarse la Ermita de San Isidro, templo que fue construido en el año 1950 sobre unos terrenos que fueron cedidos por D. José Collado Castell. Este edificio de una sola nave es de planta rectángular, y posee su interior muy iluminado gracias a los dos ventanucos atractivamente adornados con los que cuenta.

Otro de los ejemplos de arquitectura religiosa es la Ermita de San Roque, templo de planta rectangular cuya nave central, de gran valor arquitectónico, se halla cubierta por artesonado de par y nudillo.

Una visita a la Iglesia Parroquial Santiago Apóstol no puede faltar en el itinerario del viajero. Se trata de un templo del S. XVI que no posee un estilo arquitectónico definido, pues presenta una combinación de elementos góticos, renacentistas, barrocos y románicos.  A pesar de sus grandes dimensiones, posee un interior en el que prima la simplicidad.

Entre sus atractivos también puede mencionarse al Pilar Abrevadero, edificio cilíndrico que contiene un pozo, del cual era extraída el agua mediante un mecanismo impulsado por mulas. El agua se vertía al exterior por un caño y caía sobre pilas de piedra, de donde bebían los animales. El edificio es usado actualmente como sala de exposiciones.

El paseo puede continuar por el Pósito de Simón de Villanueva, una casa en la que, además de vender y prestar granos, funcionaba como un banco.

Una de las estampas de mayor atractivo de este pueblo es la que ofrece el Puente del Clemente, una construcción romana que presenta 6 ojos con arcos de medio punto, a través del cual es posible llegar a diferentes parajes del término municipal.

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Viaje en el tiempo en Trujillo

En la provincia extremeña de Cáceres se erige Trujillo, una ciudad que transporta en el tiempo al visitante a través de sus tesoros arquitectónicos de origen medieval.
Su paisaje arquitectónico está configurado por los restos de la muralla árabe y las torres de Santa María la Mayor y Santiago, desde donde partió el navegante Francisco Pizarro para acabar descubriendo Perú. Este aventurero español es la figura emblemática de la ciudad, tal como puede verse en la escultura hecha en su homenaje que preside la Plaza Mayor, punto de encuentro de los habitantes de Trujillo. Si deseamos conocer más acerca de su persona podemos visitar la casa museo Pizarro, que funciona en una casona medieval construida en el siglo XV.
Uno de los edificios que da cuenta del devenir de la historia de Trujillo es el de la Iglesia de San Martín, templo erigido durante el siglo XVI que posee dos puertas de acceso, la occidental, de claro estilo renacentista, y la meridional, a la que popularmente se la conoce como “la Puerta de Las Limas”.
La Iglesia de Santiago es uno de los templos más antiguos de la ciudad. Comenzó a construirse  en el siglo XII, siendo finalizado tras la conquista almohade, por lo que presenta un estilo romántico tardío.
La iglesia de Santa María la Mayor, considerada un legado arquitectónico de gran valor, se construyó en el siglo XIII, aunque del edificio original tan sólo se conservan unos pocos vestigios ya que debió ser reconstruida en el siglo XVI. De sus dos campanarios, destaca la “Torre Julia”, una réplica de la original que fue reconstruida en el siglo XX, pues la misma resultó seriamente dañada tras dos terremotos que azotaron la región.
Su legado árabe está representado por el castillo y la muralla, cuya construcción fue realizada entre los siglos IX y X sobre un promontorio que domina Trujillo. Del conjunto, sobresale el patio de armas con sus aljibes.
Una buena alternativa es realizar la ruta de los conquistadores, que nos conducirá por tres localidades: Trujillo, donde nacieron Orellana, García y Pizarro; Medellín, cuna de Hernán Cortés; y Guadalupe, pueblo que fue centro evangelizador del medievo español.
En Guadalupe no podemos dejar de visitar su  monasterio, declarado Patrimonio de la Humanidad y considerado centro cultural, religioso y político, en cuyo interior alberga interesantes tesoros artísticos y arquitectónicos.
Mientras que en Medellín, debemos visitar el monumento construido en honor a Hernán Cortés, precisamente donde antiguamente se encontraba la casa natal del conquistador.

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Turre

Turre es un municipio andaluz cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, época en que Felipe II ordenó un plan de repoblación luego de la expulsión de los moriscos de estas tierras.
Uno de los principales monumentos de esta localidad de Almería es la iglesia parroquial de la Purísima, templo de estilo mudéjar que fue construido en el siglo XVI y remodelado dos siglos después. Otro edificio religioso de especial interés es la ermita de San Francisco de Asís, levantada en el siglo XVII.
Al visitar Turre, no hay plan mejor que hacer un recorrido por sus diversos yacimientos, como por ejemplo el de Cerro de Castellón, que contiene vestigios del poblado argárico de Gata; el de Los Gallardos, de carácter ibérico y romano; el del Poblado de Teresa, que conserva restos de los periodos Paleolítico Superior y Neolítico; y el de Poblados de Cabrera, de origen hispano-musulmán.
Otros de los tesoros que componen el patrimonio cultural de Turre son la fuente morisca, la Cueva de Los Murciélagos, un aljibe, la Cueva de la Palmera y los restos de una antigua  mezquita. 
En relación a la artesanía de este pueblo, se destacan los trabajos realizados con esparto y latón, además de toda clase de elementos decorativos confeccionados con encaje de bolillos.
La gastronomía típica de esta localidad de la comarca del levante almeriense sorprende al visitante con exquisitos platos, como las pelotas, la olla de trigo, la fritaílla, las migas con tropezones y los gurullos a base de conejo y perdiz.
Las principales festividades de Turre son las que se celebran en honor a San Francisco de Asís, las cuales tienen lugar entre el 3 y 6 de octubre. Durante las mismas, se realiza la tradicional corrida de cintas a caballos, que atrae a gente de toda la comarca.

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Principales monumentos de Monóvar

Monóvar es un municipio de la Comunidad Valenciana, cuyo casco urbano está erigido sobre una colina en la cual se hallan el castillo y la ermita de Santa Bárbara, por lo que  la zona antigua se encuentra configurada por angostas calles inclinadas.

El Teatro Principal de Monóvar, inaugurado en 1858, es un edificio que tras su reinaguración en 2002 fue completamente rehabilitado, en el cual se celebran los más importantes eventos culturales de la ciudad.

La iglesia de San Juan Bautista, de estilo barroco, es un templo del siglo XVIII con planta de cruz latina que sobresale especialmente por su portada. Posee dos torres, una de ella aún sin terminar.

Otro de los monumentos religiosos es la Iglesia del ex Convento de Capuchinos, una construcción datada en 1729 que fue utilizada como seminario. En 1835, el convento cayó en estado de abandono. En la actualidad, tan solo sigue en pie la iglesia conventual de Nuestra Señora del Pilar, que posee el escudo del duque de Híjar y un atractivo decorado interior.

La Torre del Reloj, situada sobre un montículo, domina la ciudad junto con el Castillo y Santa Bárbara. Fue construida en el año 1734 con el propósito de alojar el reloj y las campanas del municipio.

El Ayuntamiento es un edificio de estilo académico que fue comenzado a construir en 1845. En este lugar, se hallaba la cárcel y la Sala de Concejo, dando nombre a la plaza donde se alza. Posee planta cuadrada y consta de tres niveles.

El Castillo de Monóvar, perteneciente a la época Almohade. Por su uibicación, presidía la red de fortificaciones que delimitaban el río Vinalopó. Del conjunto sobresale la torre cuadrangular, que se adapta al relieve del cerro.

La Ermita de Santa Bárbara, declarada Monumento Histórico-Artístico, es un templo del siglo XVIII que se alza sobre una de las dos colinas que dominan Monóvar. Desde su balcón es posible contemplar estupendas vistas panorámicas, que incluyen el valle del Vinalopó y el cerro del Cid.

La Casa-Museo Azorín es el lugar ideal para conocer vida y obra del reconocido escritor español, José Martínez Ruiz. Se trata de una vivienda del siglo XIX, en donde se desarrollan interesantes actividades culturales y que destaca por su biblioteca, la cual contiene aproximadamente 17.500 libros.

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Qué ver en Argés

Argés es una población situada en la provincia de Toledo, a la cual es posible llegar tomando la carretera local que comunica la capital con Cuerva. Su término municipal se encuentra ubicado en un terreno de características sinuosas que es atravesado por las aguas del río Guajaraz.

El monumento más importante de esta localidad es la Iglesia Parroquial de San Eugenio Mártir, templo de estilo neoclásico que fue construido a inicios del siglo XVII. En un comienzo, perteneció a la Cofradia del Santísimo Sacramento de la parroquia de Santa María de Yébenes, pero fue donada a Argés en 1687 por el Dr. D. Bernardino de las Quentas y Zayas, quien fuera Presidente del Consejo de la Gobernación del Arzobispado de Toledo.

La Casa Medrano, es otro de los sitios de interés que alberga el municipio. Se trata de una antigua casa señorial de estilo barroco, cuyo origen se remonta a la época fundacional del pueblo. Esta construcción de dos plantas posee su fachada principal con varios huecos repartidos de forma desigual. Actualmente, es usada para alquiler de caballos.

Aproximadamente a 15 km de Argés puede visitarse la Torre Cervatos, construcción militar de planta cuadrada cuyo nombre deviene de la dehesa en la que se halla enclavada. En las esquinas posee fábrica de sillería, y de mampostería en el resto.

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Visita guiada en Los Yébenes

Los Yébenes es un municipio del sur de la provincia de Toledo, que se encuentra ubicado entre las comarcas de Los Montes de Toledo y La Mancha. Se caracteriza por la singularidad y belleza de sus parajes, por lo que se trata de un sitio propicio para aquellos que desean descansar disfrutando del contacto directo con la naturaleza.

La riqueza paisajística de Los Yébenes queda de manifiesto en lugares como el Coto Nacional de Los Quintos de Mora, sitio en el cual con frecuencia se llevan a cabo estudios cinegéticos. Asimismo, los montes y sierras que conforman el entorno constituyen el escenario perfecto para realizar visitas guiadas, tanto a caballo, en bicicleta o a pie.

En su término municipal pueden apreciarse además diversos molinos de viento, algunos de los cuales se encuentran completamente restaurados, así como las pinturas rupestres de la Sierra de Los Yébenes.

Entre sus monumentos más importantes puede mencionarse al Castillo de Las Guadalerzas, una fortaleza medieval que cuenta con una atractiva torre del homenaje, pero que desafortunadamente no puede visitarse más que su exterior ya que se trata de una propiedad privada.

El pueblo posee, a su vez, una interesante arquitectura religiosa que se ve plasmada en la Ermita de la Concepción, cuya nave está cubierta por falso techo; la Ermita de la Soledad, que dispone de una capilla mayor situada tras un arco triunfal de medio punto; la Ermita de San Blas, templo de una nave de estilo popular; y la Ermita del Cristo, que destaca por el artesonado de su interior. A ellas se les suman la Iglesia de San Juan, edificio del siglo XVII-XVIII que contiene un atractivo retablo barroco, y la Iglesia de Santa María, templo con planta de cruz latina que posee un retablo de estilo rococó.

La Casa del Prior, el Palacio de la Encomienda y Fuente Nueva, son otros de los sitios de interés de este pueblo apacible y lleno de encanto.

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Viaje de placer a Marbella

Marbella es una de las ciudades más encantadoras de la Costa del Sol, por su agradable microclima, la calidad de sus playas, su ambiente único y la hospitalidad de sus gentes. No por nada ha sido elegida por los famosos como lugar de descanso durante el verano.
Entre sus principales atractivos se encuentran los diversos campos de golf, Puerto Banús y sus tiendas y locales de moda de primer nivel.
Mención aparte merecen sus playas que, a lo largo de 27 kilómetros de costa, invitan a broncearse, zambullirse en sus aguas templadas y probar alguno de los platillos típicos de los chiringuitos. La Playa de Guadalmina, ideal para practicar deportes náuticos, así como la Playa de San Pedro Alcántara, de arena negra, y la Playa de Puerto Banús, de gran atractivo, son algunas de las más concurridas.
La ciudad de Marbella es poseedora, además, de una rica cultura. Las termas, al igual que la muralla y las torres de origen musulmán, la villa romana, los templos y ermitas de la época cristiana, dan cuenta de su interesante legado histórico.
El casco antiguo es la zona donde se concentran la mayor parte de los monumentos. Posee el típico entramado de pueblo andaluz, con calles angostas de adoquines y casas de fachadas blancas adornadas con flores que penden de las macetas. El punto neurálgico se encuentra en la plaza de los Naranjos, sitio ideal para tomar un descanso y beber algo en sus terrazas. En ella se encuentran el edificio del ayuntamiento, una fuente datada en 1704 y la ermita de Santiago, que son sus principales atractivos.
Si bien no es su faceta más popular, Marbella es dueña de un patrimonio artístico y monumental de gran belleza. La localidad fue fundada por los romanos, de esa época se conservan la Villa Romana de Río Verde y las termas de Guadalmina. Asimismo, continúan en pie varias torres del período musulmán, como es el caso de la Torre Ladrones, ubicada cerca del Puerto de Cabopino.  De los monumentos religiosos se destaca la ermita de Santiago, construida en el siglo XV, por ser la más antigua.
También en el casco antiguo se alza la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, levantada entre los siglos XVI y XVIII, cuyos principales atractivos son el órgano de Sol Mayor y la portada Rococó. 

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