Broto

Broto es un municipio de la provincia de Huesca, cabecera natural del Valle de Broto.
El núcleo urbano de Broto se estructura en torno a la carretera nacional, la Avenida de Ordesa, sobre la cual se disponen todos los comercios.
En la parte más elevada del pueblo se halla la Iglesia de San Pedro, una construcción del  siglo XVI que presenta características transicionales de los estilos más destacados de la época, de modo que combina la arquitectura gótica aragonesa con el renacentismo. Por sus grandes dimensiones, es un claro ejemplo de iglesia fortificada altaragonesa.
En las cercanías de la villa de Broto están también las ermitas de San Blas, cuyo antiguo retablo es hoy expuesto en Zaragoza, y la de San Clemente, ambas pertenecientes al siglo XVI.
Al sur de la carretera, se ubica la Plaza de las Herrerías, también conocida como Plaza de la Santa Cruz o de los Porches, que ofrece una de las estampas más bonitas de la villa.
Los dos barrios que conforman Broto, a saber el barrio de la Santa Cruz en el norte y el Barrio de los Porches al sur, se hallan separados por las aguas del río Ara. Vale aclarar que en los pueblos del Alto Aragón se acostumbra considerar como barrios a simples conglomerados de casas que, como sucede en este caso, se encuentran divididos tan solo  por un curso de agua sobre el cual se alza un puente. En el pasado, ambos barrios se hallaban comunicados por un único puente medieval, el cual fue destruido durante la Guerra Civil.
En la actualidad, sólo se conserva el puente románico que atraviesa sobre el río Sorrosal junto a la denominada Cascada del Sorrosal. El mismo, está cerrado al tránsito de personas, quienes deben pasar por un puente paralelo ubicado a pocos metros, que conduce a Oto.

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Lagunarrota

Lagunarrota es una localidad de la Comunidad Autónoma de Aragón, situada en la zona central de Huesca, muy cerca de su capital.

Uno de los atractivos de esta villa es el Pozo Bajo, una construcción datada en la época árabe, a la que se le han realizado ciertas modificaciones. Posee una estructura de sillería, con arco de medio punto y muros recubiertos con mallacán. Entre sus particularidades figuran sus escaleras, las cuales se hallan debajo de un amplio pasillo abovedado, dividiéndose en varios tramos. Aunque ya no está en uso, es una buena visita para hacer.

También podemos conocer el Pozo El Pinar, ubicado en una zona en la que abundaban los pinos, de ahí su nombre. Este pozo abasteció de agua al pueblo, en reemplazo del Pozo Bajo, hasta los años 70 cuando se realizó la canalización de las aguas y actualmente se encuentra inutilizado. Un dato peculiar, para su construcción se empleó un sistema de espejos para poder reflejar la luz del sol y, por consiguiente, alumbrar el interior del pozo. Hoy en día el Pozo el Pinar es un punto de encuentro para los jóvenes del lugar.

En cuanto a los monumentos religiosos sobresale la Iglesia parroquial de San Gil Abad, cuyos orígenes se remontan al siglo XII, aunque debió ser reconstruida casi por completo en el siglo XVI, por lo que del templo original sólo se conservan la portada, dos cuerpos de la torre de campanario y la parte inferior del testero.

Por último, queda por conocer la Ermita Santa María de Valverde, sobre la que se desconoce con precisión cuándo fue construida pero que existen algunas citas que la mencionan. Actualmente, el edificio se halla en muy mal estado de conservación, por lo que de su carácter religioso poco queda.

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Senderismo y escalada en Peña Oroel

Huesca alberga numerosos paisajes y localidades de gran atractivo, como es el caso de Peña Oroel, una formación rocosa, cuya escalada a la cima forma parte de una de las rutas turísticas más desafiantes de la región.
Se trata de una de las atracciones naturales de Jaca que goza de mayor popularidad, sobre todo porque se puede divisar desde cualquier parte de la ciudad.
Peña Oroel integra el sistema de rocas que se encuentran enclaustradas entre el Pre-Pirineo (Partacua) y las sierras exteriores de Guara. Gracias a sus  fáciles accesos, es el sitio perfecto para realizar senderismo y recorridos por la zona.
La ruta hasta las bases transcurre a través de ríos y caminos angostos, circunscriptos por tupidos bosques y siempre con la cima del monte como único punto de referencia.
La base norte, que se puede visitar en automóvil, ofrece un verdadero regalo para la vista por la belleza de sus paisajes, marcados por un muro de piedra rojiza con una pendiente pronunciada y repleta de pinos y abetos. En tanto que para acceder a la base sur es necesario contar con un vehículo 4×4.
Más allá de su belleza natural, Peña Oroel es el centro de numerosas leyendas e historias, según las cuales la reconquista de Aragón habría comenzado cuando unas hogueras en lo alto sirvieron de señal para empezar el ataque. Al mismo tiempo, hay leyendas que le confieren propiedades mágicas a este lugar, pues forma el vértice oriental de un triángulo integrado por San Adrian de Sasabe y San Juan de la Peña. Y hasta hay las que hablan de la existencia de un tesoro o una mina escondida que jamás ha sido hallada.
Lo real es que Peña Oroel representa una de las atracciones turísticas que no podemos ignorar en nuestro paso por Jaca. Sin dudas, ésta es una excursión perfecta para los seguidores del turismo activo.

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Atractivos de Castejón de Monegros

Castejón de Monegros es un pequeño pueblo aragonés, situado en la provincia de Huesca, que cuenta con una población cercana a los 650 habitantes.
El poblado se localiza a tan solo 72 kilómetros de distancia de la capital, en un atractivo entorno natural circunscrito por las cimas de la Sierra de Alcubierre, y forma parte de la comarca de los Monegros.
Si bien se trata de una pequeña localidad, Castejón de Monegros posee un rico patrimonio arquitectónico y artístico, del cual sobresalen la Iglesia Parroquial, templo de estilo gótico dedicado a Nuestra Señora de la Lumbre, y la Ermita de Santa Ana, patrona de la ciudad.
También, resulta interesante apreciar los restos del castillo, el cual presidía la población en la Edad Media. Una torre de muralla, que es usada como ermita, es todo lo que queda de él.
Al mismo tiempo, de su legado arquitectónico vale la pena destacar la Ermita de San Miguel, la cual está situada junto al río Alcanadre, en la zona de Juberre, a 20 kilómetros de la población. Según se cree, antiguamente allí existió un núcleo de población.
Aquellos que puedan elegir visitar Castejón de Monegros en julio, es importante saber que a fines de ese mes los vecinos del lugar celebran sus fiestas patronales que incluyen numerosos actos culturales, así como actividades lúdicas, deportivas y tradicionales, como es el caso de la cabalgata de carrozas que van hasta la Ermita de Santa Ana.

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Fraga, ciudad dividida

Fraga es un municipio aragonés que se halla al sureste de la provincia de Huesca, en los confines del valle del río Cinca. La ciudad se divide en “Fraga” o “Fraga la Vieja”, que es la zona del casco histórico; y “Las Afueras” o “Fraga la Nueva”, parte construida a mediados del siglo XX. Ambas zonas, están separadas por el río y se encuentran comunicadas por dos puentes.
Según se cree, la ciudad es de origen prerrománico, siendo su yacimiento más antiguo el del Barranco de Monreal, datado entre los años de 1800 a.C a 1500 a.C.
Uno de sus principales monumentos es la iglesia parroquial de San Pedro, un templo de origen visigótico que fue la mezquita mayor en la época de dominio árabe pero que, luego de la reconquista, fue convertido en templo cristiano. La iglesia, de una sola planta, posee un fuerte aire aragonés, y que mantiene su portada original con sus capiteles de estilo románico.
Otro sitio de especial interés es el famoso Palacio Montacada, un palacio árabe que luego perteneció a los Montcada, que eran los señores de dicha ciudad. Después, pasó a ser conocido como el Palacio del Gobernador, siendo usado como palacio real, y actualmente es la biblioteca municipal y museo.
También, vale la pena conocer el Castillo, que constituye las ruinas de la iglesia de San Miguel y que ha sido reinaugurado en 2007 tras su restauración; y la torre de los frailes, una construcción hecha por los templarios durante el siglo XIII.

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Un poco de Buera

Continuando con nuestro recorrido por la provincia aragonesa de Huesca nos topamos con sitios excepcionales, como es el caso de Buera, un pueblo que forma parte del Somontario de Barbastro.
Conocido como Chifia en lengua aragonesa, este poblado se encuentra unido a la huerta de Vero, conformando el municipio de Santa María de Ailas.
Durante nuestro viaje por Buera, no podemos dejar de visitar la ermita de Nuestra Señora de Dulas, un santuario que fue construido en el sitio sobre el que, según cuenta la leyenda, apareció la Virgen sobre un panal de abejas. La construcción, de estilo románico, data de principios del siglo XIII, y posteriormente se levantó un nuevo edificio de estilo barroco, el cual depende de la Colegiata de Santa María de Alquezar. Cabe resaltar la decoración del mismo, enteramente realizada en yeso, En el interior de la ermita, sobresalen las capillas laterales, la bóveda de cañón, la cúpula del presbiterio, los arcos fajones y los arcos torales. Además, es posible apreciar en la decoración motivos de tipo mudéjar, como por ejemplo el estragón y las estrellas, afines con el barroco más clásico; que hacen de este lugar un espacio de enorme belleza plástica. No obstante, vale señalar que su estado de conservación posee ciertas deficiencias.

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Excursiones en Laspuña

El paisaje de los Pirineos ofrece sitios excepcionales dignos de conocer, como es el caso del pueblo aragonés de Laspuña, situado en la provincia de Huesca, el cual se presenta como el destino perfecto para disfrutar de la montaña a través de excursiones y numerosas actividades.
Así, en Laspuña es posible disfrutar de la arquitectura y cultura local, así como de su gastronomía, de las prácticas deportivas y las diversas actividades lúdicas que el incipiente turismo rural propone a los turistas.
Si deseamos apreciar la arquitectura de esta zona montañosa, vale la pena visitar la Ermita de San Andrés, uno de los principales ejemplos de arquitectura del románico aragonés. Al mismo tiempo, nos podemos acercar hasta el Monolito a los Nabateros del Sobrarbe y la Iglesia de la Virgen de los Dolores.
Al margen de tales monumentos, hay otros lugares de importante valor turístico en la zona. Un ejemplo de ello es el complejo de la Fuente Santa, ubicado en el término municipal de Laspuña y cercano al Pueyo de Araguás. El complejo se compone de una Ermita, la Fuente Santa, un palomar, una vivienda, y una gran extensión de terreno que mucho tiempo atrás era una huerta por demás fértil. Además de su interés turístico, a la Fuente Santa se le atribuyen orígenes milagrosos. Según la leyenda, San Victorián en una de sus peregrinaciones por la comarca hizo que la fuente comenzara a fluir. A partir de entonces, este lugar se convirtió en un centro de peregrinaciones.
Otro de los grandes atractivos de Laspuña es, por cierto, su gastronomía. La comida tradicional es a base de guisos y platos elaborados. Las chuletas de cordero a la brasa, es uno de los manjares que no podemos dejar de probar.

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Viaje a Caldearenas y alrededores

Caldearenas es un pintoresco pueblo perteneciente a la comarca del Alto Gállego, en la provincia de Huesca, cuyos orígenes se remontan a los años 30, momento en que se creó la estación de ferrocarril en torno a la cual se asentó el pueblo.
El pueblo se encuentra ubicado a tan solo 60 kilómetros de la ciudad de Huesca, y desde aquí es posible acceder de manera sencilla a los montes del Parque Nacional de Ordesa, que alberga las alturas que tanto caracterizan a la provincia de Huesca.
Con respecto a los parajes naturales, que tanto embellecen a  la provincia de Huesca, aquél que visite a Caldearenas puede participar de diversas actividades deportivas, como esquiar en las pistas de la comarca, recorrer las rutas de senderismo o escalar las paredes de Santa Elena. Al mismo tiempo, se puede disfrutar del rocódromo, situado en la cercana Biescas, o del club náutico de Búbal.
Otros lugares de especial interés son la Harinera de Dolores y la senda de Izarbe.
En relación a las actividades culturales, vale la pena destacar la ruta del Serrablo, que incluye visitas a las iglesias mozárabes y románicas de toda la comarca. En tanto que si  decidimos ir hasta Anzánigo, sería bueno hacernos tiempo para conocer la ermita románica de Izarbe. Otra visita de interés, consiste en dar un paseo por la entrada del pueblo sobre el imponente puente que da la bienvenida al pueblo.
También, en las proximidades de Caldearenas podemos visitar Javierrelatre, en cuyo casco urbano vale la pena conocer la iglesia parroquial, un templo del siglo XII de estilo románico, y el Museo Artesano.

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Relajadas vacaciones en Formigal

En Formigal, localidad perteneciente al municipio de Sallent de Gállego en la comarca del Alto Gállego, representa un lugar increíble para descubrir. Se trata de un valle perfecto para unas relajadas vacaciones.
Formigal es sede de la Estación Invernal que lleva su mismo nombre, un escenario ideal para la práctica del esquí y demás deportes de invierno, aún durante los meses más caluroso gracias a la creación de nieve artificial.
De todas maneras, lo mejor es visitar este pueblo  en las estaciones frías, ya que tendrás la oportunidad de apreciar el imponente paisaje que ofrecen las laderas nevadas.
Entre las numerosas actividades que puedes desarrollar durante tu viaje en Formigal, destacamos pasear en helicóptero, montar una motonieve o pasear en un trineo de perros, que te permitirá contemplar lugares imperdibles.
Como la población se halla muy cerca de Francia; el cruce fronterizo es bastante concurrido, por lo que se observa una gran mixtura entre las dos sociedades. De ese modo, podrás probar quesos y vinos franceses en El Portalet, el sitio de visita obligada durante tu viaje a Formigal.
También, podrás inclinarte por el senderismo, vislumbrando paisajes acogedores, vistas irrepetibles custodiadas por elevados picos, como sucede en la zona de Anayet.
Si optas por viajar a Formigal en verano, podrás disfrutar de actividades como trekking, visitar el gran parque multiaventura, tomar sol en una terraza solarium, hacer paseos y excursiones a miradores, así como a picos e ibones,  o realizar un recorrido en las telesillas.
Al mismo tiempo, en Formigal podrás dar un paseo por Sallent de Gallego y Collado de Portata, dos caminos de una belleza soberbia.
En sus calles, podrás toparte con la iglesia del desolado pueblo de Basarán, un templo prerrománico del siglo XI.
Los visitantes, encontrarán en Formigal un excelente servicio hostelero y turístico, para todos los gustos y bolsillos.
Por otra parte, la variada orografía del terreno posibilita la práctica de otros deportes, tales como el barranquismo, parapente o diferentes actividades náuticas.
En fin, tanto en invierno como en verano, en Formigal hallarás, sin dudas, un fabuloso lugar vacacional para disfrutarlo con amigos o en familia. Vive tú mismo la experiencia de conocer Formigal, una ciudad que te regalará durante tu viaje fotografías únicas.

Campodarbe, un lugar para distenderse

Hoy viajaremos hasta Campodarbe, una localidad que pertenece al municipio de Boltaña y que está ubicada en la comarca del Sobrarbe, en Huesca. Un dato, por cierto, curioso: tan solo 12 habitantes viven en esta tranquila villa a más de 1.000 metros de altura.
El pueblo es ideal para realizar una vista breve, en especial si nos alojamos en lugares como Boltaña, Aínsa o Laspuña, que son algunos de los municipios más cercanos. Campodarbe es un sitio que vale la pena ser visitado pues se trata de un pueblo pequeño aunque de gran encanto que sin duda colmará tus expectativas si en tu viaje buscas un ambiente rural y relajado. Si optamos por caminar por el monte, lo podemos hacer por las inmediaciones de la villa, cerca de allí está la Sierra y los cañones de Guara.
Es sabido que los alrededores de Campodarbe resultan ideales para el turismo de aventura. De modo que es posible participar de una serie de excursiones, recorrer rutas y parques de aventura que contienen tirolinas vertiginosas, entre otras atracciones que atraerán por igual tanto a los niños como a los adultos.
Si bien en toda la zona es posible disfrutar de la arquitectura del románico aragonés, al ser tan pequeño, el pueblo no brinda visitas a iglesias o monumentos que se destaquen. Dar un paseo por sus apacibles calles así como apreciar el paisaje de las sierras que rodean el pueblo, resulta muy recomendable para respirar un poco de aire fresco, disfrutando de la naturaleza.
Si deseamos probar la gastronomía de la zona, lo mejor es comprar algunos productos típicos en los pueblos contiguos para disfrutar de un banquete al aire libre en Campodarbe, bajo una buena sombra. Seguramente, no existe mejor plan que éste.

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