La Hoya de Huesca

A muy pocos kilómetros de Huesca, al adentrarse en el valle de Belsué y Nocito, localizado entre el Pico del Águila y el Cabezo de Guara, es posible apreciar los contrastes entre lo que es la vida en las sierras y los llanos, además de sorprendentes paisajes que invitan a descubrir un valle casi desahabitado.
El embalse de Arguis, construido a comienzos del siglo XVIII, representa una de las fuentes que suministra agua a la Hoya de Huesca.
Continuando nuestro camino hacia Belsué,  descubrimos a esta pequeña población conformada tan solo por una decena de viviendas, de las cuales solamente una de ellas permanece ocupada permanentemente. En lo alto, se divisa la iglesia parroquial dedicada a San Martín de Tours; un excelente ejemplar del Románico lombardo.
Luego, proseguimos hasta Santa María de Belsué, una aldea despoblada que posee un templo parroquial declarado Monumento Histórico-Artístico.
Cerca de la presa del embalse de Belsué se hallan las conocidas cuevas de Artica, que data de la edad de bronce, Toro, que según cuenta la leyenda contiene un toro de oro, y de ahí su nombre; y Esteban Felipe, en cuyos dos kilómetros de extensión guarda numerosas galerías de cristal. En fin, una alternativa excepcional para los amantes de la espeleología.
En una escarpada y acantilada montaña, a la que se accede a pie, se localiza Lusera. Un lugar deshabitado donde aún se pueden apreciar restos de la herrería, así como de grandes casonas y pasos abovedados en sus calles.
De camino a Nocito, contemplamos un bello paisaje que comprende barrancos y bosques. Una vez allí, mediante un puente medieval que atraviesa el río Guatizalema, visitamos el  barrio de San Pedro, también conocido como Santa Marina, pues tiene una ermita dedicada a esta santa. Se trata de una construcción popular, erigida sobre restos románicos. En sus cercanías, encontramos el Santuario de San Úrbez, templo construido entre los s. XVI y XVII, considerado un punto clave  para toda la Hoya de Huesca.

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Torla, historia viva

La villa de Torla, situada en la provincia de Huesca, es poseedora de  una vasta historia y un patrimonio por demás singular.
Su casco antiguo, de origen medieval, se encuentra en perfecto estado de conservación, guardando auténticas muestras de la arquitectura tradicional altoaragonesa, como es el caso del Casón de los Viu, un palacio datado en el siglo XIV,  considerado una de las construcciones más importantes de todo el valle.
Otras construcciones interesantes son la Casa Ruba, Casa Bun y la Casa Lardiés, por mencionar algunas, las cuales se hallan construidas en piedra, y ostentan escudos nobiliarios en sus fachadas.
De la arquitectura religiosa, sobresale la iglesia parroquial, un templo del s. XVI, de estilo gótico tardío, que ha sido recientemente restaurado, admirado por su bella portada románica.           
Por otro lado, el magnífico escenario en el que se alza la villa posibilita la realización de diversas actividades deportivas, como rafting en el río Ara, considerado uno de los últimos ríos vírgenes del pirineo; hidroespeed y barranquismo.
El paraje montañés, durante el verano, es ideal para practicar senderismo, realizar ascensiones y escalada. Mientras que, en el invierno, se puede disfrutar del esquí de montaña, alpinismo y escalada en hielo.
Sin lugar a dudas, el principal lugar de interés de Torla es el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Monte Perdido, con sus 3355 metros de altitud, sobresale por ser el macizo calcáreo más alto del continente europeo, en cuyo relieve es posible encontrar una importante diversidad de ecosistemas.

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Villanueva de Sigena: Rutas y atractivos principales

El municipio de Villanueva de Sigena, situado en la Comarca de los Monegros, Huesca, además de diversos atractivos cuenta con el honor de ser el lugar donde nació el recordado Miguel Servet.

En torno a la Plaza Mayor se alzan la Iglesia Parroquial, una gran estatua de Miguel Servet y su casa natal convertida hoy en Centro de Interpretación y Espacio para estudios servetianos.

En el límite del pueblo, a orillas de las aguas del rio Alcanadre, se encuentra el Real Monasterio de Santa María Reina o Monasterio de Sigena, una construcción del siglo XII que ha sido declarada Monumento Nacional.  Se trata del monumento más emblemático de Villanueva y uno de los tesoros turísticos más importantes de Aragón.  Muchos de los frescos y dibujos que pertenecieron al Monasterio pueden actualmente ser apreciados en el Museo de Arte de Cataluña.

Un puente románico atraviesa el rio Alcanadre, en cuyas proximidades se hallan numerosos yacimientos arqueológicos de origen romano y otros de la Edad de Bronce.

En la entrada de la villa, más precisamente sobre una colina, se localiza la Ermita de San Blas, centro de peregrinación durante las fiestas que se realizan en su honor.

Por otro lado, se puede conocer mejor el pueblo y sus alrededores practicando senderismo. Para ello, hay diversas rutas, como la Ruta del Monasterio de Sijena, que va desde el Real Monasterio hasta la cima de la sierra de Villanueva; la Ruta del Real Monasterio de Sijena a La Cartuja de las Fuentes, mediante la cual es posible apreciar los dos monumentos más representativos, y la Ruta de la Ermita de Santiago al Monasterio de Sijena, un recorrido que lleva aproximadamente unas 6 horas.

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Broto

Broto es un municipio de la provincia de Huesca, cabecera natural del Valle de Broto.
El núcleo urbano de Broto se estructura en torno a la carretera nacional, la Avenida de Ordesa, sobre la cual se disponen todos los comercios.
En la parte más elevada del pueblo se halla la Iglesia de San Pedro, una construcción del  siglo XVI que presenta características transicionales de los estilos más destacados de la época, de modo que combina la arquitectura gótica aragonesa con el renacentismo. Por sus grandes dimensiones, es un claro ejemplo de iglesia fortificada altaragonesa.
En las cercanías de la villa de Broto están también las ermitas de San Blas, cuyo antiguo retablo es hoy expuesto en Zaragoza, y la de San Clemente, ambas pertenecientes al siglo XVI.
Al sur de la carretera, se ubica la Plaza de las Herrerías, también conocida como Plaza de la Santa Cruz o de los Porches, que ofrece una de las estampas más bonitas de la villa.
Los dos barrios que conforman Broto, a saber el barrio de la Santa Cruz en el norte y el Barrio de los Porches al sur, se hallan separados por las aguas del río Ara. Vale aclarar que en los pueblos del Alto Aragón se acostumbra considerar como barrios a simples conglomerados de casas que, como sucede en este caso, se encuentran divididos tan solo  por un curso de agua sobre el cual se alza un puente. En el pasado, ambos barrios se hallaban comunicados por un único puente medieval, el cual fue destruido durante la Guerra Civil.
En la actualidad, sólo se conserva el puente románico que atraviesa sobre el río Sorrosal junto a la denominada Cascada del Sorrosal. El mismo, está cerrado al tránsito de personas, quienes deben pasar por un puente paralelo ubicado a pocos metros, que conduce a Oto.

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Lagunarrota

Lagunarrota es una localidad de la Comunidad Autónoma de Aragón, situada en la zona central de Huesca, muy cerca de su capital.

Uno de los atractivos de esta villa es el Pozo Bajo, una construcción datada en la época árabe, a la que se le han realizado ciertas modificaciones. Posee una estructura de sillería, con arco de medio punto y muros recubiertos con mallacán. Entre sus particularidades figuran sus escaleras, las cuales se hallan debajo de un amplio pasillo abovedado, dividiéndose en varios tramos. Aunque ya no está en uso, es una buena visita para hacer.

También podemos conocer el Pozo El Pinar, ubicado en una zona en la que abundaban los pinos, de ahí su nombre. Este pozo abasteció de agua al pueblo, en reemplazo del Pozo Bajo, hasta los años 70 cuando se realizó la canalización de las aguas y actualmente se encuentra inutilizado. Un dato peculiar, para su construcción se empleó un sistema de espejos para poder reflejar la luz del sol y, por consiguiente, alumbrar el interior del pozo. Hoy en día el Pozo el Pinar es un punto de encuentro para los jóvenes del lugar.

En cuanto a los monumentos religiosos sobresale la Iglesia parroquial de San Gil Abad, cuyos orígenes se remontan al siglo XII, aunque debió ser reconstruida casi por completo en el siglo XVI, por lo que del templo original sólo se conservan la portada, dos cuerpos de la torre de campanario y la parte inferior del testero.

Por último, queda por conocer la Ermita Santa María de Valverde, sobre la que se desconoce con precisión cuándo fue construida pero que existen algunas citas que la mencionan. Actualmente, el edificio se halla en muy mal estado de conservación, por lo que de su carácter religioso poco queda.

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Senderismo y escalada en Peña Oroel

Huesca alberga numerosos paisajes y localidades de gran atractivo, como es el caso de Peña Oroel, una formación rocosa, cuya escalada a la cima forma parte de una de las rutas turísticas más desafiantes de la región.
Se trata de una de las atracciones naturales de Jaca que goza de mayor popularidad, sobre todo porque se puede divisar desde cualquier parte de la ciudad.
Peña Oroel integra el sistema de rocas que se encuentran enclaustradas entre el Pre-Pirineo (Partacua) y las sierras exteriores de Guara. Gracias a sus  fáciles accesos, es el sitio perfecto para realizar senderismo y recorridos por la zona.
La ruta hasta las bases transcurre a través de ríos y caminos angostos, circunscriptos por tupidos bosques y siempre con la cima del monte como único punto de referencia.
La base norte, que se puede visitar en automóvil, ofrece un verdadero regalo para la vista por la belleza de sus paisajes, marcados por un muro de piedra rojiza con una pendiente pronunciada y repleta de pinos y abetos. En tanto que para acceder a la base sur es necesario contar con un vehículo 4×4.
Más allá de su belleza natural, Peña Oroel es el centro de numerosas leyendas e historias, según las cuales la reconquista de Aragón habría comenzado cuando unas hogueras en lo alto sirvieron de señal para empezar el ataque. Al mismo tiempo, hay leyendas que le confieren propiedades mágicas a este lugar, pues forma el vértice oriental de un triángulo integrado por San Adrian de Sasabe y San Juan de la Peña. Y hasta hay las que hablan de la existencia de un tesoro o una mina escondida que jamás ha sido hallada.
Lo real es que Peña Oroel representa una de las atracciones turísticas que no podemos ignorar en nuestro paso por Jaca. Sin dudas, ésta es una excursión perfecta para los seguidores del turismo activo.

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Atractivos de Castejón de Monegros

Castejón de Monegros es un pequeño pueblo aragonés, situado en la provincia de Huesca, que cuenta con una población cercana a los 650 habitantes.
El poblado se localiza a tan solo 72 kilómetros de distancia de la capital, en un atractivo entorno natural circunscrito por las cimas de la Sierra de Alcubierre, y forma parte de la comarca de los Monegros.
Si bien se trata de una pequeña localidad, Castejón de Monegros posee un rico patrimonio arquitectónico y artístico, del cual sobresalen la Iglesia Parroquial, templo de estilo gótico dedicado a Nuestra Señora de la Lumbre, y la Ermita de Santa Ana, patrona de la ciudad.
También, resulta interesante apreciar los restos del castillo, el cual presidía la población en la Edad Media. Una torre de muralla, que es usada como ermita, es todo lo que queda de él.
Al mismo tiempo, de su legado arquitectónico vale la pena destacar la Ermita de San Miguel, la cual está situada junto al río Alcanadre, en la zona de Juberre, a 20 kilómetros de la población. Según se cree, antiguamente allí existió un núcleo de población.
Aquellos que puedan elegir visitar Castejón de Monegros en julio, es importante saber que a fines de ese mes los vecinos del lugar celebran sus fiestas patronales que incluyen numerosos actos culturales, así como actividades lúdicas, deportivas y tradicionales, como es el caso de la cabalgata de carrozas que van hasta la Ermita de Santa Ana.

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Fraga, ciudad dividida

Fraga es un municipio aragonés que se halla al sureste de la provincia de Huesca, en los confines del valle del río Cinca. La ciudad se divide en “Fraga” o “Fraga la Vieja”, que es la zona del casco histórico; y “Las Afueras” o “Fraga la Nueva”, parte construida a mediados del siglo XX. Ambas zonas, están separadas por el río y se encuentran comunicadas por dos puentes.
Según se cree, la ciudad es de origen prerrománico, siendo su yacimiento más antiguo el del Barranco de Monreal, datado entre los años de 1800 a.C a 1500 a.C.
Uno de sus principales monumentos es la iglesia parroquial de San Pedro, un templo de origen visigótico que fue la mezquita mayor en la época de dominio árabe pero que, luego de la reconquista, fue convertido en templo cristiano. La iglesia, de una sola planta, posee un fuerte aire aragonés, y que mantiene su portada original con sus capiteles de estilo románico.
Otro sitio de especial interés es el famoso Palacio Montacada, un palacio árabe que luego perteneció a los Montcada, que eran los señores de dicha ciudad. Después, pasó a ser conocido como el Palacio del Gobernador, siendo usado como palacio real, y actualmente es la biblioteca municipal y museo.
También, vale la pena conocer el Castillo, que constituye las ruinas de la iglesia de San Miguel y que ha sido reinaugurado en 2007 tras su restauración; y la torre de los frailes, una construcción hecha por los templarios durante el siglo XIII.

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Un poco de Buera

Continuando con nuestro recorrido por la provincia aragonesa de Huesca nos topamos con sitios excepcionales, como es el caso de Buera, un pueblo que forma parte del Somontario de Barbastro.
Conocido como Chifia en lengua aragonesa, este poblado se encuentra unido a la huerta de Vero, conformando el municipio de Santa María de Ailas.
Durante nuestro viaje por Buera, no podemos dejar de visitar la ermita de Nuestra Señora de Dulas, un santuario que fue construido en el sitio sobre el que, según cuenta la leyenda, apareció la Virgen sobre un panal de abejas. La construcción, de estilo románico, data de principios del siglo XIII, y posteriormente se levantó un nuevo edificio de estilo barroco, el cual depende de la Colegiata de Santa María de Alquezar. Cabe resaltar la decoración del mismo, enteramente realizada en yeso, En el interior de la ermita, sobresalen las capillas laterales, la bóveda de cañón, la cúpula del presbiterio, los arcos fajones y los arcos torales. Además, es posible apreciar en la decoración motivos de tipo mudéjar, como por ejemplo el estragón y las estrellas, afines con el barroco más clásico; que hacen de este lugar un espacio de enorme belleza plástica. No obstante, vale señalar que su estado de conservación posee ciertas deficiencias.

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Excursiones en Laspuña

El paisaje de los Pirineos ofrece sitios excepcionales dignos de conocer, como es el caso del pueblo aragonés de Laspuña, situado en la provincia de Huesca, el cual se presenta como el destino perfecto para disfrutar de la montaña a través de excursiones y numerosas actividades.
Así, en Laspuña es posible disfrutar de la arquitectura y cultura local, así como de su gastronomía, de las prácticas deportivas y las diversas actividades lúdicas que el incipiente turismo rural propone a los turistas.
Si deseamos apreciar la arquitectura de esta zona montañosa, vale la pena visitar la Ermita de San Andrés, uno de los principales ejemplos de arquitectura del románico aragonés. Al mismo tiempo, nos podemos acercar hasta el Monolito a los Nabateros del Sobrarbe y la Iglesia de la Virgen de los Dolores.
Al margen de tales monumentos, hay otros lugares de importante valor turístico en la zona. Un ejemplo de ello es el complejo de la Fuente Santa, ubicado en el término municipal de Laspuña y cercano al Pueyo de Araguás. El complejo se compone de una Ermita, la Fuente Santa, un palomar, una vivienda, y una gran extensión de terreno que mucho tiempo atrás era una huerta por demás fértil. Además de su interés turístico, a la Fuente Santa se le atribuyen orígenes milagrosos. Según la leyenda, San Victorián en una de sus peregrinaciones por la comarca hizo que la fuente comenzara a fluir. A partir de entonces, este lugar se convirtió en un centro de peregrinaciones.
Otro de los grandes atractivos de Laspuña es, por cierto, su gastronomía. La comida tradicional es a base de guisos y platos elaborados. Las chuletas de cordero a la brasa, es uno de los manjares que no podemos dejar de probar.

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