Cardeña natural

Cardeña es una localidad de la provincia de Córdoba que se alza en la Sierra Morena, lo cual la vuelve poseedora de un entorno natural de singular belleza.

De paseo por su término municipal es posible apreciar su arquitectura tradicional, característica por el blanco de sus fachadas, provistas de zócalos de granito. Dicho mineral, también está presente en numerosas construcciones como pozos, fuentes y edificios, como es el caso del edificio del Mercado Municipal.

Uno de los principales elementos que conforman su patrimonio es la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, un templo de estilo neobarroco que fue construido por el arquitecto Carlos Sáez de Santamaría entre 1950 y 1956, en reemplazo de la antigua iglesia.

Entre los sitios de visita obligada se halla la aldea El Cerezo, la cual está conformada por casas sencillas que actualmente funcionan como alojamientos rurales, que conviven en armonía con el resto del paisaje de la dehesa. Se trata de un lugar sumamente tranquilo, una antigua pedanía que fue abandonada en la década del 60, siendo rehabilitada casi 30 años más tarde para una Casa de Oficios y una Escuela-Taller

Por otro lado, en Cardeña es posible encontrar diversos restos de sepulturas megalíticas, así como de antiguas explotaciones mineras, sobre todo en la aldea de Azuel, Venta del Charco y Mañuelas. También, pueden apreciarse los vestigios de unas antiguas atalayas.

Si de naturaleza se trata, no podemos irnos sin antes hacer una excursión al Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro, un espacio protegido dueño de una gran biodiversidad. Dicho Parque Natural, cuya extensión alcanza unas 38.449 hectáreas, cuenta con corredores ecológicos que lo comunican con otros espacios de interés comunitario.

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Turismo activo en Cóbreces

Cóbreces, es un pueblo cantábrico de gran encanto que tiene de todo para ofrecerle al visitante, desde monumentos de gran interés hasta una amplia oferta de turismo activo para disfrutar al máximo de las bondades del entorno. Además, aquellos que les gusta el turismo rural encontrarán aquí las mejores condiciones para ello.

A no más de 10 kilómetros de distancia se encuentran bonitas playas para disfrutar del sol y el buen descanso. Así, por ejemplo, en Suances se hallan las playas de La Concha, muy concurrida durante el verano; Los Locos, ideal para los amantes del surf; y Tagle,  playa muy pequeña y tranquila. Mientras que en Santillana se ubica la playa de Santa Justa, que sobresale por la belleza de su entorno.

El paisaje de montaña es otro de los atractivos de Cóbreces, por ello decimos que este destino es perfecto para el turismo rural. La villa, se encuentra prácticamente rodeada de montañas en las que pueden realizarse excursiones para conocer sus montes, rios, cuevas y la fauna de la zona. Aquellos que cuentan con automovil ven ampliadas las posibilidades, pues a escasos kilometros es posible hacer rutas de gran interés como Bulnes, Sotres, Ruta del Cares, etc.  Incluso, vale la pena desplazarse hasta Potes, situado a los pies de los Picos de Europa, para de ese modo poder disfrutar a pleno de la montaña y realizar actividades deportivas, como barranquismo, escalada, rafting, excursiones en 4×4, cabalgata, entre muchas otras.

En el casco urbano de Cóbreces puede visitarse la Ermita de Santa de Santa Ana, una construcción del siglo XVII de especial atractivo.

También, para conocer más a fondo la arquitectura del lugar merece la pena visitar la Iglesia de San Pedro Advícula, un templo de estilo neogótico que data de fines del siglo XIX y que sobresale por las dos torres de su fachada.

Otro de los monumentos religiosos es la Iglesia de San Felices, un edificio gótico-renacentista que, si bien es originaria de mediados del siglo XII, ha sido reconstruida en el año 1430. Del templo original, sólo se conservan la puerta gótica y la espadaña romana.

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Ruta de Almadraba

El buque Francisco Varo, un antiguo barco pesquero que originariamente navegaba en busca de atunes, actualmente es el encargado de llevar a cientos de turistas para recorrer la Ruta de Almadraba, la cual discurre entre acantilados, el cabo de Trafalgar y la almadraba de Barbate.
El interés demostrado por los turistas por conocer la costa gaditana fue lo que llevó a la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, el Fondo Europeo de Pesca y a la Organización de Productores de Almadraba, a respaldar este proyecto.
La Ruta de la Almadraba, permite conocer todo sobre la pesca milenaria visitando las almadrabas de Barbate y Zahara de los Atunes, al tiempo que ofrece la oportunidad de disfrutar de la enorme belleza paisajística del tramo de costa que se extiende desde el Cabo de Trafalgar hasta Punta Camarinal.
Al embarcarse en esta travesía pueden contemplarse espacios protegidos de gran valor histórico y ecológico, como es el caso del Parque Natural La Breña y Marismas del Barbate, que destaca por sus imponentes acantilados y la Torre del Tajo, y la zona occidental del Parque Natural del Estrecho.
A bordo de este tradicional buque se pueden realizar tres excursiones distintas, en tan solo poco más de una hora que lleva la ruta corta o, en caso de optar por las rutas más largas, en dos horas y media.
Anteriormente, esta embarcación almadrabera se dedicaba, entre otras cosas, a efectuar trabajos de calado. Pero tras diversas obras de adaptación pasó a dedicarse al turismo, aunque aún conserva intacta su  estética y espíritu tradicional.
Para realizar estas travesías hay que desembolsar entre 10 y 20 euros por las entradas, según la ruta que se elija, las cuales se adquieren en el Centro de Interpretación Atún de Almadraba (CIAA), sitio que también vale la pena visitar puesto que dispone de  proyecciones audiovisuales y una sala de exposición con maquetas y demás objetos de la pesca de almadraba.

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Turismo activo y mucha playa en Zarauz

La villa de Zarauz, situada a escasos  25 kilómetros de San Sebastián, es un bello destino para visitar ya que ofrece un amplio abanico de propuestas para descubrir sus numerosos atractivos.
Con el mar Cantábrico como postal de fondo,  no es difícil suponer que uno de sus principales encantos no es otro que la playa, bañada por aguas frías y con fuerte oleaje, ideal para los amantes del surf y el turismo activo. Además, dispone de un paisaje compuesto por dunas, formado por la acción del viento.
Si te agrada la aventura, entonces no te perderás la posibilidad de surcar en parapente los cielos de Zarauz, practicar golf o realizar excursiones para descubrir los bellos paisajes que posee la villa, apreciando la flora y fauna del lugar además de la bonita imagen que ofrecen los campos guipuzcoanos.
Es posible afirmar que Zarauz presenta una combinación perfecta entre tradición y modernidad, lo cual se vislumbra en este  enclave rodeado de naturaleza que posee un estilo propio de otras épocas y culturas, que habitaron la costa cantábrica en el pasado. Los adeptos a la cultura, podrán inspirarse con el conjunto arqueológico monumental de la villa que dispone de unos siete yacimientos, en donde se han descubierto los restos de los antiguos pobladores de esta tierra, que habitaron en ella desde la Edad de Piedra hasta la Medieval. También, aquí se han encontrado importantes vestigios  del legado romano.
También, la diversidad de culturas se ve claramente representada en la parroquia de Santa María la Real, de forma conjunta con la torre y el campanario de Zarauz. Este conjunto monumental permite acercarse a la historia oculta de pueblos originarios de la Edad de Hierro, descubriendo a la vez necrópolis medievales así como el templo gótico que data de finales del siglo XV.
Visita Zarauz y podrás comprobar que sobran las palabras para describir este maravilloso lugar.

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Bárcena de Pie de Concha

Bárcena de Pie de Concha es uno de los tres municipios que integra el Valle de Iguña. Una bárcena es una zona cercana a un río, que en este caso es el Besaya. El nombre de  Pie de Concha hace alusión a su localización en relación a la concha o calzada, que actualmente es una de las rutas predilectas y más concurridas por aquellos que gustan de realizar excursiones fáciles a pie.

En Bárcena es donde se inicia un sendero de Gran Recorrido que cruza el área occidental de Cantabria, y a la vez es donde termina una etapa de otro que atraviesa la región de sur a norte. Su óptima comunicación por carretera y, en especial, por ferrocarril, torna más fácil hacer excursiones por esta zona. De todas, la ruta más concurrida de la zona es la calzada romana de Pesquera a Pie de Concha. Se encuentra señalizada y puede realizarse en los dos sentidos. Esta vía, y su extensión hasta Suances, forma parte del sendero denominado “Calzada de los Blendios“, que desde Pie de Concha continúa por Cobejo y Santa Olalla en dirección a Molledo. La etapa del recorrido que se prolonga hasta Bárcena desciende desde Reinosa, mientras la que parte desde Pie de Concha prosigue hasta Los Corrales de Buelna.

En Bárcena se halla el punto de inicio del “Sendero de la Reserva de Saja“, que consiste en 127 kilómetros señalizados y consta de 8 etapas hasta Sotres (Asturias). La primera, de unos 20 kilómetros, conduce al popular pueblo de Bárcena Mayor. Claro que si se cuenta con una sola jornada, lo más conveniente es realizar solamente la mitad de la etapa, pasando por la población de Pujayo y ascendiendo hasta la cima de Obios (1.219), un maravilloso mirador desde el cual puede apreciarse buena parte de Cantabria.

Otro recorrido de senderismo del municipio de Bárcena de Pie de Concha es la “Ruta del Jano” (PR-S.41), cuyo punto de origen se halla junto a la iglesia románica de Bárcena, siguiendo en primer lugar la senda del “Camino Real” del siglo XVIII. Luego se desvía para ascender por la vaguada de La Regata hasta arribar a la Fuente los Cuadros; donde se accede a un circuito, que sube por un lado y desciende por el otro.

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Turismo rural en la Ribera del Ebro

Uno de los grandes lugares para realizar turismo rural, tan en auge hoy en día y que cada vez gana más adeptos, es la Ribera del Ebro en Tarragona, que ofrece a los viajeros la posibilidad de realizar múltiples actividades así como estupendas rutas de singular belleza.
Esta clase de excursiones, puede contratarse mediante empresas especializadas que brindan todo lo necesario para vivir una experiencia sin parangón.
Entre las distintas opciones que existen, está la ruta realizada en bicicleta y piraguas por la Ribera de Ebro, la cual empieza con un descenso en piraguas, partiendo desde Móra d´Ebre hasta llegar a Miravet, uno de los tramos más atractivos del Ebro si de naturaleza y paisajes hablamos.
De más está decir, que este tipo de excursiones se lleva a cabo de la mano de guías especializados, pudiendo optar por efectuar el descenso en una piragua individual o doble.
Desde Móra d´Ebre es posible atravesar diversos puentes e incluso la maravillosa Isla del Galtxo, realizando una parada en el poblado de Benissanet para descansar.
Además, se arriba a la Isla de la Pestaña, donde se localiza el Paso de Barca de Miravet, pudiendo visitar también el Castillo Templario, desde el cual se obtienen magníficas vistas de la isla del Tamarigar.
Además, se recomienda hacer un alto en la Reserva Natural de Sebes y al antiguo pueblo de Corbera d´Ebre.
En un segundo tramo, desde Móra d´Ebre, vale la pena visitar el pueblo de Horta de Sant Joan, realizando un recorrido inolvidable por las Vías Verdes, que antiguamente era el recorrido del ferrocarril que conectaba Zaragoza con el mar pero que cayó en desuso durante los años sesenta.
En la Horta de Sant Joan, es posible realizar un paseo por el casco antiguo de la ciudad, además de visitar el Ecomuseo de los Ports, el Museo Picasso y el Convento de Sant Salvador.
Vale aclarar que, cuando se contrata este tipo de excursiones, se encuentra incluido el alojamiento, la ruta guiada y la asistencia de guías especializados. Por lo cual, nada queda librado al azar y el turista sólo debe preocuparse por disfrutar de la travesía.
En fin, recorrer la Ribera del Ebro representa una gran alternativa para todos aquellos que desean pasar unos días en contacto con la naturaleza, disfrutando de lo mejor del turismo aventura.

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Senderismo y escalada en Peña Oroel

Huesca alberga numerosos paisajes y localidades de gran atractivo, como es el caso de Peña Oroel, una formación rocosa, cuya escalada a la cima forma parte de una de las rutas turísticas más desafiantes de la región.
Se trata de una de las atracciones naturales de Jaca que goza de mayor popularidad, sobre todo porque se puede divisar desde cualquier parte de la ciudad.
Peña Oroel integra el sistema de rocas que se encuentran enclaustradas entre el Pre-Pirineo (Partacua) y las sierras exteriores de Guara. Gracias a sus  fáciles accesos, es el sitio perfecto para realizar senderismo y recorridos por la zona.
La ruta hasta las bases transcurre a través de ríos y caminos angostos, circunscriptos por tupidos bosques y siempre con la cima del monte como único punto de referencia.
La base norte, que se puede visitar en automóvil, ofrece un verdadero regalo para la vista por la belleza de sus paisajes, marcados por un muro de piedra rojiza con una pendiente pronunciada y repleta de pinos y abetos. En tanto que para acceder a la base sur es necesario contar con un vehículo 4×4.
Más allá de su belleza natural, Peña Oroel es el centro de numerosas leyendas e historias, según las cuales la reconquista de Aragón habría comenzado cuando unas hogueras en lo alto sirvieron de señal para empezar el ataque. Al mismo tiempo, hay leyendas que le confieren propiedades mágicas a este lugar, pues forma el vértice oriental de un triángulo integrado por San Adrian de Sasabe y San Juan de la Peña. Y hasta hay las que hablan de la existencia de un tesoro o una mina escondida que jamás ha sido hallada.
Lo real es que Peña Oroel representa una de las atracciones turísticas que no podemos ignorar en nuestro paso por Jaca. Sin dudas, ésta es una excursión perfecta para los seguidores del turismo activo.

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Menorca: Isla paradisíaca y apacible

La isla de Menorca, perteneciente al archipiélago de las Baleares, es un destino sumamente atractivo no sólo por sus playas paradisíacas, sino también por el clima apacible de su entorno.
Al visitar Menorca, nada mejor que hacer un recorrido por sus encantadores pueblos costeros, sin pasar por alto a los de interior.
Además de zambullirnos en sus preciosas playas y calas, Menorca nos brinda una serie de actividades para hacer, como por ejemplo caminar por su casco histórico de calles angostas y callejones que invitan a perdernos, pues esa es sin dudas la esencia de la vida de la isla. También, merece la pena dar un paseo por el puerto y recorrer el paseo marítimo de la Ciudadela, disfrutando de la refrescante brisa marina del Mediterráneo. En la zona del puerto, no podemos perdernos la oportunidad de conocer la Catedral de Santa María de Ciudadela, templo de estilo gótico cuya construcción se realizó entre los siglos XIII y XIV.
La Plaza del Borne, ubicada en Mahón, la capital de la isla, es otro de sus grandes atractivos. Si disponemos de tiempo, podemos aprovechar para recorrer los yacimientos arqueológicos de Talatí de Dalt.
Por su parte, en la Ciudadela, la segunda ciudad en orden de importancia de la isla, podemos conocer el Castillo de San Nicolás o apreciar los restos arqueológicos, un importante legado de la cultura talayótica, entre los cuales destaca el templo funerario  la Naveta des Tudons.
Tampoco podemos perdernos la oportunidad de contemplar la Basílica paleocristiana de Son Bou, considerado uno de los templos religiosos de mayor antigüedad  de Menorca, o descubrir los restos de una fortaleza en el Monte de Santa Águeda, sitio en el que vivieron los musulmanes antes de su expulsión de la isla.
Los más aventureros seguramente querrán realizar una excursión a Monte Toro, la mayor elevación de la isla, donde está ubicado el Santuario de la Virgen del Monte  Toro.
Para disfrutar de la naturaleza de este destino mágico, se puede hacer senderismo en  las rutas del Camí de Cavalls, que forma parte de su patrimonio histórico. Estos caminos se pueden recorrer también en bicicleta o a caballo. Otra opción es visitar el Parque Natural de la Albufera y el Cap de Favàritx, que además de un entorno natural excepcional dispone de un observatorio de aves.
En cuanto a sus playas y calas, aparte de disfrutar de la fina arena blanca, es posible bucear o practicar deportes acuáticos. La Cala Galdana y Cala en Porter, son las más concurridas.

Ceuta: ¡playas, monumentos y mucho más!

La ciudad de Ceuta es un destino en el que prevalece la diversidad cultural. Sus playas, monumentos y el gran atractivo de sus paisajes, le confieren un encanto especial.
En el casco histórico se encuentra la  plaza de Nuestra Señora de África, cuyo principal atractivo es el monumento a los caídos en la Guerra de África, enfrentamiento que tuvo lugar entre 1859-60. La plaza de Santiago, la de los Reyes y la plaza de la Constitución, son otros de los espacios verdes que invitan a descansar luego de una jornada turística.
Su principal templo religioso es la Catedral de la Asunción de la Virgen,  cuyo edificio fue en el pasado una mezquita musulmana. Pero además de este importante monumento, podemos visitar la iglesia de San Ildefonso,  que alberga la imagen del Cristo de Medinaceli, y la ermita de Nuestra Señora del Valle, la más antigua de Ceuta. La Sinagoga de Bet-El, así como la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios y la de San Francisco, completan el itinerario por la arquitectura de carácter religioso.
Las antiguas Murallas Reales y el Foso de San Felipe, la principal construcción militar de la ciudad es algo que no podemos dejar de ver. Aunque tampoco podemos perdernos la oportunidad de apreciar la muralla del Paseo de las Palmeras.
Otro de los encantos de Ceuta son sus  diversos miradores, que ofrecen una bella postal  de su bahía y puerto marítimo. En uno de los miradores está el Castillo-Museo del Desnarigado, que alberga una interesante colección de objetos militares.
Los baños árabes, así como las mezquitas de Muley el-Mehdi y de Sidi Embarek, son un claro ejemplo de su legado morisco.
Durante el paseo, podemos incluir una visita al Museo de Ceuta, al de la Legión y al Museo de los Regulares, los cuales son parte más importante de la oferta cultural de la ciudad.
Para pasar una jornada distendida, sólo basta con ir al Parque Marítimo del Mediterráneo, que se destaca por su bellos jardines, lagos artificiales y cascadas circunscriptas por palmeras.
Una excursión al Monte Hacho, nos permitirá contemplar estupendas vistas panorámicas del estrecho de Gibraltar y del Mar Mediterráneo.
En cuanto a sus playas, las más concurridas son la de la Ribera y la playa de el Chorrillo.

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Excursiones en Laspuña

El paisaje de los Pirineos ofrece sitios excepcionales dignos de conocer, como es el caso del pueblo aragonés de Laspuña, situado en la provincia de Huesca, el cual se presenta como el destino perfecto para disfrutar de la montaña a través de excursiones y numerosas actividades.
Así, en Laspuña es posible disfrutar de la arquitectura y cultura local, así como de su gastronomía, de las prácticas deportivas y las diversas actividades lúdicas que el incipiente turismo rural propone a los turistas.
Si deseamos apreciar la arquitectura de esta zona montañosa, vale la pena visitar la Ermita de San Andrés, uno de los principales ejemplos de arquitectura del románico aragonés. Al mismo tiempo, nos podemos acercar hasta el Monolito a los Nabateros del Sobrarbe y la Iglesia de la Virgen de los Dolores.
Al margen de tales monumentos, hay otros lugares de importante valor turístico en la zona. Un ejemplo de ello es el complejo de la Fuente Santa, ubicado en el término municipal de Laspuña y cercano al Pueyo de Araguás. El complejo se compone de una Ermita, la Fuente Santa, un palomar, una vivienda, y una gran extensión de terreno que mucho tiempo atrás era una huerta por demás fértil. Además de su interés turístico, a la Fuente Santa se le atribuyen orígenes milagrosos. Según la leyenda, San Victorián en una de sus peregrinaciones por la comarca hizo que la fuente comenzara a fluir. A partir de entonces, este lugar se convirtió en un centro de peregrinaciones.
Otro de los grandes atractivos de Laspuña es, por cierto, su gastronomía. La comida tradicional es a base de guisos y platos elaborados. Las chuletas de cordero a la brasa, es uno de los manjares que no podemos dejar de probar.

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