Variedad de paisajes de Mora de Rubielos

En la Sierra de Gúdar, se localiza la Villa de Mora de Rubielos, capital de la Comarca Gúdar-Javalambre, Teruel. El término municipal, que abarca la totalidad de la cuenca del río Mora, posee una enorme riqueza paisajística, pues en él aparecen alternados abruptos montes con espacios llanos.
Mora de Rubielos posee un atractivo casco urbano, con barrios de trazado medieval como es el caso de La Cuba, El Plano, Los Macedicos, Aliagarico, Santa Lucía y La Troya, con construcciones típicas de la arquitectura popular de la región.
Entre sus principales edificaciones, se encuentran el Ayuntamiento, del siglo XVII, además de diversas casas de gran valor artístico como la Casa del “Curato” y El “Caserón de Marín”.
La zona en su totalidad se encuentra presidida por el Castillo, una obra de planta irregular que presenta una gran variedad de estilos que incluyen desde el románico al gótico mediterráneo.
Contiguo al Castillo, se alza la Ex-Colegiata de Santa María, una construcción del siglo XV que cuenta con una sola nave de cinco tramos cubiertos por bóveda de crucería, y cuyo elemento más valorado es un coro cerrado con un increíble trabajo de rejería.
En los alrededores, se ubican las Ermitas de la Dolorosa, de San Roque, de Loreto, de San Miguel y la Soledad.
Al norte de la localidad se encuentran Cabra de Mora, Alcalá de la Selva o El Castellar, que constituyen algunos de los principales destinos que permiten apreciar el pintoresco carácter de la comarca.
Además, la villa cuenta con espléndidos parajes, como por ejemplo Sabinar de La Torneda, el Cañón del Río Alcalá, los Pinares de Villarejo, o el Nacimiento del Río Mijares.
La Sierra de Gúdar, por su parte, ofrece la opción de practicar esquí alpino, en las pistas de la Estación de Esquí de Valdelinares.

Aventura en Tella-Sin

El pueblo de Tella y el caserío de Sin conforman uno de los más atractivos municipios del Pirineo. Si bien su origen se remonta al año 1960, existen ciertos vestigios de la antigua población que pertenecen a épocas prehistóricas, siendo un ejemplo de ello  el dolmen megalítico de Piedra del Vasar. Incluso, en diversas cuevas, situadas en las cercanías del municipio, se hallaron restos de osos de las cavernas, que han convivido con el hombre en tiempos remotos.
Tella, posee una excelente ubicación, pues se alza a los pies de un magnífico accidente geográfico, una muralla calcárea que divide los ríos Yaga y Cinca. Dicha muralla natural guarece al pueblo del viento del norte, sumamente frío, que durante la época invernal azota la comarca del Sobrarbe.
En los alrededores de Tella se pueden apreciar numerosos parajes naturales de singular belleza, como es el caso de la Sierra de las Sucas, que ofrece al visitante espectaculares vistas, así como Punta Suelza, Peña Montalesa y Cotiella, por mencionar algunos. Saliendo de Tella, camino a Revilla, se halla uno de los miradores de mayor atractivo de la región.
Para los amantes del turismo aventura, este el destino perfecto para disfrutar  de las numerosas actividades que la zona ofrece para hacer. De este modo, se puede realizar el descenso de los cañones que están ubicados en este sector de los Pirineos, además de participar de excursiones a parques naturales, como por ejemplo los Valles de Pineta, Gargantas de Escuaín, Valle de Ordesa, Valle de Añisclo,  Francia y la Sierra de Guara. También, los más osados pueden practicar escalada o esquí alpino.
En cuanto al patrimonio del casco urbano de Tella, se destaca la ermita de los Santos Juan y Pablo, de gran interés arquitectónico, cuya cripta data del siglo XI.
Al mismo tiempo, puede visitarse el centro de interpretación del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el museo etnológico y la oficina de información turística.

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Turismo activo en Pallars Sobirà

Pallars Sobirà, comarca que forma parte del Parque Natural del Alto Pirineo, dispone de muchas opciones interesantes para poder disfrutar al máximo de su entorno durante el invierno. En la época invernal, la cumbre nevada de la Pica d’Estats, 3.143 metros de altitud, conforma el paisaje perfecto para practicar  esquí y muchas otras actividades, que permiten descubrir la naturaleza y el patrimonio artístico y cultural del lugar.
El paisaje blanco que ofrecen las laderas nevadas del Pirineo, se conjuga con la imagen que brindan los ríos de aguas rápidas, los lagos de origen glaciar y las angostas carreteras que conducen hacia pequeños asentamientos rurales. A ello, se le suman diversos sitios, como el pueblo de Tor, el Pla de Negua o els Plans de Boavi, dueños de un cierto halo de misterio.
Tampoco hay que dejar de mencionar a la atractiva arquitectura de montaña, que puede observarse en sus iglesias, construcciones románicas y ermitas, y demás estructuras pastoriles, que propician el turismo rural de montaña y turismo activo.
Debido a su orografía típica de montaña y la magnificencia de su paisaje, los pueblos del Pallars se encuentran entre los más elegidos por los aficionados al turismo de aventura, pues ofrecen el escenario perfecto para realizar descensos de rafting o de barrancos, rutas a caballo, etc. Pero además en invierno pueden realizarse otras actividades, más allá del clásico esquí alpino.
De este modo, Pallars Sobirá dispone de atractivos aunque improvisados senderos blancos, conformados por laderas, senderos y bosques, que permiten estar en contacto con la naturaleza de la cordillera pirenaica realizando senderismo, ascensiones, rutas en trineo impulsados por perros, excursiones con raquetas de nieve y esquí de fondo y de montaña.
En tal sentido, Bosc de Virós, es una estación de esquí muy concurrida para participar de las travesías en trineo con perros debidamente entrenados, con el apoyo de un guía experto.
Aquellos que se decanten por el esquí alpino, pueden hacerlo en Talascán, Port Ainé o Spot Esquí, que entre los tres suman unos 70 kilómetros de pistas, además de un gran número de cañones de nieve y 6 telesillas, entre otras atracciones.

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