Qué ver en Córdoba

La ciudad de Córdoba, se destaca por poseer el segundo casco histórico más grande de Europa, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, lo cual la convierte en dueña de un importante legado cultural y monumental.
Tanto su situación estratégica, por su cercanía al Río Guadalquivir, como la herencia de los distintos pueblos que se asentaron en estas tierras, convirtieron a la ciudad en un lugar realmente privilegiado.
Es en el casco histórico donde se ubican la mayoría de los edificios históricos, siendo el  más importante la Mezquita de Córdoba y actual Catedral que, conjuntamente con el Puente Romano, forman la parte más conocida de la ciudad. De la época romana, se conservan el Templo romano, el Mausoleo, el Teatro romano, el Foro colonial, el anfiteatro y los restos del Palacio del Emperador Maximiano Hercúleo, concentrados en el Yacimiento Arqueológico de Cercadilla.
En las cercanías a la Mezquita-Catedral, se sitúa la antigua Judería, compuesta por numerosas calles irregulares, en las que se emplazan la Sinagoga y la Casa de Separad, entre otros sitios de interés. En el suroeste del casco histórico, está el Alcázar de los Reyes Cristianos, que antiguamente sirvió de alojamiento de los reyes y fue sede de la Inquisición. Contiguo al mismo, se localizan las Caballerizas Reales, sitio de crianza del caballo andaluz, en cuyas proximidades están los antiguos Baños Califales. 
A lo largo del curso del Guadalquivir, se hallan los Molinos del Guadalquivir, construcciones de la época musulmana que hacían uso de la fuerza de la corriente para moler la harina. 
De la muralla, que rodea la totalidad del casco histórico,  se conservan algunos lienzos; como por ejemplo la Puerta de Almodóvar, la Puerta de Sevilla y la Puerta del Puente, además de la Torre de la Malmuerta, la Torre de Belén y la Torre de la Puerta del Rincón, entre otras
Algunos de los edificios palaciegos que se aglutinan en el casco antiguo son el Palacio de Viana, Palacio de la Merced, Palacio de los Luna y el Palacio del Marqués de Benamejí, entre otros.
En las afueras de la ciudad, se localiza el conjunto arqueológico de la ciudad de Madinat Al-Zahra, que junto con la Alhambra de Granada representa la cumbre de la arquitectura hispanomusulmana.
Además de recorrer su gran variedad de museos, vale la pena disfrutar del Jardín Botánico, que se alza a orillas del Guadalquivir, y que alberga el Museo de Etnobotánica y el Museo de Paleobotánica, éste último es famoso por realizar exposiciones de fósiles vegetales de todas las edades geológicas.

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Moriles, tierra del buen vino

Moriles es un municipio de la Campiña Sur de Córdoba, muy conocido por ser donde se produce uno de los mejores vinos de España. De hecho, los orígenes de este lugar se hallan estrechamente ligados al vino, porque alberga amplias zonas en sus alrededores donde se  pisa la uva.
Para conocer mejor la población, podemos comenzar por visitar la Parroquia de San Jerónimo; un templo de estilo neoclásico en cuyo interior posee un retablo del siglo XVII.
Las Bodegas de San Rafael, con sus techos de ladrillo y la maquinaria para la extracción del vino, que conservan en su estado original, es otro de los sitios de interés para conocer.
Fuera del casco urbano es posible apreciar el verdadero encanto de su entorno natural en lugares como la Laguna del Rincón, un reservorio natural en donde se pueden contemplar algunas especies en extinción.
También, aquellos que opten por el turismo rural no pueden dejar de conocer el Cortijo Lagar el Patriarcal, cuyas instalaciones han sido declaradas de interés turístico.
Aparte del exquisito vino fino propio de la zona, no hay que perderse la oportunidad de degustar los platos típicos de Moriles, como es el caso de los flamenquines.

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Moriles, la cuna del buen vino

Moriles es una localidad de la Campiña Sur de Córdoba que es muy popular por su vino, considerado uno de los mejores de España. Es por ese motivo, que todo aquél que visita este municipio no pierde la oportunidad de probar el rico vino fino  de Moriles. De hecho, en todo su entorno es posible contemplar amplias zonas de viñedos y lagares, donde se pisa la uva para la obtención del vino.
Además de este producto, que fue elaborado por la población desde sus orígenes, vale la pena apreciar los yacimientos arqueológicos que dan cuenta del paso de unas nueve culturas distintas.
En la ruta cultural por este municipio, prefijamos efectuar varias paradas. Una de ellas es en la Parroquia de San Jerónimo; un templo de estilo claramente neoclásico en cuyo interior alberga un antiguo retablo que perteneció en el pasado a otra población.
En esta tierra del buen vino, las Bodegas de San Rafael son de paso obligado. Las mismas conservan su estructura original, con tejados de ladrillo y la maquinaria correspondiente para la elaboración del vino.
Saliendo del casco urbano, es posible disfrutar de su entorno natural visitando por ejemplo la Laguna del Rincón, una reserva natural que alberga una rica flora y fauna.
Para aquellos que gustan de hacer turismo rural, una buena opción es acercarse hasta el Cortijo Lagar el Patriarcal, cuyas instalaciones han sido nombradas de interés turístico.
En cuanto a la gastronomía de Moriles, los flamenquines es uno de los platos más característicos de esta población, siendo perfectos para acompañar con una buena copa de vino de la zona. Todo es válido para disfrutar de este destino de especial encanto.

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El poderoso atractivo de Obejo

Obejo, situado en la provincia de Córdoba, es un municipio que cayó en el olvido durante el periodo de la Reconquista producto de su aislamiento, en el cual la belleza del paisaje de la Vega y las casas blancas y escalonadas son su sello de presentación.
En el Cerro Muriano se encuentra el yacimiento más importante de esta localidad, pues allí se hallan las minas de cobre que son conocidas desde el calcolítico. Asimismo, se han descubierto cerámicas y diversos objetos romanos en el término municipal.
En el itinerario del viajero no puede faltar la visita a la parroquia de San Antonio Abad, templo levantado en el siglo XIII que conserva una torre mudéjar de sumo encanto. Cerca de la iglesia, se pueden contemplar los restos de un antiguo castillo. La ermita de San Benito, originaria del siglo XVIII, y el Museo del Cobre, son otros de los edificios que componen el patrimonio arquitectónico y cultural de Obejo.
En cuanto a la gastronomía, los platos típicos de los obejeños son el cabrito en salsa de almendras, el escabeche de pollo o carne, los buñuelos de San Benito y el cochifrito de lechón, por mencionar sólo algunos.
Aquellos que deseen participar de las fiestas locales deben saber que las mismas inician el 17 enero, que es cuando se celebra el día de San Antonio Abad. En tanto que el 21 de marzo se lleva a cabo la Danza de las Espadas en honor a San Benito.

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Descubre Villaharta

A 40 kilómetros de la ciudad de Córdoba, en la parte alta del cerro Villa Alta, se encuentra Villaharta, un municipio donde la agricultura y la ganadería son la base de su economía.
Si bien el patrimonio arquitectónico y cultural de esta localidad no es muy cuantioso, bien vale la pena darse una vuelta por el Monasterio-Museo de Pedrique y la iglesia de la Piedad, esta última construida en el siglo XVII, que son sus principales monumentos.
En otras épocas, en la artesanía de Villaharta predominaban los trabajos con mimbre, sin embargo estos forman parte de una tradición que se ha ido perdiendo con el transcurso del tiempo. Actualmente, dichas artesanías solamente son realizadas por  algunas personas mayores a modo de entretenimiento.
La gastronomía de este municipio se destaca por ser muy variada, la cual incluye deliciosos platos tales como el potaje de garbanzos, el caldillo, el asadillo, las migas y las tortas de chicharrones, etc.
En cuanto a las fiestas propias de esta localidad, podemos mencionar aquella que se celebra el 1 de febrero por la noche, en vísperas de La Candelaria, en la cual se queman muñecas de trapo y papel en las hogueras encendidas por los habitantes del lugar.
Otras de sus principales festividades son la feria de Villaharta, que se realiza a fines de julio en honor a Nuestra Señora del Carmen, y la fiesta de San Rafael, que tiene lugar el 7 de mayo y el 24 de octubre.

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Navegando por el Guadalquivir

El principal curso de agua de Andalucía es el Guadalquivir, que nace en la localidad de Quesada, en Jaén, pasa por las provincias de Córdoba y Sevilla y desemboca en Sanlúcar de Barrameda, en Cádiz.
Para conocerlo de cerca, se pueden realizar paseos en barco o bien hacer excursiones en todoterreno a orillas del río.
Así, por ejemplo, en Sevilla es posible dar paseos en barco partiendo desde el muelle del Paseo Marqués de Contadero, que está ubicado a los pies de la Torre del Oro, en un trayecto que conduce hasta Sanlúcar de Barrameda, municipio gaditano poseedor de playas vírgenes y cuna del vino blanco. Durante el recorrido, se pasa por los puentes  de las Delicias y del Centenario, por las poblaciones de Gelves, Coria del Río o Puebla del Río, así como por las marismas y el Coto de Doñana. 
Otra interesante opción, aunque hay que desembolsar un poco más que en la anterior, es embarcarse en un crucero nocturno para navegar por el río durante una hora y media.
Aquellos que visiten el municipio de Gelves, pueden aprovechar la oportunidad de realizar recorridos en catamarán, ya sea por las inmediaciones del puerto o por la zona de la presa de Alcalá hasta Coria y Puebla del Río, de acuerdo a la excursión que se elija.

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Obejo: Pueblo tranquilo

Obejo es una tranquila localidad cercana a Córdoba, situada en Sierra Morena y cuya población se reparte en tres núcleos: el de la Estación, que de los tres es el menos habitado, el de Cerro Muriano, ubicado en la parte más alta del pueblo, y el histórico, que se halla un tanto aislado producto de las ineficientes vías de comunicación y las condiciones de la orografía de su entorno.
Accediendo al pueblo por la calle que conduce a Plaza España es posible apreciar de cerca la arquitectura típica del lugar que se manifiesta en sus casas blancas. También, puede observarse transitando por el entramado laberíntico de sus callejas los restos de una antigua fortaleza árabe, conformados por parte de sus murallas y torreones, que están ubicados junto al edificio de la Iglesia Parroquial de San Antonio Abad. Asimismo, al borde del camino viejo que va de Córdoba a Obejo se encuentran los restos del Castillo de Peñaflor y del Castillo de Lara.
En Las Torres, pueden contemplarse las torres cuadradas de mortero romano que rodean las murallas del viejo castillo. Además, en la parroquia de San Antonio Abad se exhiben diferentes elementos decorativos de distintas épocas y estilos, como por ejemplo dos capiteles corintios romanos.
En el pasado, predominaba en la zona la explotación minera, sobre todo en sitios como el arroyo de Pedrique, el Ronquillo Bajo y el Corral del Botijón, donde aún quedan algunas galerías y pozos.
Para disfrutar de la naturaleza de Obejo, sólo basta con recorrer el cauce del río Guadalbarbo que conduce hacia zonas de gran belleza y rica vegetación, con una variedad de paisajes que asombran. Por aquí, parten numerosos senderos y caminos que ofrecen interesantes recorridos entre olivares y encinas.
Otro de los parajes dignos de retratar es el de Los Conventos, situado en Sierra Morena; característico por su bosque mediterráneo, el cual está ligado a una leyenda por haber sido el sitio escogido por monjes mozárabes como espacio de retiro.

Espiel

Espiel, ubicado a 53 kilómetros de la ciudad de Córdoba, es un municipio de la comarca de Sierra Morena que posee un interesante patrimonio arqueológico, el cual se destaca por los restos romanos que alberga, entre los que se incluyen monedas o sepulcros, así como por un conjunto visigodo que está situado en el Cerro del Germo, sitio en el que son conservados los restos de un templo que data del siglo I.
Su riqueza arquitectónica queda de manifiesto en muchos de sus edificios laicos y religiosos. Uno de sus principales exponenetes es el Castillo de El Vacar, que fue utilizado para defender la zona de la capital del califato por el norte.
Con respecto al patrimonio religioso, este se encuentra conformado por la iglesia de San Sebastián, construida en el siglo XVI y sometida a ampliaciones en el XVIII; y la ermita de la Virgen de la Estrella, que data del siglo XVI.
La gastronomía de esta localidad es un verdadero deleite para el paladar, siendo las migas, el gazpacho, los cocidos y los ajos sus principales platos. 
Cada 19 de enero, se celebra aquí el día de Tomillos, donde al tomillo que es recogido por el momento se lo quema en las hogueras que son encendidas por los lugareños. Este festejo sirve como antesala del día de San Sebastián, fecha en la que se realiza una procesión.
Otra de sus principales festividades tiene lugar la noche del sábado Santo, en la que el pueblo cuelga muñecos de trapo en conmemoración de Los Judas para que, al día siguiente, se los busque con escopetas para matarlos.

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Villaviciosa de Córdoba

La provincia de Córdoba posee muchos rincones para explorar, tal es el caso de Villaviciosa de Córdoba, localidad que cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, momento en que se erigió en torno a la ermita de la Virgen de Villaviciosa.
Lo cautivante de este pueblo son sus parajes, que resultan más que perfectos para la realización de excursiones, ya sea a caballo, en bici o a pie.
Para conocer un poco de su historia y apreciar de cerca la arquitectónica religiosa local, sólo basta con visitar la ermita de Nuestra Señora de Villaviciosa,  la parroquia de San José y la ermita de San Isidro.
Quienes elijan visitar esta localidad no pueden dejar de ir al Castillo de Nevado o a las ruinas del Castillo de Cabeza de Vaca. Otros sitios de especial interés son el puente que se cruza el río Guadiato, construido en la época califal, y la Fuente de la Verbena.
En lo que respecta a la artesanía de Villaviciosa de Córdoba, destacan los trabajos hechos con cuernos de venado que proceden del desmogue anual, así como los artículos elaborados en cuero, anea y hierro forjado.
Una de sus festividades más singulares es la fiesta de los tomillos, que se desarrolla cada 19 de enero, en la cual se queman tomillos y los lugareños bailan alrededor de las hogueras.

Por las calles laberínticas de Montoro

El municipio de Montoro, situado en la provincia de Córdoba, llama la atención por sus laberínticas calles de gran belleza, lo cual le ha valido ser declarado como conjunto Histórico-Artístico. Al mismo tiempo, es un buen sitio para el turismo de naturaleza, pues alberga parte del Parque Natural Cardeña-Montoro.
Este pueblo es poseedor de una excepcional riqueza arquitectónica, por lo que el viajero no tendrá tiempo para aburrirse durante el paseo.
Su templo más importante es la iglesia de Santa María de la Mota, una construcción del siglo XIII que aún conserva unos vistosos capiteles románicos. Otros edificios de índole religiosa son la parroquia de San Bartolomé, de estilo gótico-mudéjar; y la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, levantada durante el siglo XVIII. A ellos se les suman las iglesias de Santiago, Santa Ana y San Sebastián, y la ermita de la Virgen de la Gracia.
Otras construcciones tradicionales son el puente ubicado sobre las aguas del río Guadalquivir, el Ayuntamiento y la Plaza de Toros.
Aquellos que quieran llevarse algún producto de la artesanía local, pueden optar por los objetos hechos en cuero, cerámica, hierro forjado y piedra molinaza.
La tortilla de faisanes, las perdices en salsa, el arroz con zorzales y el ajo sopeao, entre otras delicias, son algunos de los platos que forman parte de la gastronomía típica de esta localidad cordobesa.

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