Campillos al natural

La provincia de Málaga acoge diversos destinos de especial interés, como es el caso de Campillos, un municipio muy valorado por los amantes de la naturaleza y de la espeleología. Aunque también suele ser elegido por aquellos que buscan comprar artículos hechos en piel, dado a que aquí se halla una de las industrias manufactureras de la piel de mayor prestigio de la región.
Como mencionamos anteriormente, se trata de un sitio ideal para el turismo de naturaleza ya que en su término municipal hay una serie de lagunas que han sido declaradas Reserva Natural, además de un conjunto de cuevas, como las de Herrerías, Jaguazar y Boca de la Peña. A ello, se le suman las simas del Moscón y Peñarrubia.
Desde la perspectiva monumental, la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Reposo es el edificio que más se destaca. Su construcción data del siglo XVI, pero fue reformada posteriormente en dos oportunidades, y en su fachada principal puede apreciarse su estilo barroco. Otros monumentos religiosos que pueden visitarse son las ermitas de Santa Ana, San Benito, Nuestra Señora de Belén y la de San Sebastián.
Por otro lado, en Campillos existen diversos yacimientos arqueológicos que valen la pena recorrer, como por ejemplo los de Capacete, Cortijo de la Cuesta y Castillón de Gobantes, todos ellos de la época romana. 
De su artesanía típica, aparte de los artículos confeccionados en piel, pueden encontrarse además piezas de cerámica.
En cuanto a su gastronomía, no podemos dejar de deleitarnos con la porra campillera, las migas o los potajes, tanto de lentejas como de garbanzos.
Si el visitante quiere que su paseo coincida con alguna de las principales festividades del municipio, entonces deben concurrir en torno al 10 y 11 de julio, cuando tiene lugar
su Semana Santa, o bien a mediados de agosto, fecha en la que se desarrolla la Feria de Campillos.

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Los mejores enclaves de Sorbas

Sorbas es un municipio almeriense que dispone de grandes atractivos turísticos, como es el caso del Paraje Natural Karst en Yesos de Sorbas, un enclave semidesértico que se extiende a lo largo de más de 2.000 hectáreas y que es considerado uno de los más importantes del mundo. En este paraje, originado por efecto del agua de lluvia durante miles de años, hay diversas cuevas como la del Agua, la de Covadura, la del Tesoro y la de Yesos, siendo éstas dos últimas las más bellas de todas.
Al recorrer el caso urbano, si hay algo que le llamará la atención al viajero es contemplar las casas que se hallan suspendidas al borde del barranco de Afa, en lo que se conoce como “Cuenca la chica”. Por su entramado de calles de origen morisco, hay numerosos miradores, como el de La Torreta, el del Calvario, el del Porche y el del Castillo, desde donde además de apreciar el espectáculo que brindan las casas colgantes puede apreciarse la belleza de su entorno natural.
Los monumentos más importantes de la ciudad se encuentran en la plaza principal: el Ayuntamiento, el Teatro de Villaespesa, la Casa del Duque y la Iglesia de Santa María, entre otros.
En torno al núcleo de población se hallan los enclaves de mayor interés: La Mela y Cariatiz, sitios en donde se localizan varias cuevas con pinturas rupestres; y Los Molinos del Río Agua, ruta señalizada que resulta perfecta para practicar senderismo.
Los interesados en la artesanía tradicional de Sorbas, no tienen más que acercarse al  barrio de la Alfarería, al cual también se lo conoce como de Las Cantarerías, donde se encuentran los talleres en los que se elaboran diversas piezas y objetos de cerámica.
Para saborear lo mejor de la gastronomía de Sorbas, recomendamos probar los gurullos con conejos, las migas con tropezones, las gachas y sus exquisitos embutidos, entre otros manjares.

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Turismo rural en Algatocín

Aquellos que gustan del turismo rural descubrirán en Algatocín, ubicado al pie de la sierpecilla, un pueblo realmente atractivo para tal fin. 
Su tradicional núcleo urbano, de calles empinadas y angostas, se conjuga a la perfección con un entrono natural de excepcional belleza.
Los lugareños no dudan en afirmar que el nombre de este pueblo deviene de la antigua leyenda de Algatois, quien fuera una princesa árabe. Y según se cuenta, la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, el monumento más emblemático de Algatocín, ha sido construido sobre el palacio de dicha princesa, allá por el siglo XVI.
Durante el paseo, es posible apreciar las pintorescas fachadas porticadas datadas en el siglo XVIII. También, conviene hacer un alto en la Ermita del Santo Cristo, que se localiza en la zona más alta del municipio. Es desde este lugar donde se obtienen estupendas vistas panorámicas de la Serranía de Ronda, así como del valle del Genal y algunos pueblos cercanos, como Alpandeire y Faraján. Incluso, en los días de mayor claridad, es posible divisar hasta el Peñón de Gibraltar.
Para disfrutar de su excepcional entorno natural, una buena opción es emprender un recorrido por las diversas rutas de senderismo, como la Ruta de la Ermita, la de la Sierra,  además de los caminos de Benalauría y de Salitre.
Lo más popular de la gastronomía local son las gachas de harina con miel de caldera, el gazpacho y los guisos de chivo, entre otras exquisiteces, así como los platillos a base de cerdo ibérico.
En cuanto a sus principales festividades, la Feria de Agosto, la Romería de San Isidro Labrador, que tiene lugar en Mayo, y la Feria de San Francisco, celebrada cada mes de Octubre, son algunas de ellas.

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Por las calles laberínticas de Montoro

El municipio de Montoro, situado en la provincia de Córdoba, llama la atención por sus laberínticas calles de gran belleza, lo cual le ha valido ser declarado como conjunto Histórico-Artístico. Al mismo tiempo, es un buen sitio para el turismo de naturaleza, pues alberga parte del Parque Natural Cardeña-Montoro.
Este pueblo es poseedor de una excepcional riqueza arquitectónica, por lo que el viajero no tendrá tiempo para aburrirse durante el paseo.
Su templo más importante es la iglesia de Santa María de la Mota, una construcción del siglo XIII que aún conserva unos vistosos capiteles románicos. Otros edificios de índole religiosa son la parroquia de San Bartolomé, de estilo gótico-mudéjar; y la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, levantada durante el siglo XVIII. A ellos se les suman las iglesias de Santiago, Santa Ana y San Sebastián, y la ermita de la Virgen de la Gracia.
Otras construcciones tradicionales son el puente ubicado sobre las aguas del río Guadalquivir, el Ayuntamiento y la Plaza de Toros.
Aquellos que quieran llevarse algún producto de la artesanía local, pueden optar por los objetos hechos en cuero, cerámica, hierro forjado y piedra molinaza.
La tortilla de faisanes, las perdices en salsa, el arroz con zorzales y el ajo sopeao, entre otras delicias, son algunos de los platos que forman parte de la gastronomía típica de esta localidad cordobesa.

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Naturaleza y cultura de Huétor Tájar

La provincia de Granada esconde lugares de inmenso atractivo y en los cuales se respira absoluta tranquilidad, y Huétor Tájar es uno de ellos. Este municipio sobresale por sus encantos, no sólo naturales sino también culturales y gastronómicos.

Para conocer los principales rincones de la villa, recomendamos realizar un recorrido cultural por su entorno, poseedor de una de las tierras más fértiles de toda la provincia granadina. Al pasear por el casco urbano es posible apreciar una torre vigía, que en el pasado formó parte de la popularmente conocida Fortaleza de Taharca. En ese preciso lugar se han descubierto monedas, restos de ánforas y diversos utensilios, sin embargo hoy en día la torre es todo lo que queda de esa estructura. Se la puede apreciar a simple vista desde la parte alta de la plaza del Ayuntamiento. En esa misma plaza se encuentra la Iglesia parroquial de Santa Isabel, templo del siglo XV en cuyo interior conserva un campanario de ladrillos.

Luego de recorrer los monumentos más importantes de la localidad, vale la pena caminar por los alrededores, donde se encuentran las cooperativas dedicadas al cultivo de espárragos. Es preciso señalar que aún hoy se conservan los sistemas de riego de la época musulmana, por lo que el paseo posee doble atractivo.

Después, seguramente el viajero deseará degustar algunos de los tantos platos típicos elaborados a base de los famosos espárragos, los cuales comúnmente suelen servirse en guisos, a la plancha, fritos o en pasteles. Pero además los espárragos son protagonistas de una de las celebraciones principales de esta localidad, la recogida del espárrago, que tiene lugar a mediados de marzo.

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Turre

Turre es un municipio andaluz cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, época en que Felipe II ordenó un plan de repoblación luego de la expulsión de los moriscos de estas tierras.
Uno de los principales monumentos de esta localidad de Almería es la iglesia parroquial de la Purísima, templo de estilo mudéjar que fue construido en el siglo XVI y remodelado dos siglos después. Otro edificio religioso de especial interés es la ermita de San Francisco de Asís, levantada en el siglo XVII.
Al visitar Turre, no hay plan mejor que hacer un recorrido por sus diversos yacimientos, como por ejemplo el de Cerro de Castellón, que contiene vestigios del poblado argárico de Gata; el de Los Gallardos, de carácter ibérico y romano; el del Poblado de Teresa, que conserva restos de los periodos Paleolítico Superior y Neolítico; y el de Poblados de Cabrera, de origen hispano-musulmán.
Otros de los tesoros que componen el patrimonio cultural de Turre son la fuente morisca, la Cueva de Los Murciélagos, un aljibe, la Cueva de la Palmera y los restos de una antigua  mezquita. 
En relación a la artesanía de este pueblo, se destacan los trabajos realizados con esparto y latón, además de toda clase de elementos decorativos confeccionados con encaje de bolillos.
La gastronomía típica de esta localidad de la comarca del levante almeriense sorprende al visitante con exquisitos platos, como las pelotas, la olla de trigo, la fritaílla, las migas con tropezones y los gurullos a base de conejo y perdiz.
Las principales festividades de Turre son las que se celebran en honor a San Francisco de Asís, las cuales tienen lugar entre el 3 y 6 de octubre. Durante las mismas, se realiza la tradicional corrida de cintas a caballos, que atrae a gente de toda la comarca.

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Comares: Balcón de la Axarquía

En lo alto de una imponente peña se halla Comares, una localidad que integra la Ruta de la Pasa, desde donde es posible apreciar estupendas panorámicas de sus alrededores. Razón por la cual, este antiguo pueblo vigía es conocido como el Balcón de la Axarquía.
Entre sus principales monumentos se encuentran los restos del Castillo de Comares, fortaleza de origen morisco que fue construida sobre un puesto militar romano y que supo ser una de las más destacadas de la Axarquía. Los lugareños, denominan a este lugar como La Tahona.
Continuando con el recorrido por los sitios de interés, hallamos los restos de la Meseta de Mazmúllar, destacándose entre ellos un aljibe, que está ubicado a escasos 2 kilómetros del núcleo poblacional y que por su gran valor ha merecido ser declarado Monumento Histórico Artístico.
De la arquitectura religiosa, la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación. Se presenta como la edificación más importante. El templo, de estilo mudéjar, está ubicado en la zona más alta del poblado. Si bien fue construido en el siglo XVI, posee algunas partes, como es el caso de la Capilla del Sagrario, que fueron añadidas cuando corría el siglo XVIII.
Los platos típicos de la gastronomía local, que no podemos perdernos de probar, son el gazpachuelo, la cazuela de patatas y la sopa de tomates. Todas estas exquisiteces, pueden acompañarse con un poco del vino dulce de la tierra.
Si deseamos llevarnos un recuerdo de nuestro paso por este bello pueblo, nada mejor que comprar alguna artesanía o vestimenta típica de las pandas de verdiales.

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Atractivos turísticos de Garrucha

Garrucha es un municipio costero situado en la provincia de Almería, cuyo atractivo turístico deviene de su interés histórico. Vale decir que cuando corría el siglo XVIII, esta localidad vivió su época de máximo esplendor pues era el puerto de las minas de Levante, gracias a lo cual se lo solía llamar como “la pequeña San Sebastián”. En ese entonces, Garrucha ya era un destino turístico elegido por las familias pudientes, e incluso llegó a ser residencia de vicecónsules de una decena de países.
Al dar un paseo por las calles del casco urbano, el viajero seguramente quedará gratamente sorprendido con su Paseo Marítimo, popularmente conocido como El Malecón, un magnífico balcón mirador ubicado en la playa de Garrucha, sitio en el que se halla el Castillo de Jesús de Nazareno, al cual también se lo suele designar como Castillo de San Ramón. El castillo es una fortificación militar que fue construida durante el siglo XVIII con fines defensivos, para evitar los permanentes ataques de los piratas. De todo el conjunto, sobresalen su plaza de armas y sus dos torreones. Es importante saber que esta fortaleza le ha valido a Garrucha la incorporación en la Ruta de los Castillos en Andalucía.
Otros edificios de especial interés son el del Ayuntamiento, que se encuentra erigido  sobre los restos de un antiguo depósito de sal de la época de la dominación árabe; y la Iglesia Parroquial de San Joaquín, el principal monumento religioso que data del siglo XIX. A ellos se les suman la Casa de Marina de la Torre, cuyos orígenes se remontan al siglo XX; la Torre de la Fundición de San Jacinto, situada sobre un promontorio desde donde se observan inmejorables vistas panorámicas de Garrucha y alrededores; y la lonja de pescado.
Asimismo, resulta interesante realizar un recorrido por sus tres puertos: el comercial, que antiguamente era usado para el transporte de minerales y hoy al del yeso de Sorbas; el deportivo, al que suelen concurrir los aficionados a los deportes náuticos; y el pesquero, el segundo en importancia de la provincia de Almería y a donde se recibe el pescado que cada atardecer es subastado en la lonja de Garrucha.
Los platos típicos de la gastronomía local son guisos marineros o arroces a base de caballa, gamba roja, el mero o el gallopedro, por mencionar sólo algunos. En fin, una delicia más que tentadora.

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garrucha.es

La riqueza arqueológica de Lupión

Lupión es una atractiva localidad de la provincia de Jaén que se destaca principalmente por su vasta riqueza arqueológica, un claro ejemplo del rico legado histórico de esta población.
Un torreón defensivo constituye el yacimiento arqueológico más sobresaliente de su entorno. Se trata de una construcción del siglo XIII, que representa lo único que queda de lo que en su momento fue un castillo.
Además de estos restos de la época medieval, también se conservan diversos vestigios del periodo islámico.
Paseando por las calles de su casco urbano, es posible vislumbrar algunos de sus monumentos más destacados, como es el caso de la Iglesia de Nuestra Señora de Asunción, una pequeña edificación datada en el siglo XV que combina diferentes estilos. Su estructura consta de tres naves, las cuales están separadas por pilares. Su fachada es más bien sencilla.
También, vale la pena visitar el Ayuntamiento y la plaza sobre la que se asienta, en cuyo centro dispone de una fuente.
Si queremos apreciar mejor el entorno natural de la villa, no hay mejor lugar para hacerlo que la campiña de olivares de gran extención que la circunda, además del paraje conocido como Casa de Máquinas, un sitio al que es posible arribar tanto en auto como a pie, realizando senderismo. En ambas orillas del río Guadalimar, el visitante se impactará con el verde intenso de su vegetación.
De la gastronomía típica de Lupión, merece la pena destacar las tortas a la Carda, elaboradas con una fina masa de pan; y Morrococo, un plato realizado a base de tomate, garbanzos y cebolla.

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