Viaje a Sahún

Si elegimos pasar unos días en Sahún, podremos disfrutar de su casco urbano, el cual cuenta con numerosos ejemplos de la arquitectura popular, con grandes casas provistas de amplias galerías, con enormes muros construidos en piedra, así como con bellas fachadas de estilo alpino. Incluso, el pueblo cuenta con rincones que permiten apreciar el encanto de las montañas.
La iglesia parroquial, de origen románico, está provista de una sola nave y un ábside. Ha sido remodelada en el siglo XVII y se destaca por su magnífica torre campanario. En las proximidades, hay muchos sitios de visita obligada, como es el caso de la ermita de San Aventín, una típica construcción románica de una nave única y un ábside semicircular, que fue erigida durante el siglo XII. En el extremo, hay diversos elementos decorativos de época, así como arquillos ciegos y ajedrezados de estilo jaqués.
Además, podemos visitar el Santuario de Nuestra Señora de Guayente, el cual se encuentra ubicado sobre una peña. El altar mayor dispone de un encantador retablo de estilo renacentista, que presenta 10 relieves hechos en madera policromada, los cuales escenifican diferentes partes de la vida de la Santísima Virgen.
Por otra parte, se puede practicar barranquismorafting,  en tierras del Esera; parapente, cerca de Chía y Castejón de Sos; esquí, en la estación de Cerlery. En fin, cuenta con todo lo necesario para los viajeros más exigentes y amantes de la naturaleza.

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Chía

En el valle de Benasque, encontramos a Chía, una ciudad que se levanta a los pies de la sierra homónima, en la provincia de Huesca. Para llegar hasta aquí es preciso hacerlo desde Castejón de Sos, tomando el desvío que señala el camino para llegar a Chía, el pueblo que conserva el encanto de antaño a pesar del paso del tiempo.
Chía es un pueblo que cuenta con aproximadamente 130 habitantes empadronados, pero hay que tener en cuenta que durante la época invernal se llena de gente porque cientos de esquiadores arriban a los Pirineos para disfrutar de la nieve y los deportes de invierno. De todos modos, el verano también es un buen momento para viajar a Chía ya que al margen de la práctica de diversos deportes, es posible realizar excursiones a ermitas y otros monumentos de interés.
Entre los principales referentes de la arquitectura religiosa, se pueden visitar dos templos románicos, como es el caso de la iglesia de San Vicente, una construcción del siglo XIII que todavía conserva los crismones de origen románico, y la ermita románica de San Martín,  una verdadera muestra de la arquitectura medieval.
La religión, como en la mayoría de los pueblos de la región, se encuentra relacionada con las fiestas populares. En Chía, es posible participar de las fiestas mayores, con motivo de la Virgen de la Encontrada, el 8 de septiembre. Asimismo, durante todos los sábados de mayo se llevan a cabo romerías a la ermita, momento en el cual los visitantes tienen la posibilidad de aprovechar para apreciar el recorrido, admirando el entorno natural y disfrutando de la gentileza de los lugareños.
Para aquellos que prefieren optar por realizar excursiones y paseos, ya sea en soledad o compañía reducida, Chía funciona como un excelente punto de partida ya que desde allí se inicia la pista forestal, que supera los 20 kilómetros y pasa por los valles de Benasque y Gistaín así como por el puerto de Sahún.

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